Samsung Electronics formará antes de fin de año un nuevo equipo de trabajo dedicado a electrónica de automóviles y sistemas de conducción automática, según ha anunciado la compañía.

No hay misterio en cuanto a la conectividad de los vehículos. Desde hace unos años el sector de la automoción es consciente de que los clientes buscarán en menos de cinco años coches que respondan a sus necesidades de conexión. El inconveniente es que habrá que trabajar transversalmente con compañías tecnológicas, por lo que deben implicarse lo antes posible.

De momento hay acercamientos que conectan los tradicionales ordenadores de abordo con sistemas operativos, bien de plataformas móviles o desarrolladas por los fabricantes de coches. Pero hay que ir un paso más allá.

Eso es lo que busca Samsung, y para ello ha formado un equipo que se enfocará en fabricar componentes electrónicos para coches y desarrollo de tecnologías de sistemas de piloto automático. Estará liderado por el alto ejecutivo Park Jae-soon, presidente de la división de electrónica de consumo de Samsung, indicó a Efe un portavoz de la compañía.

El portavoz afirmó que todavía se desconocen otros detalles como la fecha exacta en la que se creará el grupo o su volumen. Destacó, no obstante, que será la primera vez que la empresa surcoreana dedique un equipo exclusivo al negocio de la electrónica automotriz.

Samsung Electronics ya aporta, no obstante, componentes a la industria del automóvil como chips de memoria o paneles LCD, mientras otra filial del grupo, Samsung SDI, suministra baterías para automóviles eléctricos.

El nuevo movimiento se interpreta como un nuevo intento de Samsung Electronics de diversificar su oferta tras el prolongado declive de su negocio de “smartphones” y dispositivos móviles desde el año pasado por el dominio de Apple en la gama alta y la irrupción de los fabricantes chinos en la media y baja.

Su mayor rival en Corea del Sur, LG Electronics, ya creó una unidad de negocio similar en 2013 y mantiene acuerdos con algunos de los principales fabricantes de automóviles del mundo, como GM y Ford, a los que aporta baterías para vehículos eléctricos.