Poco le queda a este 2015, un año en el que el ecosistema emprendedor español ha sufrido una gran aceleración, según los datos manejados por Startupxplore y muy a pesar de que el marco impositivo sigue frenando el desarrollo de las startup.

Para 2016 se espera que las empresas superen los 920 millones de euros en facturación, un 94% por encima de los 474 millones de euros que esperan alcanzar al cierre de este año. Datos verdaderamente ambiciosos que se sustentan teniendo en cuenta el enorme crecimiento del sector emprendedor en materia no solo de facturación, sino también en la creación de puestos de empleo, pues durante el 2015 las startups han generado 3.781 nuevos puestos de trabajo.

Se prevé que en este próximo año se aumente la cifra de nuevos empleos un 85%, llegando a crear 7.010 puestos de trabajo. Un dato que es especialmente relevante si, como dicen algunos estudios, por cada empleo directo generado en el sector startup se generan siete empleos indirectos.

Así estamos en 2015 y así estaremos en 2016

Según datos de Startupxplore, actualmente hay en nuestro país un total de 2.654 startups, siendo el ecommerce el principal ámbito de emprendimiento concentrando al 16% del total de startups españolas, seguidos de las startups dedicadas al ámbito móvil y la mensajería/comunicación con un 11% y un 10% del total respectivamente.

Siguen siendo Madrid y Barcelona las ciudades que encabezan la creación de startups. En total 5 de cada 10 startups españolas están ubicadas en alguna de las dos regiones que han incrementado un 25% y 16%, respectivamente, el número de este tipo de empresas en comparación a 2014. En Madrid se contabilizan 855 startups frente a las 720 que alberga Barcelona, mientras que la Comunidad Valenciana, que ocupa el tercer lugar, cuenta con un total de 419 startups.

La inversión que han recibido estas empresas ha superado en lo que va de año los 500 millones de euros, lo que se traduce en un incremento de 124% respecto al primer semestre del año pasado. Además, se espera que la cifra termine por alcanzar los 600 millones de euros antes de que finalice el 2015.

Toda una cifra récord que, sin embargo, se ve ensombrecida por el hecho de que tan solo el 45% de las startups asegura haber recibido alguna inversión externa al mismo tiempo que el 55% aún sigue esperando su oportunidad.

Importante destacar también el perfil de los emprendedores, pues solo 3 de cada 10 fundadores de nuevas empresas son mujeres. Ellos siguen siendo los principales artífices de estos proyectos. Asimismo, el estudio revela que el 85% de los emprendedores de startups están por debajo de los 45 años y un 6% no supera los 24. Eso sí, la característica común entre los fundadores de estas nuevas compañías de base tecnológica es que en 7 de cada 10 casos cuentan con un perfil técnico.

Los impuestos como freno a la inversión

España ha experimentado algunos cambios normativos que pueden llegar a penalizar la inversión en estas nuevas empresas emergentes, como ya os contamos en SABEMOS. Estos impuestos pueden significar una bajada en la previsión de crecimiento, facturación y creación de empleo para 2016 que Startupxplore hace de las startups.

La Ley del Impuesto sobre sociedades ha derogado determinados incentivos fiscales como la deducción por reinversión de beneficios extraordinarios. Al eliminar esta deducción las rentas obtenidas por las ventas del inmovilizado no pueden acogerse a la deducción del 12%, tal y como sucedía antes, si su importe se reinvertía en otros elementos del inmovilizado.

Además, aquellas empresas cuya cifra de negocio sea inferior a 10 millones de euros han visto suprimida la deducción del 10% y 5% en empresas de reducida dimensión y en microempresas, por inversiones sobre los beneficios obtenidos. Estos negocios también se han visto perjudicados al eliminar el incentivo fiscal que permitía amortizar, de manera acelerada, los elementos patrimoniales objeto de reinversión y la desaparición del tipo de gravamen reducido por mantenimiento de empleo para las microempresas, incrementándose del 20% al 25% el impuesto sobre los rendimientos que no sobrepasen los 300.000 euros.

Otro impuesto que podríamos decir también penaliza la inversión es el Exit Tax, que desde enero obliga a los contribuyentes que se trasladen fuera de la Unión Europea y realicen inversiones superiores al millón de euros tengan que hacer frente a esta nueva obligación fiscal. Debemos tener en cuenta que el Exit Tax afecta a los grandes patrimonios, ya que se aplica sobre el IRPF, aunque puede afectar a la inversión de las startups y nuevas empresas.

El empleo se ve afectado por estos impuestos, puesto que las grandes sumas de dinero que deben desembolsar estas empresas en concepto de impuestos no permiten capturar talento y mantenerlo.