Florentino Pérez debe haber dormido mal. Por un lado, el Real Madrid se ha quedado sin Copa del Rey, después de que el futbolista Denís Chéryshev saltara al terreno de juego en el estadio gaditano Ramón de Carranza sin permiso para hacerlo, ya que estaba suspendido desde el pasado mes de marzo, cuando estaba cedido en el Villarreal. Pero no ha sido el único contratiempo de un viernes muy negro, ya que las acciones de ACS han cerrado la semana con una descenso del 3% en bolsa, después de que un fondo de inversión haya acusado a la compañía de otro tipo de alineación indebida. Y después de lo sucedido con Abengoa, esta nueva tarjeta amarilla intranquiliza a unos inversores que aún no las tienen todas consigo sobre la solidez de la recuperación económica.

En concreto, el fundador de Bodenholm Capital, Per Johansson, ha afirmado que existen problemas de gobierno corporativo en la multinacional de construcción y servicios, así como “irregularidades contables”. Quizá haya pensado que si te puedes equivocar al contar el número de tarjetas amarillas que acumulan tus jugadores, es posible que haya problemas al hacer cuentas mucho más complicadas.

Per Johansson, causante de la polémica

No contento con añadir que en ACS hay “muchos riesgos ocultos” y problemas en la ejecución de proyectos, Johansson ha predicho una caída del 40% en la cotización de sus acciones.

Por el momento, la firma presidida por Florentino Pérez ya ha adelantado que va a demandar al directivo, al tiempo que ha afirmado que sus acusaciones son infundadas.

Asimismo, ha precisado que las críticas de Johansson se basan en un conflicto judicial pasado que ya se resolvió a favor de ACS.

No obstante, el rápido movimiento del holding no ha evitado su tropiezo en bolsa, con un retroceso del 3,59% en el parqué madrileño. Eso sí, durante la jornada del viernes ha llegado a estar un 5,76% por debajo del cierre del jueves.

Es una cifra que todavía está muy por debajo del 40% de castigo que pide el presidente de Bodenholm Capital, pero el caso ha vuelto a demostrar el poder que tienen las declaraciones de los agentes del mercado en los precios de la compañía.

Una estrategia

En España ha habido otros casos en los que la publicación de una sospecha ha desatado unas consecuencias catastróficas.

Aunque nada tiene que ver ACS con un negocio fraudulento como el de Gowex, la caída de esta segunda compañía se generó cuando una analista llamada Gotham City Research emitió un demoledor informe en el que aseguró que la empresa no valía nada.

Gotham ha seguido con su empeño y ha acusado a otras compañías desde entonces. En todo caso, lo que está claro es que Per Johansson tiene otros intereses.

Básicamente, Johansson ha anunciado que ha comprado posiciones cortas en ACS. Es decir: har apostado a la bajada del precio de sus acciones, por lo que la propagación de informaciones negativas para la empresa le beneficiaría sustancialmente. Quizá esa desconfianza de las intenciones del fondo ha sido la que ha suavizado el castigo bursátil a la multinacional española, cuyo valor se ha corregido hasta los 28,31 euros al cierre. Sin embargo, nadie duda que Gotham, en su momento, tenía posiciones cortas en Gowex. Y recordemos que muchos analistas respaldaron a este pequeño gigante del MAB cuando fue atacado. Dicho esto, lo cierto es que Gotham acompañó sus acusaciones con algo más sólido que unas simples acusaciones y ofreció un informe en el que, efectivamente, se veían agujeros. 

Johansson, exgestor de cartera de Fidelity International, fundó Bodenholm Capital a principio de este año con el respaldo de Brummer & Partners, un gestor de fondos con sede en Estocolmo. SABEMOS ha intentado contactar con él, por el momento sin éxito, para preguntarle si tiene alguna prueba que soporte sus acusaciones.