Todos sabemos quién va a ganar este año el Balón de Oro, pero… ¿quién ganaría el premio al mejor futbolista de la historia? Es la pregunta que se hace el periodista Iván Castelló en su primer libro.

El próximo lunes, la FIFA coronará al ganador del Balón de Oro 2015. Hay pocas dudas de que Leo Messi se llevará el premio a casa por quinta vez, tras dos años viendo cómo lo hacía Cristiano Ronaldo. La superioridad del delantero argentino es tal que ha silenciado el insistente debate anual sobre este premio, que desde hace algunos años se ha instalado en el calendario como un clásico más entre Real Madrid y Barcelona, para disfrute de los medios de comunicación. Desde 2008 -cuando el Balón de Oro aún era una iniciativa de la revista ‘France Football’, sin la bendición de la FIFA- sólo lo ganan Cristiano Ronaldo (tres veces) y el propio Messi (cuatro, por ahora).

“Messi y Cristiano Ronaldo son indiscutiblemente los dos mejores jugadores de la última década, y si confirman algo es la supremacía de Barcelona y Real Madrid en el fútbol mundial”, opina el periodista Iván Castelló, que ha dedicado los últimos meses precisamente a buscar al mejor. No del año, sino de la historia. “Es una cuestión sin resolver, o debatible cuando menos”, explica. El resultado se titula precisamente así, Buscando al mejor, un libro sobre los que son, a su juicio, los diez jugadores más destacados desde que el fútbol es fútbol. Por orden de aparición en sus páginas, y tras a los dos mencionados, conforman su particular olimpo Ronaldo, Zidane, Romário, Maradona, Beckenbauer, Cruyff, Pelé y Di Stéfano. “Esta es mi lista”, avisa, recalcando mucho el “mi”; “no pretendo imponérsela a nadie”.

Los cuatro grandes

En España se ha aceptado más o menos la idea de que en la historia del fútbol ha estado marcada hasta ahora por cuatro grandes: Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona. Juan Carlos Crespo, coordinador de deportes de Canal+, explicó hace algunos años cómo ese concepto tan extendido fue cocinado a principios de los noventa por la cadena, con Alfredo Relaño al frente. Para elaborar una serie de programas monográficos, descartaron jugadores de los que no existieran imágenes, se dio prioridad a los más conocidos en España y finalmente se seleccionó uno por década desde la segunda mitad del siglo XX en adelante: el hombre que cambió la historia del Real Madrid tras la creación de la Copa de Europa en los cincuenta; el icono de la magia brasileña, tres veces campeona del mundo entre 1958 y 1970; el revolucionario holandés del Ajax y la ‘Naranja Mecánica’ en los setenta; y el argentino que ganó un mundial casi él solito en México 86.

Lo de los cuatro grandes es una cantinela que ha existido toda la vida, y yo creo que ahí Di Stéfano está un poco metido con calzador”, opina Castelló. Le ha costado dejar fuera de sus diez elegidos a muchos jugadores, aunque los primeros que se le vienen a la cabeza son George Best, Garrincha y Eusebio. “Nadie está autorizado a dar una lista definitiva”, opina Castelló, redactor jefe de la web de Eurosport en España. De hecho, su inquietud al sentarse a escribir no era tanto distinguir a un jugador ni a una élite. Lo que le rondaba era la idea de plasmar en un libro su bagaje al cabo de tres décadas en la profesión. De hecho, se enorgullece de contar en el libro con once firmas invitadas, entre las que se encuentran Martí Perarnau, Rubén Uría, Fermín de la Calle, Maldini, Ladislao Moñino o Javier Cáceres. “Los periodistas todavía tenemos historias que contar, porque hemos ido a Mundiales y ahora que ya no se viaja… Si somos periodistas es para contar cosas que los demás no conocen”.

Junto a esas historias inéditas o poco conocidas -por ejemplo, la influencia del magnate de la óptica Alain Afflelou en la carrera de Zidane, al que reclutó para el Girondins cuando jugaba en el Cannes-, Castelló cuenta sus encuentros con cada uno de los diez elegidos. Leyendo cómo Messi pasa fugazmente por una zona mixta con unos auriculares que le aíslan del mundo, no es de extrañar que el periodista añore los viejos tiempos. Esos en los que un joven como él, poco más que un becario, podía acercarse a Maradona en plena concentración de Argentina, amagar con acercarse para hacerle una pregunta y obtener por respuesta un entrañable: “Si me tocás, te mato”.