Un informe de la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA) alerta sobre la necesidad de destinar 500.000 millones de dólares al año, el doble de lo que ya se está gastando, a la financiación de energías renovables. De lo contrario, el mundo podría caminar lenta e inexorablemente hacia el desastre medioambiental que supone un aumento de más de 2 grados centígrados en la temperatura media del planeta.

Con un aumento medio de 2,5 ºC, 3.000 millones de personas tendrían problemas de abastecimiento de agua a mitades del siglo XXI, mientras que entre 45 y 55 millones sufrirían el hambre como consecuencia de la disminución en la producción de alimentos, de acuerdo con los datos de Ecologistas en Acción.

Así que parece necesario que las cumbres contra el cambio climático fructifiquen de una vez, después de múltiples brindis al sol, y consigan arrancar un compromiso firme y duradero a las principales potencias económicas. Al presidente de la República de Francia, François Hollande, le gustaría que eso sucediera en el encuentro COP21 que se está celebrando en París; otra cosa es que haya alguien -además de Europa- dispuesto a ceder.

Para mitigar la escalada del cambio climático, la IRENA propone invertir 500.000 millones de dólares anuales entre 2015 y 2020 en tecnologías renovables, una cifra que habría de aumentar hasta los 900.000 millones en la década de los años 20’.

IRENA propone invertir 500.000 millones de dólares anuales entre 2015 y 2020 en tecnologías renovables

En un informe, esta organización (en la que está integrada la Unión Europea) apunta que el principal reto es el cambio de modelo energético, dado que el actual consumo genera dos tercios de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Asimismo, IRENA advierte de la necesidad de que las renovables pasen del 18% sobre el total de la energía generada en 2010 al 36% en 2030, si queremos quedarnos por debajo de los 2 grados de aumento medio de la temperatura en este siglo.

El gasto en renovables tan sólo en el campo energético, sin tener en cuenta las inversiones que deberían hacerse en otras áreas como el transporte y la industria, debería situarse en 410.000 millones de dólares anuales entre este año y 2020, lo que supone incrementar la previsión de gasto actual en 133.000 millones.

Para compensar este desajuste multimillonario, IRENA hace en su informe un llamamiento a la iniciativa privada. Porque acabar con el calentamiento global va a requerir el sacrificio de todos los Gobiernos y de todos los habitantes del planeta azul, pero también el de las grandes eléctricas.