Las elecciones municipales de mayo llevaron el cambio a una veintena de capitales de provincia. Algunas de las formaciones políticas que ganaron -o fueron claves para la proclamación de los nuevos alcaldes- defendieron en sus programas la remunicipalización de algunos servicios; hoy, varias ciudades tienen a las contratas de limpieza bajo la lupa y amenazan con castigar el negocio de grandes multinacionales, como FCC.

Las candidaturas ciudadanas han tomado el control de algunas de las capitales de provincia más importantes de España y el bastón de mando lo han convertido en un palo de escoba. Pero el palo de verdad se lo van a llevar las empresas de servicios -como FCC, Ferrovial, ACS y Sacyr- si se quedan sin las concesiones. El juego sucio se intuye.

La estrategia más sonada hasta el momento ha sido la del Ayuntamiento de Madrid, que se ha sentado a negociar con las compañías responsables de la limpieza de la Villa hasta arañarles un compromiso para mejorar la calidad del servicio e incorporar a más operarios.

Ahora Madrid siempre ha sido beligerante con la gestión de la limpieza de Madrid y la alcaldesa, Manuela Carmena, ha dado múltiples toques de atención a las contratas. Las grandes multinacionales responsables de estas actividades en la capital han acabado por adaptarse a los requerimientos, pese a que no estaban obligadas por unos contratos licitados a la baja por la anterior regidora, Ana Botella.

Durante este tiempo, las compañías han estado pendientes de la amenaza de la remunicipalización de la limpieza, un servicio que las formaciones políticas han estado utilizando como una “moneda de cambio” en las luchas entre los partidos, según fuentes del mercado consultadas. “Es popular criticar a las empresas”, critican.

Pero las candidaturas ciudadanas no han renunciado a la posibilidad de remunicipalizar la limpieza.

Casos, causas

Algunas ya han adelantado que lo van a hacer de manera casi inmediata, con el próximo año como horizonte. Es el caso de Oviedo, donde el Partido Socialista se hizo con la alcaldía, gracias al apoyo del tripartito que completaron con Izquierda Unida y Somos Oviedo, la lista convergente de izquierdas en la capital asturiana.

Como parte del acuerdo de gobierno de la ciudad, Somos requirió que se remunicipalizara el servicio de limpieza viaria, que ahora mismo está adjudicado a FCC. Y parece que el envite va en serio.

“Entendemos que una gestión pública va a salir más barata”, explica a SABEMOS el concejal de Economía de Oviedo, Rubén Rosón. “A lo largo de 2016 negociaremos con la empresa las condiciones para la vuelta a lo público”, añade.

Fuentes de FCC niegan que este contrato sea demasiado caro: en total, el precio es de unos 75 euros por habitante, un importe “en la parte media” si se compara con lo que se paga en otras ciudades.

En la capital asturiana no critican en absoluto el estado de la ciudad; ambas partes coinciden en alabar la limpieza de las calles. Sin embargo, otros que sí ven que el servicio está descuidado son los miembros del gobierno de Zaragoza.

 

Foto: EFE

 

“Nos advierten de que, en ocasiones, los camiones que salen de las cocheras de FCC salen por una puerta, entran por otra y vuelven a salir, y cuentan como dos camiones en servicio. También se encuentran camiones de la basura parados detrás del pabellón Príncipe Felipe, toda la noche entera sin trabajar. Esto es sabido y es un secreto a voces dentro de la ciudad”, alerta el concejal de Servicios Públicos y Personal de Zaragoza, Alberto Cubero.

Al miembro de la candidatura ciudadana le extraña que FCC no haya recibido ninguna sanción, pese a las quejas ciudadanas sobre la calidad de la limpieza. El problema es que el Ayuntamiento tiene 10 inspectores para 1.000 empleados de la contrata, unos recursos insuficientes para controlar el cumplimiento de las condiciones.

Las anteriores corporaciones municipales estaban acostumbradas a adjudicar los contratos y luego desentenderse de su seguimiento, dice Cubero, por lo que las empresa podían campar a sus anchas por las avenidas de la ciudad.

Desde FCC reconocen que puede que haya algún error pero alegan que están trabajando con un presupuesto un 20% menor al que tenían hasta antes de 2009 y que, sin embargo, las prestaciones son mayores porque han ampliado su actividad a otras zonas.

Hay otros casos, como el de Alicante, donde las autoridades locales no estaban satisfechas con la calidad de la limpieza y se sentaron a negociar con la unión temporal de empresas (UTE) responsable del servicio, en la que están integradas Ferrovial y FCC. Las fuentes de esta última ponen la ciudad levantina como un ejemplo de diálogo entre todas las partes.

Acuerdos y desacuerdos

“Nosotros, tanto con los nuevos ayuntamientos como con los de siempre, hemos mantenido una posición de diálogo y de colaboración para la mejora del servicio, y hay varios ejemplos de que nuestra postura, como Madrid o Alicante”, defienden en FCC.

En efecto, las conversaciones con Carmena han fructificado y desde el Palacio de Cibeles anuncian que ya hay 500 operarios más en las calles. Unos cuantos de ellos son de FCC.

En Alicante también se ha alcanzado una solución consensuada para mejorar la limpieza de las calles, después de que el nuevo equipo de Gobierno del PSOE trasladara en varias ocasiones el descontento de la opinión pública y tras las reuniones con la UTE responsable de la limpieza.

