La banca ha cerrado un año negro en Bolsa, con caídas acumuladas del 34% en determinados valores, que ha contribuido al mal desempeño general del Ibex 35, índice con un alto componente bancario a diferencia del resto de plazas europeas.

Bankinter (-0,6%), BBVA (-12,6%) y Bankia (-12,8%) han sido los valores que mejor han conseguido aguantar a lo largo de un año de altibajos en el que Santander ha cedido un 34%, Popular un 26%, Sabadell un 25,5% y Caixabank un 25,3%.

Las turbulencias comenzaron en el mes de marzo con la puesta en marcha del programa de compra de activos públicos y privados del Banco Central Europeo (BCE) que, si bien ha permitido mejorar la situación financiera de las entidades, ha afectado negativamente a su rentabilidad, ya de por sí castigada, como consecuencia del descenso de márgenes. Esta medida se sumaba a la situación de tipos de interés en mínimos históricos desde septiembre de 2014.

“En relación con un impacto negativo en general sobre la rentabilidad del bajo nivel de tipos y el aplanamiento de la curva temporal de intereses, un 18% de los bancos de la eurozona espera que el programa tenga un impacto negativo en los próximos seis meses (hasta septiembre)”, advertía el BCE.

Luego llegó el temor a un frenazo en las economías de países emergentes como Brasil o Turquía, en los que Santander y BBVA, los dos grandes bancos del Ibex, tienen posiciones. Esta situación ha pasado factura especialmente a la entidad que preside Ana Botín, que ha perdido el 34% de su valor en Bolsa en 2015. BBVA ha aguantado mejor el tirón, al ceder un 12,65%.

Pese a todo, en el banco que preside Francisco González defienden el negocio en Turquía, que tiene como beneficio el acercamiento de su economía a Europa, “no descontada del todo por los mercados”, y en hecho de que el país cuenta con una población muy joven por bancarizar. “Es un entorno tremendamente atractivo para un banco como BBVA”, afirman desde la entidad.

La EBA y las cláusulas suelo

Dos circunstancias que coincidieron en el tiempo y que hicieron mella en la evolución bursátil de la banca fueron la publicación de los resultados de un informe de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) que apuntaba a la mala capitalización de los bancos españoles –documento que posteriormente tuvo que ser corregido por un error de la EBA– y un dictamen del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que aconsejaba devolver todo lo cobrado por las entidades por las cláusulas suelo.

Con estas dos noticias circulando por los mercados, los inversores castigaron a la banca, que no había logrado sacudirse el pesimismo adquirido en agosto ante la posibilidad de una crisis en China, que arrastró a las Bolsas mundiales a ‘números rojos’.

El último episodio que ha arrastrado al sector financiero a negativo ha sido la crisis de Abengoa, que hizo que la compañía perdiera un 54% en Bolsa el 25 de noviembre, día que anunció su intención de presentar preconcurso de acreedores.

En aquella jornada, los bancos acreedores (Popular, Santander, Sabadell, Caixabank y Bankia) sufrieron importantes caídas durante varias jornadas, a la espera de iniciar las negociaciones para salvar a la compañía. Hace una semana, las entidades firmaron un préstamo por 106 millones de euros para ayudar a Abengoa.