El atentado de hoy en Estambul, en el que diez personas han muerto y quince han resultados heridas, entre ellas extranjeros, ha sido obra de un “terrorista suicida de origen sirio”, según ha anunciado el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.

El ataque ha tenido lugar en la céntrica plaza Sultanahmet donde se encuentra, entre otras, la famosa Mezquita Azul y Santa Sophia, dos de las principales atracciones turísticas de Turquía. Dado que la Mezquita Azul es uno de los lugares más turísticos del país, se especula con que se trate de un atentado destinado a dañar una de las principales industrias turcas.

De inmediato, la Unión Europea (UE) ha manifestado su repulsa ante el “brutal” atentado. “Condeno el brutal ataque terrorista en Estambul hoy. Mis pensamientos están con las víctimas”, ha manifestado el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que lidera la institución comunitaria que representa a los jefes de Estado y de Gobierno en Bruselas.

Hasta ahora, los medios turcos han hablado de seis alemanes, dos turcos, un noruego y un peruano heridos en la explosión. Aunque falta que se concrete de manera definitiva el alcance del atentado.

Presente el turismo

Este atentado, en uno de los corazones turísticos de Europa, afecta de manera directa -una vez más- a España. Y es que entre un tercio y la mitad del crecimiento del número de turistas extranjeros en España se debe a la inestabilidad en sus mercados competidores y, tras el conflicto político entre Rusia y Turquía y el atentado que se ha producido hoy en Estambul, España “puede ser un gran embudo para recoger a los turistas que dejen de ir a Turquía”, ha señalado el vicepresidente ejecutivo de Exceltur, José Luis Zoreda, en una rueda de prensa.