• “No vamos a apoyar a Mariano Rajoy y al Partido Popular para que gobiernen los próximos cuatro años”, proclama el líder del PSOE tras reunirse con el jefe del Ejecutivo.
• Cree que los españoles votaron el domingo por un “cambio progresista” para cuya consecución explorará “todas las posibilidades”.
• Recuerda a sus barones que es él “quien marca y quien propone las líneas políticas a nivel federal”.
• Pide a Podemos que respete “los tiempos de la democracia” porque ahora le corresponde al PP tratar de formar Gobierno.
• Traslada a Rajoy que un diputado socialista debería presidir el Congreso de los Diputados esta legislatura.
• Marca la convocatoria de nuevas elecciones como “la última de las opciones” a contemplar.

No a Rajoy, no al Partido Popular, no a la gran coalición. El líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha roto hoy el mutismo en que se había sumido desde las elecciones del domingo para reafirmar la postura adoptada el lunes por su Ejecutiva: los socialistas no facilitarán la investidura del actual presidente del Gobierno. Así se lo ha trasladado en La Moncloa al propio Rajoy, tal y como ha informado Sánchez después de la reunión.

“Le he dicho que no puede contar con nuestro apoyo en la investidura”, ha dicho el secretario general socialista desde Ferraz. Para él, es evidente que los españoles el domingo “votaron cambio” y que ese cambio debe estar marcado por un nuevo rumbo político -un “Gobierno progresista”- y nuevas formas -“diálogo” permanente con el resto de fuerzas-. Sánchez no ha llegado a postularse como alternativa porque considera que este es “el momento de la primera fuerza política” y los tiempos de la democracia deben respetarse.

En clara alusión a Podemos pero sin citarlo expresamente, ha afeado que haya quien esté trazando “líneas rojas” antes de comenzar a negociar cualquier pacto. En contraposición a esa actitud, él se dedicará a “tender puentes” con todos y teniendo siempre presente que la convocatoria de nuevas elecciones es “la última de las opciones” a contemplar.

La nueva etapa política viene caracterizada por la pluralidad, según el líder del PSOE, y eso ha de tener su primer reflejo en la constitución de la Mesa del Congreso, el próximo 13 de enero. Un diputado socialista debe ser quien presida la Cámara Baja esta legislatura, en su opinión, y así se lo ha trasladado a Rajoy.

¿Está en su horizonte impulsar una alianza de la izquierda y el nacionalismo? “Los españoles han hablado, vamos a cumplir el mandato de los ciudadanos”, es toda la respuesta que ha dado, ya que ahora, ha remarcado una y otra vez, solo Rajoy está legitimado para buscar apoyos. Si lo logra, el PSOE liderará la oposición siendo leal en los grandes asuntos de Estado -“integridad territorial y lucha contra el terrorismo”. Si no lo logra, será el momento de las alternativas: “El no a Rajoy es el sí al cambio político”.

Evitar elecciones, una prioridad

Su compromiso más firme es el de evitar la reedición de los comicios: “No queremos que haya nuevas elecciones”. Así, su partido trabajará para que “haya gobierno” y estabilidad durante “cuatro años”. Queda también anulada, pues, la posibilidad de pactar una legislatura corta, de transición, para superar el bloqueo institucional que dibuja el nuevo panorama político. “España necesita transformaciones estructurales”, ha continuado Sánchez, y deben abordarse sin acudir de nuevo a las urnas.

Sánchez critica las líneas rojas de Podemos y garantiza que nunca aceptará un referéndum de autodeterminación en Cataluña

Como antesala de lo que pudiera venir en el futuro, el líder socialista ha marcado las bases del programa que considera que hay que desarrollar en España. Apostar por una “recuperación justa” que incluya una reforma fiscal progresiva y aprobar un nuevo estatuto de los trabajadores; intentar un “gran pacto educativo”; hacer frente al envejecimiento de la población con una revisión del “pacto de Toledo”; impulsar un gran acuerdo contra la violencia de género; y emprender una reforma de la Constitución que “revitalice la calidad democrática” del país y “resuelva el conflicto” catalán.

En este último punto se ha detenido especialmente. Sánchez ha querido dejar claro que él defiende “el derecho a decidir de todos los españoles” y que su partido nunca apoyará el troceamiento “de la soberanía nacional”. Otro mensaje nítido a Podemos, que plantea la convocatoria de un referéndum de autodeterminación en Cataluña como requisito indispensable para empezar a negociar. Sobre el pacto a tres bandas planteado por Ciudadanos para garantizar la unidad de España, ha dicho que eso ya está en la Constitución.

Por último, ha indicado que está en permanente contacto con todos los barones socialistas, algunos de los cuales han manifestado sus recelos o su negativa plena a un pacto con Pablo Iglesias y los independentistas. El jefe de la oposición ha dicho compartir muchas de esas posturas, aunque ha pedido respeto a la dirección del PSOE, que es “quien marca y quien propone las líneas políticas a nivel federal”.

El presidente del Gobierno había citado hoy a las 12h a Sánchez para explorar las posibilidades de sacar adelante su investidura, tras lograr el domingo una precaria mayoría de 123 escaños. Rajoy no tiene ninguna posibilidad de lograrlo si no consigue al menos la abstención del PSOE, pues se da por descontado el “no” de Podemos, IU y el independentismo periférico y con el apoyo de Ciudadanos no le sería suficiente. Sus posibilidades de repetir mandato, tras esta solemne negativa del líder socialista, son prácticamente nulas.

el lunes, turno de rivera e iglesias

El presidente del Gobierno continuará el lunes su ronda de contactos postelectorales con los líderes de Ciudadanos y Podemos, Albert Rivera y Pablo Iglesias. Así lo han confirmado fuentes del partido naranja en el primer caso y el propio interesado en el segundo. “El lunes Mariano Rajoy nos recibirá en La Moncloa. Le explicaré nuestra propuesta de país que no es compatible con que el PP siga gobernando”, ha publicado Iglesias en Twitter. Antes, desde Ciudadanos se había anunciado que Rivera y Rajoy habían hablado por teléfono para comentar la situación política, emplazándose para verse en persona el lunes.