¿Agotamiento?, ¿falta de ideas? La industria de la tecnología móvil sigue su frenético ritmo de novedades y presentaciones. 2016 y las grandes ferias ya se perciben a lo lejos, pero los fabricantes empiezan a mostrar síntomas de estancamiento en lo referente a la innovación, o al menos así parecen percibirlo los usuarios.

Sota, caballo y rey. El Mobile World Congress de Barcelona espera al Samsung Galaxy S7 más tarde llegará el nuevo iPhone 7, y entre medias meterán la cabeza Huawei, LG, Sony y otros tantos. Todo medido, carne de consumo. Un pixel más aquí y un giga más allá. Dispositivos que llegan a sustituir a los tope de gama de 2015, y que traerán del brazo nuevas versiones pasados los meses, o primos de gama media para el verdadero consumo y la venta asociada con operadores de telefonía.

Lógicamente estos terminales llegan con mejoras en el rendimiento, los sensores de la cámara, la batería, la potencia… lo suficiente para añadir más euros a la factura. Pero todo previsible, sin la sensación de que algo nuevo puede llegar. En definitiva, un mercado consolidado y maduro que, además, también da síntomas de normalidad en ventas. Y es que en el último año el crecimiento ha disminuido con respecto a 2014, y el próximo año no se espera que aumente.

Por ejemplo, sobre el Samsung Galaxy S7 no hay grandes esperanzas. De momento, en los mentideros especializados en rumores y demás maquinaria de la especulación, se habla de una mejora en la interfaz que llevaría consigo una mejora en la navegación. Más rapidez al utilizarlo, básicamente. Además, se cree que el procesador que armaría el Galaxy S7 sería un Qualcomm 820, que en todo caso no llevaría en exclusiva. Por lo demás, durante las próximas semanas, y hasta que llegue el MWC, seguiremos conociendo alguna novedad, pero nada que vaya más allá de las evoluciones del Galaxy S6 edge, por ejemplo.

La otra gran atracción del mercado, el iPhone 7, lo tiene más sencillo. Sus incondicionales harán colas y llenarán las redes sociales de comentarios, sea como sea el modelo final. No obstante, al margen de esa facilidad para vender, en realidad se enfrenta a un año muy complicado para Apple, tal y como pronostican muchos consultores. En cuanto a la batería de rumores que apunta a cómo será, hay quienes esperan que siga en la línea de un gran tamaño y que además integre un botón de inicio precisamente para aprovechar mejor la pantalla. Asimismo, sobre las pantallas, se ha especulado con que sean AMOLED, pero todavía no hay nada cierto en este futuro iPhone 7.

Rumores, como se puede ver, que incluso en el mero campo de los “podría ser” no llegan a aportar nada que realmente ilusione o haga replantear a un usuario gastarse más de 700 euros.

Y el resto… también más de lo mismo

El tercero en discordia, quien pretende acabar con el “bipartidismo” de Samsung y Apple, es Huawei. De lo chinos se espera de todo, aunque quizá ya no tengan, tampoco, más armas que enseñar. Tras haberse pasado de manera socarrona a competir en la gama alta, este 2016 espera la llegada del Huawei P9 como gran referencia del mercado para la firma asiática.

Según las últimas filtraciones, el P9 volvería a contar con un pantalla de 5,2 pulgadas, que al parecer se curvaría ligeramente. No se sabe si la resolución seguiría siendo FullHD o subiría por fin a QHD, poniéndose así a la altura de otros modelos rivales. Contaría con lector de huellas, mejoras en la cámara… y de nuevo fin a nada que entusiasme de manera especial al usuario.

Otro que también llegaría en primavera es el LG G5. Rumores muy infundados sobre un sensor para escanear el iris y una mejora en la cámara, elevando a 21 Mp las prestaciones. El fabricante coreano, como todos sus competidores, guarda con recelo sus novedades, aunque una vez más habrá que preguntarse si un desembolso cercano a los 1.000 euros merece la pena.