El 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, fecha declarada por la ONU en 1999. La fecha fue elegida como conmemoración del brutal asesinato en 1960 de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas de la República Dominicana, por orden del gobernante dominicano Rafael Trujillo.

 

Porque es un problema real, universal y de gran magnitud

Una de cada tres mujeres europeas ha experimentado violencia física y/o sexual, según la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE. 48 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o exparejas durante este año en España, según el Ministerio de Sanidad. Desde 2003, la cifra es de 814 mujeres asesinadas.

 

 

 

Porque hay graves ausencias y retrocesos en la protección a las víctimas de violencia de género en España, tal y como denuncian distintos organismos internacionales:

 

La primera deficiencia de la Ley Orgánica 1/2004, de medidas de protección integral contra la violencia de género (conocida como Ley Integral) es la propia definición de “violencia de género”: “manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres” pero contemplada solo cuando se ejerce “por parte de quienes son o han sido sus cónyuges”. Esto significa que muchas agresiones sexistas no están reflejadas en estas estadísticas. Por ejemplo, en el caso de las dos chicas asesinadas este verano por Sergio Morante, solo la exnovia del asesino es considerada víctima de violencia de género; su amiga, que estaba con ella y sufrió la misma suerte, no lo es.

 

 

 

En la última legislatura se ha recortado el presupuesto para las víctimas, tal y como denuncia Amnistía Internacional (AI): “Desde 2011 a 2015, se ha producido un descenso del 21% de las partidas destinadas para la protección estatal a las víctimas de violencia de género en los Presupuestos Generales del Estado. Mientras que la partida específica destinada a los servicios de atención a víctimas gestionadas por las Comunidades Autónomas se ha reducido un 50%”. Eso sí, ahora que tenemos elecciones cerca vemos muchas poses, muchas promesas y muchos anuncios grandilocuentes. Incluso del mismo partido que ha reducido esta partida durante su gobierno.

 

 

 

 

 

 

Sin reparación ni protección: Organismos internacionales como el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra las Mujeres a (CEDAW) han reiterado a España su obligación de velar porque las mujeres y las niñas tengan acceso a medios inmediatos de reparación y protección, porque “la Ley Integral no aborda el derecho a la reparación de las víctimas de violencia de género que debería incluir entre otras cuestiones, una indemnización adecuada y garantías de no repetición”. Y doce años después (de la entrada en vigor de la ley) “la falta de compromiso con las víctimas supervivientes es una asignatura pendiente y no abordada” se lamenta AI, quien pide al Estado que adopte las medidas legislativas necesarias para asegurar “que las mujeres víctimas de violencia de género tendrán garantías de no repetición”.

 

 

Porque gran parte de la sociedad (hombres y mujeres) no es consciente del problema:

 

 

 

 

 

 

La negación del problema se apoya, fundamentalmente, en dos argumentos: “También hay violencia de la mujer hacia el hombre” y “hay denuncias por violencia de género que son falsas”. Según datos de la ONU, una de cada dos mujeres asesinadas lo es a manos de su pareja mientras que el caso contrario se produce una vez de cada veinte. Según la web Feminicidio.net, que registra todos los asesinatos de mujeres cometidos por hombres en España y viceversa, a los 48 feminicidios íntimos oficiales hay que añadirle otros 45 asesinatos de mujeres que no eran pareja ni expareja del asesino o que están bajo investigación para llegar al total de 93 mujeres asesinadas este año. En el caso de los varones, tienen ocho asesinatos registrados, la mayoría de ellos perpetrados por la expareja de su pareja actual o por la pareja de algún familiar. Además, la violencia machista nace de una sociedad que es machista desde sus inicios y que le otorga una posición de supremacía al hombre, discriminando a la mujer en múltiples ámbitos de su vida.

Según el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), las denuncias falsas por malos tratos representan el 0,01% del total, que son más de cien mil al año. Además, si estas se realizan “con conocimiento de su falsedad” constituyen un delito que es perseguido por las autoridades. Si bien no se puede negar la existencia de ambos comportamientos, resulta evidente que no forman parte de un problema estructural y pandémico, sino que son casos aislados. Por tanto, ninguno de los dos argumentos tienen peso suficiente para desmontar la teoría de la violencia de género y además le hacen un flaco favor minimizando su gravedad.

 

Aunque afortunadamente, hemos avanzado algo, sobre todo en la identificación y difusión del problema y sus causas subyacentes, así como en la sensibilización social:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

… pero no lo suficiente.