El grupo automovilístico alemán ha decidido reducir su inversión prevista para 2016 en 1.000 millones de euros, hasta dejarla en 12.000 millones. El consejero delegado de la multinacional, Matthias Müller, ha adelantado que se mantendrán los gastos comprometidos, pero desde la compañía todavía no han confirmado a los trabajadores si la planta de Volkswagen en Landaben (Navarra) se verá afectada por el recorte.

“Cualquier cosa que no sea absolutamente necesaria será cancelada o pospuesta”, ha reiterado Müller en un comunicado, un mensaje que puede llevar a la preocupación a las factorías que tiene la empresa en medio mundo. Para empezar, el ejecutivo ya ha anunciado la suspensión de los planes para construir sendas instalaciones en México y en la ciudad alemana de Wolfsburgo.

La planta que no ha mencionado es la de Navarra, en la que se fabrican el modelo de Volkswagen Polo. Y la compañía tampoco les ha comunicado nada a los trabajadores, como ha confirmado a SABEMOS un representante de UGT en la planta de Landaben, Jorge Sola.

Por el momento, tanto UGT como CCOO mantienen la esperanza de recibir buenas noticias para la factoría. Sola ha precisado que en las reuniones que se han mantenido con Volkswagen no han informado de ningún cambio en los planes de la firma, así que, como dice el refrán anglosajón, no good is good news.

La presidenta del Ejecutivo regional, Uxue Barkos, tiene también una perspectiva optimista sobre el asunto: tras reunirse con la dirección de la compañía, la lideresa de la coalición GeroaBai indicó que la planta “no se verá especialmente afectada” por el escándalo de Volkswagen.

Las causas

La reducción de las inversiones se anticipa a las pérdidas que van a provocar las sanciones que se va a llevar el conglomerado por trucar los datos de emisiones de gases contaminantes de sus motores, un escándalo en toda regla que ha provocado un seísmo en toda la industria y que amenaza con perjudicar muy seriamente a la actividad de Volkswagen.

Esta medida ya se adelantó hace un mes, pero las multas no son lo único que preocupa a Volkswagen. Lo más importante para cualquier empresa -con el permiso de los beneficios- son las ventas.

La marca alemana no se ha hundido y es posible que, desde el punto de vista comercial, la mala prensa no provoque nada más que un problema de imagen. De hecho, Volkswagen se había mantenido como líder en el mercado europeo hasta hace bien poco. Pero su buena racha ha concluido.

La actividad de la multinacional ha caído en octubre, después de que el escándalo viera la luz en septiembre. En el décimo mes, las ventas del grupo han retrocedido un 3,5% con respecto a octubre de 2014. El primer aviso del castigo por parte de los consumidores.