La llegada de Netflix a España ha supuesto un desafío para los operadores españoles. Si Internet es un sistema de carreteras, Netflix lo ha llenado de coches, y ahora los operadores tienen que decidir cómo reaccionar. Vodafone, socio preferente de la estadounidense en España, ha llegado con ellos a un acuerdo de peering, informaron a SABEMOS fuentes de la compañía. Esto, básicamente, ayuda a garantizar un servicio de calidad. Orange ha negociado con la firma que preside Reed Hastings y ha tomado la decisión de ir invirtiendo en redes a medida que el tráfico lo hace necesario. ¿Y Movistar? Su situación es diferente. Mucho.

La operadora que dirige Luis Miguel Gilpérez ha abierto sus carreteras igual que los demás. En realidad, el acuerdo con la CNMC para la compra de Canal+ ya les forzaba a garantizar que cualquier proveedor de contenido pudiese alcanzar a sus usuarios sin problemas sin necesidad de firmar un acuerdo directo. Eso obliga a los azules a estar conectados a tres redes distintas a disposición de cualquiera que quiera enviar por ellas sus contenidos. Y no es una carretera pequeña: 20 gigabits por segundo cada uno y sin congestión. La compañía asegura que cumple los estrictos criterios fijados por el regulador.

Pero, al parecer, a Netflix no le basta. Fuentes consultadas por este diario explicaron que, por cómo envía Netflix el tráfico a los servidores de Telefónica, desde EEUU, mediante terceras partes y aprovechando las diferentes horas punta entre continentes, los contenidos llegan a los clientes con una cierta latencia y se han creado problemas en los horarios de máxima audiencia.

En realidad, esto se solucionaría con un acuerdo de intercambio de tráfico (peering) como el que tiene Vodafone, que permite a los clientes recibir todo el tráfico de Netflix sin problemas. El inconveniente es que Telefónica está dispuesta a llegar a un acuerdo de estas características, pero no de forma gratuita. Y los precedentes le avalan.

A partir del próximo mes de diciembre, como ya señalamos en SABEMOS, Netflix comenzará a publicar su índice de calidad de servicio, un indicativo de qué operadoras prestan mejor sus servicios. Para los estadounidenses, es una forma de explicar a sus fans en qué operador tendrán la mejor experiencia. Para Telefónica, es una forma de chantajearles y conseguir así su exigencia de peering directo gratuito.

Si con Mediapro la pugna fue por los derechos de la Champions y Telefónica ha mantenido el pulso, no parece fácil que en un tema bastante menor se bajen de la burra. En EEUU ya hubo dos casos exactamente iguales que éste, que afectó tanto a Comcast como a Verizon. En ambos casos, finalmente Netflix llegó a un acuerdo de pago como el que persigue Telefónica.

En este caso habrá, como ya hubo en EEUU, debate sobre la neutralidad de la red. Pero es que en aquel mercado Netflix viene a suponer una tercera parte del tráfico total de Internet. Y sí, los operadores son responsables a la hora de garantizar que, desde que llega a sus redes hasta la entrega a los clientes, la señal llega en perfecto estado. El problema es, como explicó Comcast en su momento, que hay una parte de esa entrega de contenidos que depende de la estadounidense. En esa parte puede intentar colocarle todos los costes que pueda a los operadores en el proceso, y Movistar, por su papel de liderazgo en vídeo, es la víctima perfecta. ¿Por qué? 

Netflix sabe que cualquier retraso va a ser interpretado como un intento de Movistar de priorizar sus propios contenidos frente a los de su rival. Vamos, que Netflix no sólo quiere usar las carreteras de Telefónica, sino que ésta ponga también la gasolina. Lo primero sí sería un problema de neutralidad de la red. Lo segundo, de cómo presta servicio un proveedor de contenidos que sí tiene responsabilidad en la arquitectura de la red para evitar que los cuellos de botella vengan de su lado.

Netflix es responsable de utilizar conexiones que puedan mover su volumen de tráfico o de alcanzar acuerdos con sus proveedores para conseguir flujos de tráfico equilibrados. Como hemos dicho siempre, estamos acostumbrados a negociar acuerdos comerciales razonables con proveedores de tráfico o de contenidos para garantizar un nivel de capacidad que se ajuste a su volumen de tráfico. Estos acuerdos han sido una práctica común para las redes de distribución de contenidos en el ecosistema de Internet durante muchos años, y Netflix es totalmente capaz de dar los pasos necesarios y habituales para garantizar que sus conexiones coincidan con sus volúmenes de tráfico”.

Podrían ser comentarios de Telefónica, que seguro que coincide al 100%. Pero no, fueron declaraciones de Verizon por estas fechas del año pasado, justo antes de firmar el acuerdo con la compañía de contenidos. ¿Qué pasará en España? Está por ver.