La dirección del organismo aplaza, como pronto, hasta enero la reunión del Comité Asesor. Un órgano en el que están representados Gobierno, CCAA y ayuntamientos, pero también organizaciones ecologistas y sindicales que pretendían levantar la voz contra el cementerio nuclear de Villar de Caña, la reapertura de la central de Garoña y la guerra interna que se vive en el CSN. Demasiado ruido para antes de unas elecciones.

La dirección del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha preferido posponer un problema y ahorrarle al Gobierno más ruido antes de las elecciones del 20 de diciembre sobre varias polémicas abiertas en torno a un tema tan sensible como la energía nuclear.

El presidente del organismo, Fernando Marti Scharfhausen, ha aplazado por dos veces la reunión del Comité Asesor del organismo y no hay fecha para su celebración. Un cónclave –en que están representados el Gobierno, CCAA, ayuntamientos, sindicatos y organizaciones ecologistas- y cuya próxima reunión se espera que sea especialmente movida, con duras críticas a la gestión del CSN sobre el cementerio nuclear de Villar de Cañas (el almacén temporal centralizado, ATC), la reapertura de la central de Garoña y por la caza de brujas emprendida dentro del organismo tras las denuncias por parte del cuerpo técnico de presiones e injerencias políticas.

Dos aplazamientos por “problemas de agenda”

El Comité Asesor –cuya misión es velar por la transparencia del CSN y hacer propuestas para mejorar la participación pública y el acceso a la información en materia nuclear- tenía previsto reunirse el pasado 12 de noviembre. Unas semanas antes del encuentro, el presidente del CSN informó a los miembros que la reunión se posponía sine díe “por problemas de agenda”. Greenpeace, uno de los miembros representados en el comité, preguntó en varias ocasiones a la dirección del CSN cuándo se convocaría la nueva reunión, y se le informó desde el organismo que podría producirse en diciembre, sin más precisiones.

La propia Greenpeace fue la que volvió a solicitar información sobre la convocatoria del encuentro, y hace dos semanas la dirección del CSN le informó de que, de nuevo “por motivos de agenda” del presidente, la reunión volvía a posponerse y que “previsiblemente” se podría celebrar en enero, según confirman a SABEMOS hasta tres fuentes conocedoras del calendario del órgano (o de la falta de él). Y es que aún ni siquiera se da por seguro que haya cita en enero, y desde luego aún no hay fecha fijada.

Fuentes del CSN consultadas por SABEMOS eludieron hacer comentarios sobre este asunto ni dar explicaciones sobre los problemas de agenda del presidente o sobre cuándo se celebrará finalmente la reunión del comité.

Garoña, ATC, guerra interna… para después del 20-D

Con el aplazamiento, el CSN, y sobre todo el Gobierno, se ahorran así más ruido sobre sus múltiples polémicas antes del 20-D. El organismo encargado de velar por la seguridad nuclear del país trabaja en el proceso de autorización del almacén nuclear de Villar de Cañas –a pesar de que el proyecto estaría paralizado por el bloqueo impuesto por la Junta de Castilla-La Mancha- y al tiempo evalúa la posible reapertura de la central nuclear de Garoña, solicitada Iberdrola y Endesa con el objetivo de que la planta opere hasta 2031 (cuando la central cumpliría 60 años).

Al tiempo, la dirección del CSN ha emprendido una caza de brujas contra los técnicos que critican las injerencias políticas, la falta de independencia del centro y su querencia por favorecer a las eléctricas. El presidente ha ordenado abrir una investigación interna para determinar el origen de esas críticas, así como el de varias informaciones comprometedoras publicadas por la prensa sobre su gestión de los expedientes de Garoña y el cementerio nuclear.

El Comité Asesor está integrado por el Gobierno, las comunidades y ayuntamientos en que hay centrales nucleares, la industria nuclear, sindicatos, ONG (Greenpeace y Ecologistas en Acción) y, en principio, también cinco expertos. Aunque la actual dirección del CSN no ha propuesto ni designado a ningún experto para que se incorpore y esos cinco asientos están vacantes desde hace cerca de un año. El Comité debe reunirse al menos una vez cada semestre. Pero su última reunión se celebró el pasado 25 de junio y el siguiente encuentro nadie sabe cuándo se producirá finalmente.