Empezamos el nuevo año como lo terminamos. Básicamente, vaya. Yo agarré un par de kilos más, eso sí, fruto de los polvorones de Estepa y del codillo al Jerez que prepara mi madre, aunque sigo, como ustedes supongo, con el alma en vilo a resultas de los pactos poselectorales que tardan en llegar.

Fundamentalmente a Madrid, ojo, porque en Cataluña parece que han alcanzado un acuerdo para investir al alcalde de Girona, Carles Puigdemont, como presidente de la Generalitat y evitar así una nueva convocatoria de elecciones. Aún así, no me resisto a ponerles las portadas más llamativas en torno al affaire que han mantenido Junts pel Sí y la CUP, algunas de las cuales han quedado algo obsoletas. Cosas del periodismo, ya saben.


También ha habido espacio, claro que sí, para la partida de pócker que mantienen PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos para tratar de alcanzar un acuerdo que nos aclare quién será el nuevo inquilino de La Moncloa y qué tipo de artistas serán, a partir de ahora, los invitados de honor en La Bodeguilla. De paso, algunos rotativos comienzan a hacerse eco en su primera del lío interno que se ha vuelto a montar en Ferraz para ver quién se hace definitivamente con el control del partido.


No se impacienten, que no me olvido del Cabalgate, el nuevo follón con el que se ha topado la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, esta vez por culpa de los Reyes Magos y esos atuendos que convierten en elegante el batín de flores de mi cuñado.


Los medios internacionales, y varios españoles también, llevaron hasta sus portadas el fichaje de Zidane como nuevo entrenador del Real Madrid y las lágrimas del presidente estadounidense, Barack Obama, al hablar del control de armas en su país. Una imagen tremendamente simbólica en los albores del 2016…


Pero, sin duda, la portada de la semana ha sido la del semanario satírico Charlie Hebdo, que lanzaba un número especial esta semana coincidiendo con el primer aniversario de la masacre perpetrada en su redacción de París, donde dos encapuchados asesinaron a doce personas e hirieron de gravedad a otras cuatro. Nuestro recuerdo para todos ellos. Je suis Charlie.