Una de las ventajas de dirigir SABEMOS ha sido conocer en persona a Pilar Jurado. A diferencia de Pedro J. Ramírez, director de El Español, la ópera no ha estado nunca entre mis intereses. Sólo he estado en dos: la de Pretty Woman y la de Misión Imposible: Nación secreta . Bromas aparte, contar con la colaboración de Pilar en esta aventura me dio la oportunidad de verla en directo, en el Auditorio Nacional, cantando un precioso repertorio de canciones y arias estrechamente relacionadas con el cine. Precisamente una de mis grandes pasiones. Andaba pensando en pedirle una entrevista para recrearme en la experiencia, cuando se me apareció la excusa perfecta: la presidenta de la Comunidad de Madrid acaba de comunicarle que le ha sido concedido el Premio de Cultura de la capital. ¿Otros premiados? Nacho Duato -danza-, Julieta Serrano -cine-, Emanuela Gambini -Patrimonio-, Alfredo Sanzol -teatro-, Luis Mateo Díez -literatura-, Joan Fontcuberta -fotografía- y Carlos León -artes plásticas-.

El otro día en el Auditorio Nacional me sorprendiste. En persona eres una mujer sencilla y tremendamente simpática, nada soberbia y alejada de la idea tradicional de ‘diva’. Sin embargo, te subes al escenario y tienes esa voz inmensa que no parece que pueda caber dentro de ti. Es sorprendente…

A la gente le sorprende verme en el escenario y luego conocerme en persona, pero el shock a la inversa sí, suele ser mayor…

Quienes saben de música me dicen que aquí se te conoce pero que vas a Nueva York y no puedes andar por la calle sin que te paren…

Eso es una exageración absoluta, pero siento que en España se me reconoce y se me quiere. Incluso una revista como Forbes me ha considerado como una de las 20 mujeres españolas más influyentes.

Tendrás que cambiar de casa, con la colección de premios que vas atesorando…

Un premio no sería nada si no es porque representa un reconocimiento a tu camino. Este premio me hace muy feliz porque me lo conceden en mi tierra, de donde yo vengo. Aparte del prurito profesional, hay un componente emocional muy importante para mí. Siempre me ha preocupado la cultura madrileña y, de hecho, mi último disco cuenta mucho de nuestra historia y de nuestro patrimonio cultural, de la necesidad de desempolvar a nuestros grandes.  

De tu repertorio en el Auditorio me sorprendió lo accesible que resulta…

Es un repertorio que comencé a trabajar en 2011 con mi disco Una voz de cine, y lo he completado con arias que pertenecen también a películas. Es una forma de llevar nuestro repertorio a un público más amplio.

¿Por qué parece que la música clásica no consigue atraer la atención de los jóvenes?

Hubo más gente joven de la habitual en este tipo de conciertos, y las redes estaban bombardeadas de vídeos míos de aquel día. El mundo de las redes es imparable, y en algún concierto, en la parte de los bises, sí que he pedido que me graben con el móvil, especialmente cuando ha sido en mi papel como representante de la Organización Internacional del Trabajo, con el objetivo de erradicar el trabajo infantil. Las cosas van cambiando y tienen que cambiar de una forma ordenada. No es lo mismo estar en un concierto de rock que en uno en un auditorio en el que se asume un determinado entorno. El grado de concentración que necesitas es distinto, y un fogonazo con flash puede descentrarte. Hay un grado de sublimación que no existe en otro tipo de géneros. No es lo mismo la gente que hace footing que un atleta profesional que compite por una medalla.

¿Y cómo atraer entonces a los jóvenes?

Me han propuesto hacer este mismo programa en varios festivales al aire libre. ¿Sabes cuánta gente de Mago de Oz había en el auditorio? Eso ha sido gracias a mi colaboración con el grupo. A la gente joven hay que llegarles en espacios en los que reconocen suyos y luego llevarles al tuyo. Se crea una admiración y una empatía que al final hace que ellos también tengan interés por entrar en lo que haces tú. De todas formas, también me encanta mostrar el mundo clásico en su esencia absoluta, sin perder un ápice de categoría y excelencia. Hay gente que no se acerca por desconocimiento o por miedo, y luego se da cuenta de que puede encantarle. He vivido el mundo de la música contemporánea, que es incluso más pequeño que la clásica, en cuanto a público, y he estado en un estadio haciendo un repertorio de rock. Lo que tienen en común ambas cosas es el amor por la música. Siempre hay algún punto que te une al otro.

