Por algún motivo (bueno, sí, hay un motivo: que no puede uno estar en todo) pasó bajo mi radar este extraordinario tebeo que Entrecomics lanzó allá por la Feria del Libro. Durante el reciente y celebrado Graf madrileño he tenido la suerte de descubrirlo y descubrir con él a un autor de sensibilidad única y al que conviene seguir muy de cerca.

Magius (seudónimo del murciano Diego Corbalá) es dueño de un oído envidiable para los disonantes vaivenes del acento murciano -comparable a otro ilustre (y quizás no muy distinto en el fondo) dibujante de la zona, Pedro Vera- y un trazo que pasea entre el realismo apagado y la caricatura grotesca. Un cóctel que tiene como fruto un cómic único y donde se simultanean el tebeo de terror clásico, la sátira política y un universo absolutamente personal en el que el panocho tiene cadencia esotérica, los trajes de los nazarenos de Semana Santa poseen un significado oculto y rincones aparentemente inofensivos de la región y que cualquier murciano conoce bien (el Cristo de Monteagudo, el casino, la iglesia del Carmen) aparecen bañados de siniestras intenciones.

Una grotesca trama protagonizada por un grupo independentista y ocultista murciano, de claras concomitancias con ETA -un personaje llega a decir “la ETA murciana” casi consciente, como el lector, del disparatado y algo aterrador calibre de la descripción-, está adornada con conversaciones entre prebostes y empresarios: tratos en prostíbulos de carretera y hoteles de lujo que desenmascaran a quienes realmente mueven los hilos en esta historia de secretos huertanos en la que nadie es inocente. Para cualquier lector avisado del lamentable historial de corrupción y cohechos de la administración murciana desde hace décadas, Murcia le brindará el sabor inequívocamente amargo de la venganza -intelectual, aunque sea-: todos esos desgraciados que han controlado la región con sobornos, tratos de favor, pactos en la sombra y amiguismo ocultaban en realidad conspiraciones de culto a dioses paganos.

Como cualquier buen texto esotérico, Murcia oculta más de lo que muestra. Magius, con muy buen juicio, se resiste a caer en la tentación del personaje con el que el lector se puede identificar, sea un detective sobrenatural, un satanista renegado o una víctima con suerte que huye de sus captores. Todo en Murcia es macabro y desesperanzado y hasta el ambiente cálido y luminoso de la huerta, donde tienen lugar terribles ejecuciones, se muestra con un tono ominoso y amenazante.

Murcia es un auténtico perro verde: personalísimo y desconcertante, es posiblemente -junto al Sangre americana de Benjamín Marra-, una de las joyas más negruzcas y ocultas del ya de por sí bastante diverso y rico panorama de la edición en nuestro país (solo caben elogios para el valor y ojo clínico de la gente de Entrecomics Comics). Imprescindible, asombroso e inquietante.

ficha

Murcia
Magius
Entrecomics Comics
2015