Hay ocasiones –no muchas, por fortuna– en las que un mismo hecho suscita el interés unánime de la prensa internacional y relega a un segundo plano, a un tercero si me apuran, cualquier otro acontecimiento patrio, por muy importante que sea.

Es lo que ha ocurrido con los ataques terroristas de París, que ayer coparon las portadas de toda la prensa europea. También de la deportiva.


Los atentados de este viernes parecen haber restado gravedad a la compleja situación de Cataluña, tras la moción aprobada por el Parlament y su posterior suspensión por parte del Tribunal Constitucional. Ha sido el otro gran tema de la semana que, sin embargo, se ha visto diluido por el tremendo mazazo que asestaron los asesinos de Daesh a toda la humanidad.


Antes de que los atentados de París vinieran a torcer la realidad, la portada más comentada de la semana fue, sin duda, la de la edición europea de The New York Times, que llevó a su parte inferior una fotografía con un Artur Mas siguiendo los pasos, desde lejos, de un Albert Rivera bien apuesto. Pero todo ha pasado a un segundo plano. Maldita sea.