El partido de Pablo Iglesias irrumpe en el Congreso como la tercera fuerza de España, con un 20,6% de los votos (más de 5 millones) y 69 escaños. Podemos vence a las encuestas que le daban una tendencia a la baja aún en plena campaña y se queda a sólo 340.000 votos y menos de 1,4 puntos del PSOE… pero también 21 escaños por debajo. El partido morado condiciona cualquier acuerdo poselectoral a una reforma constitucional para blindar los derechos sociales y al cambio de la ley electoral.

Al final ha habido remontada. Parecía apenas un lema, más un deseo de los propios podemitas que un objetivo real. La remontada, ésa en que muy pocos confiaban hasta hace unos días, se ha producido… pero se ha quedado corta. Por muy poco, pero corta.

Podemos se erige en tercera fuerza política del país, a sólo 340.000 votos del PSOE… pero con una brecha de 21 diputados menos. Hubo remontada, pero se quedó corta.

Podemos se plantó al inicio de la campaña electoral desfondado y con unas expectativas más que desinfladas en las encuestas. La confianza de la cúpula del partido en el vuelco parecía impostada. Pero ayer el partido de Pablo Iglesias consiguió dar la vuelta a esos sondeos de hace unas semanas y logró encaramarse como tercera fuerza política del país, a sólo un paso de conseguir su gran objetivo, que era la de desbancar al PSOE en la segunda posición. Por muy poco, pero el sorpasso no se produjo.

Podemos ha obtenido un 20,66% de los votos, con más de 5,18 millones de apoyos. De la nada, más de 5 millones de votos que le permiten irrumpir en el Congreso con 69 escaños. Ese último paso que no ha conseguido dar es el que le ha dejado a apenas 340.000 votos y menos de 1,4 puntos de superar al PSOE como segundo gran partido del país. Por muy poco, pero no. Pero ese último paso, que parece tan pequeño, se traduce en una brecha de 21 diputados por debajo de los socialistas (69 frente a los 90 del partido de Pedro Sánchez, que consecha el peor resultado del PSOE de toda la democracia). “Esta remontada se va a estudiar en la historia política de España”, dijo anoche Iñigo Errejón, número dos del partido, antes de conocer los resultados definitivos.

Primera fuerza en Cataluña y País Vasco

El gran golpe de Podemos en el tablero electoral resonó en Cataluña y País Vasco, donde el partido morado se erigió en primer fuerta. En Cataluña -donde Podemos acudía en coalición con Barcelona en Comú, ICV e IU- obtiene 12 diputados con casi 928.000 votos (el 24,7% del total), muy por delante de ERC (9 escaños), y del PSC y Democracia y Libertad (8 escaños cada uno). En Comú Podem barre en Cataluña casi duplicando los apoyos de los siguientes tres rivales, barre al independentismo y muestra que la fortaleza de los ayuntamientos del cambio no ha perdido fuelle. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha sido una de las estrellas de la campaña de Podemos, e incluso fue la gran protagonista en el acto central de la Caja Mágica de Madrid.

El partido morado se convierte en el primer partido en Cataluña y en País Vasco, y ocupa la segunda posición en Madrid, Comunidad Valenciana, Galicia, Baleares y Navarra

En País Vasco se confirmaron las buenas expectativas que los sondeos mostraban, incluso con los líos internos que se saldó con la dimisión de parte de la cúpula de Podemos en la región. Podemos se convierte en la primera fuerza por número de votos (más de 316.000), pero se queda en segundo lugar por escaños (5 diputados frente a los 6 que tendrá PNV). La formación morada consigue colar en el Congreso a uno de sus fichajes estrella, y Juan José Uralde, líder de Equo y exdirector de Greenpeace España, logra su escaño por Álava.

Podemos también irrumpe como segunda fuerza en Madrid -con batacazo mayúsculo del PSOE que se hunde al cuarto lugar-, en Galicia, Comunidad Valenciana, Baleares y Navarra. El partido de Pablo Iglesias celebra así el éxito de su política de coaliciones regionales y aprovecha el tirón de las candidaturas de confluencia: en Comunidad Valenciana se presentaba junto a Compromís y en Galicia, con IU, las Mareas y la Anova de Beiras.

La suerte que han corrido otros fichajes estrella de Podemos para el 20-D ha sido desigual. La peor parte se la llevaron el exjefe del Estado Mayor de la Defensa José Julio Rodríguez, que queda fuera del Congreso al no conseguir el partido el segundo diputado por Zaragoza, y María José Jiménez, presidenta de la Asociación de Gitanas Feministas y cabeza de lista por Salamanca, que tampoco logra entrar en la Cámara. Sí logra su escaño el exportavoz de la Asociación Unificada de Guardias Civiles Juan Antonio Delgado, que se presentaba como número doz por la provincia de Cádiz. Y también entran en el Congreso, gracias a los ocho diputados obetenidos por Podemos en Madrid, tanto Tania Sánchez como Pablo Bustinduy, al que el propio Iglesias había señalado como el que sería su ministro de Exteriores en caso de formar gobierno.

