El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, ha revisado al alza la previsión de los efectos positivos del mercado del petróleo: en vez de los 12.000 millones de euros estimados inicialmente, España va a ahorrar 17.000 millones gracias a los bajos precios del crudo. Sin embargo, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha alertado de que la tendencia a la baja “no continuará”; todo apunta a que el Gobierno que salga de las urnas este 20D tendrá que lidiar con una escalada de los precios en la próxima legislatura.

La montaña rusa del oro negro se ha convertido en el mejor sueño de los yonquis de la adrenalina, sobre todo porque la parte más emocionante, la caída libre, no tiene fin. El barril de Brent ha alcanzado sus valores más bajos desde el año 2008, aunque los precios de la gasolina se hayan encarecido un 40% en el mismo periodo de tiempo.

El petróleo más barato le viene bien a muchos –excepto a las petroleras como Repsol-, ya que consigue moderar el crecimiento de los precios. Y el rally sigue, porque la agencia de calificación Moody’s espera que el descenso se prolongue.

Moody’s ha rebajado su predicción para el precio medio del barril de Brent en 2016 de 53 a 43 dólares

Tanto es así que esta firma ha rebajado en un informe su previsión para el mercado del Brent; se trata de un descenso notable en el precio del barril, de 53 a 43 dólares de media en el año 2016, debido a que la abundante oferta seguirá excediendo las necesidades de la demanda.

Eso sí, la agencia prevé que el año que viene se vea el fin de la caída. Moody’s cree que el mercado se recuperará en los siguientes años, hasta alcanzar los 48 dólares en 2017 y los 53 dólares en 2018. Los analistas de esta compañía han establecido el precio de equilibrio en 63 dólares, una cantidad que no se conocerá hasta el final de la década.

De hecho, el secretario general de la OPEP, Abdullah al-Badri, ya ha adelantado que “la actual situación de precios no continuará”.

Así pues, el próximo titular de la cartera de Economía no va a poder disfrutar del mismo “viento de cola” del que habla De Guindos, quien ha visto cómo los bajos precios han abaratado las importaciones de energía en términos netos hasta ahorrar alrededor de 17.000 millones de euros.

Por su parte, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, ha advertido de que no se puede contar “para siempre” con factores de apoyo como los precios bajos del petróleo o la política monetaria actual, según recoge Europa Press.

Yellen, la ortodoxa

Precisamente esta circunstancia, los cambios en las políticas monetarias, ha influido en el último cierre de la bolsa, con una subida del del 3% en el Ibex 35 que le ha llevado al selectivo a recuperar los 9.700 puntos.

Todo porque la previsible alza de los tipos de interés en Estados Unidos ha elevado los ánimos de los inversores. Aunque la reunión de las autoridades estadounidenses –que va a durar 2 días– todavía no se había producido, ayer ya se descontaba el cambio de rumbo tras 10 años de bajadas de los tipos.

Los movimientos en las bolsas de todo el mundo los ha provocado la presidenta de la Reserva Federal estadounidense, Janet Yellen, a quien algunos califican como “una economista ortodoxa en tiempos heterodoxos” porque todavía ve una relación directa entre el empleo y la inflación. En los próximos meses comprobaremos si también hay una relación directa entre la política monetaria de Estados Unidos y la de Europa.