El profeta Jedutún, patrón de los jedis y que predecía el futuro utilizando instrumentos musicales, advirtió a los súbditos del rey David que llegaría un día en el que los hombres gritarían a otros hombres, las madres lamentarían haber parido, las berenjenas gritarían a las naranjas y las gambas desaparecerían como por arte de magia.

Nadie le hizo caso aquella infausta noche, porque Jedutún estaba bastante borracho y porque, admitámoslo, era el Andrew Ridgeley de los profetas. Pero SABEMOS puede adelantar, en rigurosa exclusiva, que ha llegado el momento pronosticado. Loor y gloria a la venida de la Cuñavidad.

El fantasma del rosco de vino de las navidades pasadas, el discurso del Rey, tus parientes preocupados porque no se rompa una vajilla que no utilizan nunca, los langostinos congelados comprados a precio de solomillo, los amigos invisibles que se perdieron de vista porque nadie quiere a alguien que te regala un pijama de Carrefour que formaba parte de un pack 2×1. ¿Creías que todos estos tópicos de cómico de micrófono eran la Navidad? No, eran sólo el calentamiento. 
 
Porque esta noche tendrás, sentada a tu mesa, a una nueva y peligrosísima mutación que amenaza la vida inteligente en la Tierra: El Supercuñado.
 
Para la llegada del Apocalipsis Cuñado no ha hecho falta la guerra nuclear, un virus de diseño concebido en un laboratorio del Gobierno o una maldición gitana. Charlton Heston está de rodillas frente a Génova gritando. “Maniáticos, ¡lo habéis destruido todo! ¡Yo os maldigo, maldigo las guerras!

Porque puede que hayas perdonado a Rajoy el ‘Luis, sé fuerte’, pero ¿serás capaz de volver a mirarle a la pantalla después de haber hecho que se celebren las elecciones más raras de la Historia mientras todavía se estaban marinando los langostinos?
 
De política se ha discutido alguna Navidad, pero en estas fiestas vamos a ir todos con la calculadora y los diputados contados. Todo el esfuerzo dedicado durante años a entender las normas para la clasificación en segundo o tercer lugar de su equipo en el grupo D de la Champions convertirán al Supercuñado en el arma de destrucción moral definitiva. Unos señores que el año pasado no sabían lo que era el voto rogado hoy traerán descargado en el móvil el reglamento para la formación de la Mesa del Congreso.
 
“Ni sumando a PSOE, Podemos o Ciudadanos te salen las cuentas, porque los 69 de Podemos no son 69, son 42 y los de las confluencias, que son gentuza que quiere destruir España”
“Cuando Rivera decía que no pactaría estaba diciéndote lo que querías oir, ahora está mostrando su verdadero rostro de cocainómano medio calvo” 
“Pues mejor que Pablo Iglesias, ese sudoroso chavista que has votado tú. ¿O te crees que el dinero para hacer la Tuerka no se lo regalaban los mulás iraníes? ¿Sabes lo que decía de la ETA?” –Un verdadero cuñado nunca dice ETA, siempre dice ‘la ETA’–.
“Que tú, Jesusito, que has sido militante socialista toda la vida, aceptes que ese loco que está en Ferraz con sus cuatro amiguetes destruya España, es inaceptable”.
“¿Y qué vamos a hacer? ¿Que nos robe Podemos a toda la izquierda después de apoyar al PP? ¿Te crees que nos llaman los chavales PPSOE porque se han vuelto todos tartamudos?” 
“Pues la culpa es de Soraya, que puso a La Sexta al servicio de Iglesias para debilitar al PSOE y ahora le están comiendo la tostada”
“En el Ibex sí que están que trinan, tanto apoyar a Ciudadanos para 40 miserables diputados”
“Lo que necesitamos es altura política siempre que gobierne el PP”
 
Las discusiones van a calentarse tanto que si alguien se le ocurre mentar a Mourinho el resto va a pensar que sólo quiere calmar los ánimos hablando de algo menos polémico.
 
Desde este periódico sólo podemos ofrecerle un consejo: Si hay mesa de los niños en su cena navideña, nunca ha habido un momento mejor para compartir frituras y macarrones pasados con tomate Orlando mientras hablas de Historias Corrientes u Hora de Aventuras con las nuevas generaciones.
 
Porque este año Scrooge no habría recuperado su fe en la Navidad.