La CE ha decidido no remitir a la autoridad británica de competencia la adquisición de O2, filial británica de la española Telefónica, por parte del grupo hongkonés Hutchison, por lo que continuará investigando la operación, que, teme, puede perjudicar la competencia en el mercado británico.

La Comisión Europea (CE) considera que “está en mejores condiciones para garantizar la aplicación coherente de las normas de control de las concentraciones en el sector de las telecomunicaciones móviles en todo el Espacio Económico Europeo” que el organismo regulador británico, que solicitó el 2 de octubre una solicitud para analizar la operación. El Ejecutivo comunitario tiene de plazo hasta el 18 de abril para adoptar una decisión final en su investigación, es decir si autoriza la operación, la deniega, o la aprueba bajo condiciones.

El Ejecutivo comunitario abrió el 30 de octubre una investigación en profundidad sobre la adquisición de O2 por Hutchison por 14.000 millones de euros, porque le preocupa que la operación lleve a precios más altos, menos elección y una innovación reducida para los consumidores de servicios de telecomunicaciones en Reino Unido.

La operación, cerrada en marzo, combinaría los negocios de O2 y de Three, una filial de Hutchison, el segundo y cuarto mayor operador de redes móviles en el Reino Unido. La fusión crearía el mayor grupo de telecomunicaciones móviles en Reino Unido, que coparía cerca del 40 % del mercado y reduciría los operadores de redes móviles en el país de cuatro a tres.

La investigación de mercado inicial efectuada por la CE permitió constatar varias dudas en materia de competencia.

  1. En primer lugar, O2 y Three compiten actualmente uno contra el otro en el mercado minorista de telecomunicaciones móviles en Reino Unido, por lo que la CE teme que la operación “elimine a una fuerza competidora importante y que la entidad resultante de la fusión tenga incentivos limitados para ejercer una presión competitiva importante sobre los rivales restantes”. “Ello conllevaría precios más elevados y menos inversión en las redes de telecomunicaciones móviles”, sostuvo la CE en octubre.
  2. En segundo lugar, el Ejecutivo comunitario cree que la operación reducirá el número de operadores de redes móviles que efectivamente están dispuestos a ofrecer efectivamente sus infraestructuras a los operadores móviles virtuales. Por tanto, los operadores virtuales futuros y existentes “tendrán menos elección de redes y un poder de negociación mas débil para obtener condiciones mayoristas favorables”, señaló la CE.
  3. Un tercer problema detectado por Bruselas es la “mayor probabilidad” de que los operadores de redes móviles “coordinen su comportamiento competitivo y aumenten los precios de manera sustancial en los mercados minorista y mayorista”, al reducirse el número de rivales.

El escenario no se presenta especialmente positivo para Telefónica. Hace un par de meses ya advitió Bruselas de que la fase de consolidación en el sector estaba llegando a su fin. La disputa sobre una regulación más laxa, y a su vez más dura con las empresas de internet, tiene en pie de guerra a los grandes operadores europeos con la Comisión Europa.