La marca por excelencia de cámaras digitales de acción no pasa por su mejor momento. Por delante se presenta todo un 2016 en el que la toma de decisiones y la apuesta por nuevas formas de negocio serán más que necesarias para devolver a GoPro al puesto que ocupaba dentro del mercado de las cámaras.

Después de que su facturación en el cuarto trimestre del año sumara 435 millones de dólares, lo que al cambio serían 403 millones de euros, una cifra inferior a las que esperaba el consenso de analistas, que apuntaban a 510 millones de dólares (472 millones de euros), GoPro ha realizado un recorte en su plantilla que deja fuera al 7% de sus más de, hasta entonces, 1.500 empleados.

La compañía pone así en marcha una estrategia dirigida a elevar el crecimiento que se traducirá, en el primer trimestre de 2016, en unos gastos extraordinarios por reestructuración de 5 y 10 millones de dólares (4,6 y 9,2 millones de euros).

Estas decisiones podrían verse justificadas tanto por los objetivos inalcanzados en materia de facturación como por la enorme caída en Bolsa, del 54%, que ha sufrido GoPro desde su salida en junio de 2014 a un precio de 24 dólares por acción. Y es que ya el pasado 13 de enero, estas acciones permanecieron suspendidas en el Nasdaq al registrar un desplome del 24,5% en el mercado, tras haber llegado a perder un 30% del valor.

Sin embargo, a pesar de que esta sea la situación en la que se maneja ahora mismo la compañía, a la espera de la difusión de las cifras anuales en febrero, desde JP Morgan, el analista Paul Coster ha publicado un informe en el que señala el crecimiento que vivirá GoPro a lo largo de 2016, debido a que el valor de sus acciones podría subir un 140%, según señala el experto.

Esta subida en Bolsa, destacan desde JP Morgan, iría acompañada además de un aumento en el número de ventas.

Por no todo iban a ser buenos presagios, pues Andrew Uerkwitz, analista de Oppenheimer & Co, ha hecho querido hacer hincapié en la actividad mejorable que ha llevado a cabo la compañía que, según señala, en 18 meses tan solo ha lanzado dos cámaras y no se ha preocupado por realizar actualizaciones de software.

La falta de renovación es una de los problemas que señalan algunos analistas que encuentran en las cámaras de GoPro un producto estancado, que en sus inicios supuso una revolución, pero que ahora no puede ofrecer nada nuevo al usuario. Aquí entra en juego también el papel de los smartphones, que cada vez cuentan con mejores lentes, resistencia al agua y al polvo, gran calidad a la hora de realizar grabación en vídeo, etc.

Sin embargo, esta queja, que no es nueva, ya ha sido tomada en cuenta por la compañía estadounidense, que sin dejar de lado su principal negocio, el de las cámaras de acción, se han embarcado en nuevos proyectos que le pueden ayudar a conseguir más beneficios y nuevos usuarios.

Más allá de las cámaras

Sí, GoPro se ha dado cuenta de lo limitado que es el mercado de las cámaras de acción que se encuentra dirigido principalmente a los deportistas más extremos a los que les gusta grabar sus hazañas, así como a los grandes turistas que adoran conseguir fotos de aquello que visitan desde todos los ángulos y perspectivas. Desde luego no son los únicos que adquieren estas cámaras, pero si los más propensos a gastarse la importante cantidad de dinero que valen.

Los drones y la realidad virtual podrían ser los grandes triunfadores de este año, y es por ello que GoPro no ha querido perder la oportunidad de aportar su granito de arena en el mercado de ambos productos.

Por un lado, Karma, el dron que se espera lance GoPro en 2016 y que, podemos adelantar, irá equipado con una cámara para realizar grabaciones desde el aire.

Por el otro, Odyssey, el proyecto que ha lanzado la compañía junto a Google pensado para elaborar contenido de realidad virtual. Básicamente estamos hablando de una plataforma circular sobre la que se montan 16 Hero4 Black que permiten tomar imágenes en 360º y que ya se encuentra disponible, pero solo para profesionales.