En Madrid y Alicante se han alcanzado acuerdos con las concesionarias para mejorar la limpieza de las calles

En otros municipios no hay tanto entendimiento.

FCC firmó el primer contrato de saneamiento de la ciudad de Zaragoza en 1940, así que su relación con la ciudad está más que consolidada. Aunque el nuevo equipo de gobierno está interesado en pedir el divorcio, a la compañía todavía le queda hasta 2020 de contrato.

Alberto Cubero apunta a un problema casi de concepción ética del capitalismo y subraya que FCC “lo que busca es el beneficio a toda costa, incluso a costa de incumplir las condiciones del contrato con el Ayuntamiento”. “La remunicipalización es la mejor manera para no ser engañados por estas grandes empresas”, resalta.

Por su parte, Rubén Rosón cuenta que en Oviedo el servicio de limpieza se privatizó en la década de 1990, “contando a toda la ciudad y a todos los vecinos que iba a ser más barato, más eficiente y mejor, sin ningún tipo de estudio detrás que avalara esa afirmación”. Rosón dice que no es así y que FCC se lleva cada año el 10% del presupuesto del consistorio entre las múltiples contratas que gestiona. “El 10% del presupuesto todos los años. A esta gente le toca la lotería sin comprar el décimo”, bromea.

Así pues, el punto de encuentro entre la empresa y estos dos consistorios parece distante, más bien por cuestión de principios.

Una ambición con complicaciones

Un informe de la Federación Sindical Europea de Servicios Públicos (FSPE) recoge que en 80 de los 140 municipios británicos evaluados en un estudio se habían remunicipalizado servicios como la recogida de basuras, el reciclaje y la limpieza, así que esta tendencia no es algo nuevo en Europa.

Eso sí, en España no existe la costumbre de reconducir estas tareas al ámbito público, como indica el concejal de Zaragoza en Común, Alberto Cubero, quien aboga por “abrir un debate” sobre lo que se puede y no se puede remunicipalizar. Cubero reconoce que puede que sea más eficiente dejar algunos servicios al mundo privado.

El concejal Alberto Cubero, de Zaragoza en Común, aboga por “abrir un debate” sobre lo que se puede y no se puede remunicipalizar

La de la remunicipalización es una bandera con la que muchas formaciones políticas simpatizantes del partido morado acudieron a las urnas. Sin embargo, las que han conseguido el poder se han encontrado con algunas aristas afiladas.

En el caso de Oviedo, lo que más le preocupa al concejal Rubén Rosón es la limitación de contratación de trabajadores públicos, impulsada por el gobierno de Mariano Rajoy para contener el gasto público. No obstante, este político tiene la esperanza de que la medida “pase a mejor vida” tras las elecciones nacionales del 20D.

En Zaragoza está más complicada la remunicipalización, habida cuenta del periodo de vigencia del contrato de limpieza, que va más allá incluso de los próximos comicios municipales y llega hasta el 1 de enero de 2020. De esta forma, el Ayuntamiento tendría que compensar a FCC con el importe de la adjudicación.

Sin embargo, la corporación podría tomar las de Villadiego -a la luz de las carencias que critican en la limpieza- y cancelar la concesión por incumplir las condiciones. Pero ir a las bravas tiene sus consecuencias.

Todo por lo público

El pliego de condiciones del contrato de limpieza de Zaragoza -como todas las concesiones serias del mundo civilizado- establece que la adjudicación se puede cancelar si la empresa que presta el servicio incumple sistemáticamente las condiciones. Pero lo que para unos es censurable para otros es perfectamente normal, por lo que habría que acudir a los tribunales para que una instancia judicial fijara el criterio y dictara si la retirada de una contrata ha sido legal o no.

Cubero cree que si se activa la vía judicial, el contencioso se puede alargar “más allá incluso de la caducidad de la concesión”, así que tampoco le merece la pena al Ayuntamiento. Por el momento, la tensión entre el consistorio y FCC ha servido para añadir malas caras a las reuniones periódicas que mantienen.

“La empresa constantemente da excusas, excusas y excusas, nunca reconoce sus errores”, afirma el concejal de Zaragoza

“La relación ahora mismo no es lo mejor que podría ser; la empresa constantemente da excusas, excusas y excusas, nunca reconoce sus errores. No está acostumbrada a recibir sanciones y no se lo está tomando muy bien”, reconoce el concejal. “La relación no es muy buena, pero vamos, poco a poco la iremos mejorando. Sí que les hemos dicho que por nuestra parte va a encontrar todas las manos tendidas, pero que todo aquello que incumplan va a ser sancionado”, concluye.

Por su parte, en Oviedo han encontrado manos tendidas por parte de FCC, que se ha avenido a planificar el cambio de manos a lo largo de los pocos meses que le quedan de prórroga. Aunque hayan perdido una asignación de varios millones, se lo han tomado con filosofía.

En la compañía no entran a valorar la idoneidad de municipalizar el servicio de limpieza, pero reiteran que no tienen “ningún interés en que el servicio sea malo”, ya que sus ingresos dependen del cumplimiento de las condiciones.

Mientras tanto, la guerra sucia de la limpieza continúa.