La jefa de los socialistas españoles en el Parlamento Europeo, Iratxe García, critica las maniobras del Gobierno del PP para ampliar la vida útil de la central y arremete contra la falta de neutralidad e independencia del CSN.

El PSOE ha incluido en su borrador de programa electoral de cara a las elecciones del 20-D el cierre definitivo de la central nuclear de Santa María de Garoña, en Burgos. Nuclenor, la sociedad propietaria de la planta y controlada a partes iguales por Endesa e Iberdrola, ha relanzado el proceso para su reapertura hasta que la instalación cumpla 60 años, en 2031, y los socialistas se comprometen a impedirlo si vuelven a Moncloa tras las generales de diciembre.

Pero ahora el PSOE también ha llevado la batalla contra Garoña a las instituciones europeas. La presidenta de la delegación socialista española en el Parlamento Europeo, Iratxe García, ha presentado sendas presuntas parlamentarias acerca de si la Comisión Europea es consciente del posible incumplimiento de las normativas de Euratom por parte del Gobierno español al haber facilitado con reformas legales ad hoc que Endesa e Iberdrola pudieran solicitar la reapertura con un procedimiento abreviado y al intentar promover la reactivación de la central sin contar con los cálculos de sobre los residuos radioactivos adicionales que esto provocaría y teniendo un Plan General de Residuos Radioactivos obsoleto.

García, en la presentación de las preguntas, ha criticado la gestión del Gobierno de Mariano Rajoy para renovar la licencia de explotación de Garoña “sin debate público y por la puerta de atrás” y ha advertido de que la extensión de la vida útil de la central hasta las seis décadas la convertiría en la más antigua del continente, “un riesgo que no vamos a permitir porque no queremos sufrir un Fukushima en el sur de Europa”.

“El Ejecutivo comunitario debe estar al tanto de esta situación y explicarnos si los procedimientos para la renovación de la licencia se ajustan al Tratado Euratom, que garantiza la seguridad nuclear”, ha dicho la eurodiputada socialista.

En paralelo, García ha arremetido igualmente la labor del Consejo de Seguridad Nuclar en esta materia, un organismo cuya “credibilidad, neutralidad e independencia están bajo mínimos”. La dirigente del PSOE responsabiliza de esta presunta falta de independencia al Gobierno del PP, por haber puesto como presidente del organismo a su antiguo secretario de Estado de Energía –Fernando Marti Scharfhausen- y por haber roto el histórico equilibrio entre partidos y garantizarse una mayoría absoluta en el pleno del CSN durante los próximos años al colocar a tres consejeros próximos al PP (el pleno está integrado por cinco miembros).