¿Y ahora qué? Las reformas constitucional y electoral como condición

Desde Podemos, con estos resultados, se insiste en dar por muerto al bipartidismo y en anunciar el nacimiento de una nueva España. “Hoy ha nacido una nueva España que pone fin al sistema político de turnos y que inaugura una nueva etapa política a nuestro país”, sentenció anoche el candidato a la presidencia, Pablo Iglesias. “El PSOE ha obtenido su peor resultado de toda la democracia y el PP, el peor desde 1979. Se acabó el sistema de turnos”.Y es que, según el secretario general de Podemos, “cada vez que hay elecciones las fuerzas del cambio avanzan. Ahora tenemos 69 diputados de las fuerzas del cambio para defender la justicia social y combatir la corrupción”.

Iglesias: “Hoy ha nacido una nueva España que pone fin al sistema político de turnos y que inaugura una nueva etapa política a nuestro país”

El líder de Podemos no quiso desvelar sus posiciones para el escenario de pactos para después del 20-D. “Ahora no toca hablar de entendimientos”, dijo Iglesias, “ahora toca hablar de reformas constitucionales inaplazables e imprescindibles. Vamos a tender la mano para hacer cambios constitucionales antes de hablar de cualquier otra cosa”, anticipó. Y es que Iglesias antepuso cualquier tipo de acuerdo a que se impulsen reformas constitucionales necesarias para blindar los derechos sociales (el derecho a la vivienda, la sanidad y la educación públicas, contra los desahucios…) y hacer posible la revocabilidad a mitad de legislatura, y también una reforma de la ley electoral “que la adapte al sistema de proporcionalidad”. “Lo primero para Podemos es abordar los cambios constitucionales imprescindibles e irrenunciables para traducir legalmente la voluntad política de cambio de sistema”.

La otra remontada: por delante de Ciudadanos

Podemos sí consigue la otra remontada, la que le convierte en el principal partido del cambio. Y es que la campaña ha dado la vuelta a las encuestas y Ciudadanos que parecía con fuerza suficiente para disputar la vitola de segundo partido del país, se conforma finalmente con la cuarta posición (40 diputados, 13,9% de los votos, con algo menos de 3,5 millones).

La campaña de la remontada ha sido una batalla constante de Podemos por moderar su mensaje, por apagar los temores creados, por centrar el foco en un mensaje positivo

Los de Albert Rivera se plantaron en la campaña con todas las encuestas a favor, con todos los sondeos anticipando una avalancha naranja. Pero los sondeos de los últimos días –esos que no se podían publicar, incluido el famoso del mercado de frutas- y los trackings internos de los partidos olían a remontada. Y así ha sido. Y aunque esas encuestas secretas, también las que se iban conociendo durante toda la jornada electoral de ayer, anticipaban que la remontada iba a ser aún mayor, las urnas moderaron esas expectativas tan optimistas.

La campaña de la remontada ha sido una batalla constante e intensa en que Podemos ha moderado su mensaje, en que ha logrado apagar los temores creados, en que ha vuelto a concentrar gran parte de las ganas de cambio, en que Pablo Iglesias incluso supo convertirse en el árbitro templado (e inesperado) en el los debates, y en el que la formación ha centrado más el foco en un mensaje en positivo y de ilusión por el futuro que en los antiguos ataques a la casta (aunque la corrupción, la precariedad y las puertas giratorias han sido mantras irrenunciables durante estos quince días).

Y entre gritos de sí se puede, Podemos ha podido. Y entre ansías de remontada, Podemos remontó. Pero no ha sido suficiente. Por muy poco.

gesto torcido en el cuartel general de las sonrisas

Pablo Iglesias concluyó el debate a cuatro pidiendo a los españoles que fueran a votar recordando la corrupción, los desahucios, los recortes, la reforma laboral… Pero también les pidió que sonrieran, que sonrieran a las madres con jornadas de 15 horas, a los abuelos que estiraban su pensión… Que sonrieran.

Más de cinco millones de votantes le hicieron caso. Y los militantes y simpatizantes que anoche estaban en el cuartel general de Podemos a la espera de los resultados del 20-D, también… la mayor parte del tiempo. Cuando los sondeos a pie de urna les colocaban como segunda fuerza política del país (tercera por número de escaños) las sonrisas se multiplicaban, y los vítores, y los aplausos, y los gritos de “remontada” y “sí se puede”.

Al final de la noche el gesto se les torció. Un poco, no se crean, que no hubo espacio para demasiados lamentos. Cuando los 80 diputados que les anticipaban las encuestas se convirtieron en 69 en las urnas, se volvieron más discretos los vítores y los aplausos. Pero en el cuartel general de las sonrisas, las risas no desaparecieron. Y unos a otros se decían que habían hecho historia, y que sólo les habían faltado un par de días más de campaña. Y sonriendo, el equipo de campaña se fue frente al Museo Reina Sofía a celebrarlo.