Los televisores marca Movistar, también llamados ‘decos con pantalla’ por la propia operadora han comenzado su camino en nuestro país.

Como en periodo preelectoral estamos viendo innumerables análisis siguiendo la metodología DAFO, utilicémosla para analizar las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas de este producto.

Fortalezas  

Es una idea nueva y, como tal, al menos intenta cambiar la naturaleza de nuestra relación con los dispositivos. La propuesta de que un deco tenga una pantalla incorporada, para quien la quiera, es interesante. Movistar en ningún momento ha establecido su producto, Screen Fusion, como un estándar o una obligación. Pero quien quiera llevar un paso más lejos su relación con la operadora, lo tiene fácil. 

La principal fortaleza del equipo, propiamente dicho, es que al ser considerado un equipo de red por la operadora, la compañía te lo cambiará tanto si se estropea como si se te rompe o es necesario una actualización en la planta. Su conexión wifi 5 ghz es ideal, además, para ser utilizado como segunda pantalla del hogar, en caso de no tener una. Te cobran sí, el extra del servicio de la pantalla adicional, pero eso hubiera sido igual para Screen Fusion como para un deco normal.

El hecho de tener una versión sin coste es fundamental para su irrupción en los casi 300.000 hogares que, en esta primera fase, son susceptibles de recibir el terminal, aquellos que tienen el paquete premium de TV y una conexión de fibra de 300 mbps. 

Amenzas

La primera fase no es nada ambiciosa. Se trata de repartir cerca de 25.000 dispositivos entre aquellos clientes de la operadora que, objetivamente, menos los necesitan. La combinación entre TV y fibra que exige tiene un coste de 127 euros. Hablamos de colocar un producto con un PVP muy bajo entre clientes que gastan más de 1.500 euros al año.

El dispositivo en sí, en sus versiones más bajas, sólo tiene interés para consumir Movistar+. Si Telefónica decide integrar servicios OTT en el dispositivo, podrá hacerlo. Imaginemos un escenario en el que que la operadora que dirige Luis Miguel Gilpérez llegase a un acuerdo para integrar Netflix en su producto de TV. A pesar de las tensiones que tienen hoy en día, es un escenario viable, si tenemos en cuenta que el pacto entre Vodafone y la compañía que preside Reed Hastings no es en exclusiva.

Pero los consumidores no pueden utilizar su puerto HDMI para nada que no sea conectar equipos de audio. Durante la presentación se habló, no sin cierta sorna, de la posibilidad de “llevar el televisor al chino para que te lo desbloquee”. El único motivo de Telefónica para dejar bloqueado este puerto es asegurarse de que el televisor queda inservible si el cliente deja de pagar por sus servicios. Es una forma de no dar todo lo posible al cliente pero también de evitar que éste le traicione. Si el puerto HDMI funcionase, nada impediría al cliente coger el televisor y dárselo a algún familliar, lo que desvirtuaría el concepto de ‘deco con pantalla’ al que se aferra. Era una situación sin ganadores claros.

Oportunidades

La principal oportunidad de este servicio está en la masificación y en llegar a clientes de Movistar con perfiles de consumidor más humildes, a quienes este producto les parezca realmente una ventaja. Por su simplicidad, es un producto idóneo para abonados con una cierta edad, mucha fidelidad a la operadora y que no busca complicaciones. Gente que jamás pensaría en conectar al televisor una consola, un Chromecast o un Apple TV, pero que quedará feliz con la enorme oferta de servicios de Movistar+.

También parece ideal para gente, por ejemplo, que alquila su casa a través de servicios como Airbnb. Ahí cobra muchísimo sentido la idea de un equipo de red que, en caso de avería, cambia el proveedor de servicios. Pero no es un público que contrate 127€/mes. 

Debilidades

Precisamente, la mayor debilidad que vemos a Screen Fusion es que ha comenzado a comercializarse entre un público que no es, necesariamente, el ideal para su oferta de valor. Movistar+ ademite que no es un smartTV, y están atacando al público que demanda características de smartTV.

Al ser una propuesta diferente, las ofertas convencionales le supondrán un desafío. Los televisores que subvencionan Orange y Jazztel, con dispositivos de Samsung y LG, respectivamente, son una propuesta mucho más simple de comprender y, para colmo, permiten al operador establecer un eje entre “televisores libres y bloqueados” que les beneficia, aunque no sea exactamente el caso.