El grupo reclama al Gobierno que se elimine el impuesto a toda la generación eléctrica que creó 2012, lo que permitiría abaratar el recibo. La compañía pide que España amplíe la vida útil de las centrales nucleares hasta los 60 años

El Gobierno ha ido aprobando a lo largo de la legislatura las medidas diseminadas que conformaban una reforma eléctrica dura (con subidas de impuestos, recortes en los costes, hachazos a las renovables…), pero que ha servido para cuadrar las cuentas, para poner fin al tan cacareado déficit de tarifa. Ese déficit –el agujero por el desfase entre los costes reconocidos y los ingresos del sistema eléctrico y que ha llegado a rozar los 30.000 millones de euros- se ha convertido ya en superávit.

Ahora, el sistema eléctrico ingresa (vía el recibo de la luz) más de lo que gasta (con todos los costes reconocidos: distribución, transporte, peajes…). El año pasado, el superávit superó los 600 millones de euros. El Gobierno ya lo aprovechó para recortar la parte regulada del recibo y así poder anunciar una rebaja de la luz (y se prepara para un nuevo anuncio en el mismo sentido en campaña electoral), aunque agarrándose a una trampa legal, dado que en principio los superávits han de dedicarse a reducir la deuda aún pendiente.

Endesa augura que el superávit del sistema irá haciéndose mayor en los próximos años. Según sus estimaciones, 2015 se cerrará con un desfase positivo de 850 millones, que se convertirán en 1.300 millones en 2016 y en 1.500 millones en 2017. Y la compañía propone utilizar esos superávits previstos para reducir o incluso eliminar el impuesto que el Gobierno creó en 2012 para gravar con un 7% toda la generación eléctrica del país.

Una rebaja de impuestos a las eléctricas que, según Endesa, serviría para poder trasladarla a la tarifa y conseguir así una rebaja del recibo de la luz. Según ha explicado el consejero delegado de Endesa, José Bogas, en una conferencia con analistas, la rebaja de la factura podría situarse entre el 2 y el 3%.

Nucleares hasta los 60 años

En paralelo, Endesa volvió a cantar las bondades de la energía nuclear (competitiva, segura, libre de CO2, sirve para estabilizar el recibo eléctrico…) y defendió la ampliación de la vida útil de las centrales nucleares españolas hasta los 60 años, como ya sucede en Estados Unidos, y siempre que se cumplan criterios “técnicos y de seguridad” que lo permitan.

El Gobierno desveló a finales de septiembre que el borrador del nuevo plan general de residuos radioactivos contempla la posibilidad de ampliar la vida útil de las centrales nucleares españolas hasta los 50 años. Sin embargo, Endesa, el mayor operador nuclear de España, da por hecho ya desde hace un año que sus centrales en el país acabarán funcionando ese medio siglo que ahora plantea el Gobierno.

La compañía eléctrica, controlada por la italiana Enel, calcula su cuenta de resultados desde el 1 de octubre de 2014 en base a un periodo de depreciación y amortización de sus activos nucleares durante cinco décadas. Hace un año Endesa anunció en un encuentro con analistas la modificación del plazo de amortización de las seis centrales nucleares españolas en que tiene participaciones significativas (siete si se tuviera en cuenta el 1% que indirectamente controla en la central de Trillo) hasta los 50 años, con la que pretendía “reflejar la extensión de la vida útil esperada de las centrales nucleares”, según se recoge en la presentación remitida entonces a la CNMV.