Parece que estés hablando de alianzas postelectorales…

Pues sí. Me encantaría. Siempre he sido muy independiente en cuanto a mis opiniones, pero a la vez muy conectada con el mundo que me rodea. Conozco a gente de todos los partidos y eso no me ha impedido decir lo que pensaba. La vida me ha dado la razón porque me siento querida por unos y por otros, porque siempre he sido muy coherente sobre lo que nos ha tocado vivir, la gestión y las políticas culturales. Tendríamos que estar más cerca de los políticos para que nos hagan más caso.

¿Crees que la cultura sale reforzada de estos comicios o tocada?

El concepto de cultura libre para todos afecta a quienes trabajan cada día para hacer y crear esa cultura, y ellos también tienen casas, hijos y necesidad de comer y ser remunerado. También quiero educación y sanidad para todos, pero los profesores y los médicos cobran por su trabajo. No pedimos que se nos sobrevalore, pero se está diciendo que nuestro trabajo no vale nada. Al final parece que empezaron a entender, y algo así nos pasó, a diferente escala, con todos los partidos políticos. Una cosa es hablar a las masas y ofrecer la golosina de la cultura gratis a todos, y otras son las consecuencias. Recuerdo un anuncio de Nokia en el que vendían: “La música, cuando es gratis, suena mejor”. Tuvieron que rectificar. Esa mentalidad vende, pero la gente debería saber que muchos trabajadores viven de la música y es un sector que produce un PIB mayor al del automóvil y que no tiene tantas ayudas. Están haciendo que se pierdan muchos miles de millones para España.

UNA CARRERA ESTELAR

Pilar Jurado es la primera y única mujer que ha estrenado una ópera en el Teatro Real (La página en blanco, 2011) y ha recuperado Patrimonio Musical español en diversos trabajos discográficos -el último de ellos El Diablo en el Poder junto a la Orquesta Sinfónica y Coro de RTVE que ha sido recompensado con numerosos premios. Es una mujer solidaria que lleva más de una década luchando abiertamente por causas como la erradicación de la violencia de género, el bienestar de la infancia y que la han llevado a ser protagonista de diferentes campañas como Avanzadoras de Oxfam Intermón, Embajadora de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para la Erradicación del Trabajo Infantil y de la Fundación Tierra de Hombres, e incluso a que un premio literario destinado a la juventud lleve su nombre.

Colaboradora en SABEMOS, ha sido galardonada en el último año con la Antena de Oro 2014, Premio Puente Iberoamérica otorgado por YPO, Premio Especial Clara Campoamor 2015 y ha sido considerada por la revista Forbes en el pasado mes de julio como una de las 20 españolas más influyentes.

Jurado ha actuado como soprano junto a la London Symphony Orchestra, Orquesta Nacional de España, Orquesta Sinfónica de Estrasburgo, Netherlands Radio Symphony Orchestra, Orchestra Sinfonica Nazionale della RAI,  Orquesta Filarmónica de Helsinki, Orquesta de la Deutsche Oper Berlin, Orquesta Sinfónica y Coro de RTVE, Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, Orquesta Sinfónica de Castilla y León, Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya, Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu de Barcelona, Orquesta Sinfónica de Madrid, Orquesta Barroca de Limoges, Orquesta de la Ópera de Avignon, Orquesta Sinfónica Nacional Portuguesa, Orquesta de la Televisión Griega,  Orchestre de la Suisse Romande, bajo la dirección de G. Sinopoli, J. Levine, R. Frübeck de Burgos, A. Tamayo, G. Noseda, E. García Asensio, A. Ros Marbá, J. R. Encinar,  Pedro Halffter, Beat Furrer, Kuame Ryan, L. Pfaff, E. P. Salonen  y M. Schøntwandt, entre otros.

Como compositora ha estrenado más de 90 obras y ha recibido encargos del Ministerio de Cultura español, diferentes universidades españolas y americanas, de festivales internacionales (Festival de Música de Canarias, Vlaanderen Festival (Bélgica y Holanda), Aix-en-Provence y Estrasburgo (Francia), Graz, Gitarrenfestival Rust y Carinthischer Sommer Festival (Austria), Saarbrüken, Berlín (Alemania), New York International Keyboard Festival (EEUU), Festival Cervantino (México), Festival de Música Contemporánea de Sevilla, Festival de Otoño de Madrid, Festival de Música Española de Cádiz, Semana de Música Religiosa de Cuenca, Ensems, Festival de Música Contemporánea de Alicante, Festival de Música y Danza de Granada, Festival de las Artes de Castilla y León…) y teatros de ópera como el Teatro Real, Teatro de la Zarzuela, Teatro de la Maestranza de Sevilla, y la Deutsche Oper Berlin.