El Grupo Pestana, erigido ya en un emporio en el sector turístico y hotelero en Portugal, afronta el reto de continuar su reciente expansión internacional y dirige a corto plazo su mirada hacia Europa, con España entre los protagonistas.

Su presidente, Dionísio Pestana, inició su carrera con un hotel en quiebra construido en Madeira por iniciativa de su padre, en 1972. Desde los 24 años que tenía cuando tomó las riendas del establecimiento, ha logrado convertir la compañía en las últimas cuatro décadas en un “gigante” en Portugal, donde ya es dueño de una de las diez mayores fortunas, con un patrimonio calculado en torno a los 500 millones de euros.

“No fue fácil en tan poco tiempo, ha sido una fantástica carrera, una historia de éxito”, afirma en una entrevista con EFE Dionísio Pestana, nacido en 1952 en Johannesburgo -su familia, de origen madeirense, emigró a Sudáfrica-, y seguidor de una estrategia basada en alejarse de las aventuras financieras y en esperar “al proyecto adecuado en el momento adecuado”.

Con un total de 87 hoteles en 15 países diferentes, emplea a más de 6.000 personas y su Ebitda (resultado bruto de explotación) rondará este año los 100 millones de euros, según sus propios datos.

El nombre del Grupo Pestana ha cruzado fronteras esta semana gracias a una alianza con el futbolista portugués del Real Madrid Cristiano Ronaldo, con el que irá de la mano para crear una nueva marca enfocada a un público joven (entre 18 y 34 años), más preocupado por el ambiente y el estilo del establecimiento que por el cuarto en sí. Esta línea se sumará a las tres ya existentes (la tradicional, otra de lujo y la red de “Pousadas”) y formará parte de un grupo en el que la actividad turística supone el 80 % del negocio. Además de hoteles, gestiona casinos, agencias de viaje, empresas de alquiler de coches y campos de golf, pero en su portafolio hay incluso fábricas de cerveza y una compañía de aviación “chárter”. El acuerdo con Ronaldo -que participa en calidad de socio, y no únicamente como imagen de marca- es visto como una oportunidad para que el grupo Pestana crezca más allá de las fronteras lusas. “Cristiano es un icono”, subraya su presidente, quien revela que las conversaciones comenzaron hace dos años y que el proyecto inicial era abrir un hotel en Madrid con esta nueva marca. Al final, sólo en la primera fase serán cuatro hoteles, localizados en Madeira, Lisboa y Nueva York, además de en la capital de España.

Dionísio Pestana -aficionado a jugar al rugby en su juventud- destaca que el aprendizaje de sus diez primeros años en el negocio hotelero le permitieron reflotar el establecimiento construido en Funchal (Madeira) por su padre.

La expansión se inició por todo Portugal, a partir de 1998 arrancó en países lusófonos (Brasil entre ellos) y luego llegó a Europa, EEUU y América Latina (Argentina, Colombia, Cuba, y Venezuela). Conservador en términos financieros, prefirió no aprovechar la época del “dinero barato” para crecer de forma acelerada. “Desde el día uno, incluso en los buenos años miramos al modelo de negocio igual que lo hacemos en los tiempos difíciles. Así, en los años positivos tienes beneficios y en los malos consolidas, no creces pero por lo menos no pierdes”, detalla.

A corto plazo, cita Europa como gran objetivo y tiene previsto abrir dos establecimientos en Madrid -en la Casa Carnicería de la Plaza Mayor y en la Gran Vía- y otro en Amsterdam (Holanda), a los que se sumará una primera incursión en Marruecos. “Hace diez años que queríamos estar en Madrid, pero los precios no dejaban de subir y no podíamos asumirlo. Esperamos y con la corrección de 2011 los inversores volvieron a la realidad”, precisa. Ahora, la compañía pretende “tener más presencia” en el país vecino -su llegada se produjo en 2013 a través de Barcelona- y no descarta más operaciones en los próximos años.

También tiene un ojo puesto en América Latina, que hoy supone el 20 % de su mercado, con un negocio en Brasil “muy consolidado” pero donde tiene reticencias por la “inestabilidad política”. En su opinión, la política “juega un rol importante” a la hora de decidir invertir, y la situación de los últimos años en Argentina y Venezuela le llevaron a no ampliar su negocio en la zona. “El escenario político en América Latina está cambiando. Si las cosas cambian, el potencial está ahí, por lo que no veo razón para no crecer en el futuro. La gente de negocios quiere confianza, así es fácil tomar decisiones”, razona.

Sobre Colombia admite que le gustaría “crecer y tener oportunidades” -por el momento cuenta con un hotel en Bogotá-, ya que el país le recuerda a “lo que era España hace veinte o treinta años”; mientras que en Uruguay mantiene interés en entrar desde hace años, a la espera únicamente del “momento adecuado”.