El estreno de Master of None de Aziz Ansari en Netflix, la aparición del piloto de One Mississippi de Tig Notaro en Amazon o la evolución que está teniendo la segunda temporada de You’re the worst nos demuestra los cambios que ha habido en los últimos años dentro de las comedias televisivas con una mayor variedad y diversidad tanto en temas como en representaciones.

Aún no se sabe el futuro de One Mississippi (2015 – ), el piloto creado por la cómica Tig Notaro que ha logrado las mejores críticas de la última remesa que Amazon ha sometido a la aprobación del público. La lógica diría que pronto anunciarán que tendrá una temporada completa pero, mientras tanto, podemos echarle un ojo y encontrarnos en él a una cómica de humor triste, negro incluso, que ha pasado hace poco una grave enfermedad -la cómica sufrió un cáncer de mama doble que acabó con una doble mastectomía sin reconstrucción- y que en este primer capítulo se encuentra regresando a su Mississippi natal a reencontrarse con su hermano mayor y su incómodo padrastro ante la inminente muerte de su madre. Una trama que parece dejar poco espacio al humor pero que acaba conjugando a la perfección ambos aspectos, sobre todo con una caracterización de los personajes a la vez extraña y creíble – gracias también a la aparición de su novia, una muy animada Casey Wilson,  que permite tener alguien con poco conocimiento de su extraña familia a la que ir explicando anécdotas y situaciones- que justifica todas estas buenas críticas.

Es, quizá, el ejemplo más extremo que veremos este año. Pero también una muestra de una tendencia que tiene largas raíces pero que hemos visto desarrollarse especialmente con la multiplicidad de canales y la aparición de servicios de emisión on-line. Algo a lo que pueden dar gracias tanto esta como Master of None (2015 – ), una comedia centrada en el cómico tamil Aziz Ansari que le sirve para hablar, mediante el personaje del actor Dev, de toda una serie de temas complejos como la raza o el género. Muchas veces centrado en un tema que apasiona a Ansari, la irrupción de la tecnología en los procesos amorosos aumentando las posibilidades hasta que uno no sabe ni cómo escoger, al que ha dedicado incluso un libro. Todo esto en diez episodios que tienen una clara referencia a las comedias de situación de los años noventa que durante años se convirtieron en el molde a imitar, solo que retorciéndolas y llevándolas a su terreno. Como demuestra su séptimo episodio, en el que se habla del género, o el octavo, sobre la gente mayor. Todo ello aprovechando el paraguas que ofrece Netflix para este tipo de obras diferentes. 

Al fin y al cabo ellos fueron los que lograron el éxito con uno de sus primeros lanzamientos, Orange is the new black (2013 – ), una historia ‘basada en hechos reales’ sobre la vida en una prisión femenina que de tan mezclada como está en sus temas acabó siendo movida de los apartados de comedia a los de drama en los premios Emmy -permitiendo por el camino a la actriz Uzo Aduba ganar con un mismo personaje un premio a mejor Secundario Cómico y Secundario Dramático-. De igual modo que Catastrophe (2015 – ) necesitaría el apoyo de Amazon para ofrecer la serie en USA para que el Channel 4 inglés decidiera producirla después de que la BBC no se atreviera con esta historia de un encuentro casual y un embarazo inesperado que exploraba de forma cruda aunque humorística la relación entre dos personajes complicados. Magníficamente interpretados por sus protagonistas, la británica Sharon Horgan y el estadounidense Rob Delaney, que no dudan en mostrar toda una serie de características poco empatizables pero muy reales.

Algo similar ocurriría, esta vez en cable dentro del pequeño canal FXX, -el tercero del grupo FOX-, con You’re the worst (2014 – ) -conocida en España como Eres lo peor– una comedia que casi podríamos denominar como antirromántica que tuvo un buen primer año creciendo a cada capítulo pero que es en esta segunda temporada donde ha terminado de explotar con una historia sobre la depresión extensa, intensa y dejando un hueco al humor, que demuestra perfectamente no solo la capacidad sino incluso la utilidad de esta manera de tratar el humor. 

Bien es cierto que no es algo que haya salido de la nada ni que sea, ni mucho menos, una invención estadouniense. Lo segundo lo sabe cualquiera que haya visto la pequeña joya australiana Please like me (2013 – ), que trata de manera amable temas de lo más oscuros logrando sacar humor de historias sobre desamor, homosexualidad, enfermedad mental o muerte, convirtiéndola en una de esas series que llaman de culto.

Aunque probablemente sean los ingleses los que más ejemplos puedan poner, desde sus obras de humor abiertamente negro como Nighty Night (2004 – 2005), a la que separa la falta de una humanización de sus personajes centrales, o la algo más compleja pero también más costumbrista Gavin & Stacey (2007 – 2010), además de en los trabajos del gran Paul Abott, especialmente la magnífica Shameless (2004 – 2013) que casi podríamos señalar como recuperadora principal de esta nueva tendencia, capturando a la perfección esta mezcla de sentimientos y desprecio propio y ajeno.  

Cambios de humor

El punto en común entre las series británicas y las americanas es precisamente ese árbol común del que parten, una historia en la que las primeras tendían con facilidad hacia un humor negro y unos personajes abrasivos mientras que las segundas buscaban humanizar -dulcificar incluso- a su personaje. Algo perfectamente visible en los antecedentes de este tipo de comedias, sobre todo en las producciones de los años setenta de Norman Lear como All in the family (1971 – 1979), Sanford e Hijo (1972 – 1977), Maude (1972 – 1978) o Los Jefferson (1975 – 1985). Series cómicas que tocaban temas del momento y que eran capaces de incluir tramas sobre la homosexualidad, el alcoholismo o el racismo sin pensárselo mucho, o crear momentos históricos en la televisión sobre el capítulo de Maude con un aborto como tema central.

Nada que ver con los edulcorados Very special episodes que se pondrían de moda a finales de los ochenta y durante buena parte de los noventa. Del mismo modo una de las discípulas aventajadas de Lear, la guionista Susan Harris que trabajo con él en All in the Family ademas de escribir el episodio del aborto para Maude, trataría de llevar parte de sus enseñanzas cuando creara sus propias series de éxito como Enredo (1977 – 1981) o Las chicas de oro (1985 – 1982). 

Sin embargo, en los años ochenta esta oscuridad humorística en tramas y personajes fue variando hacia posiciones más amables. Hacia una excepcionalidad sentimental buscando una audiencia mayor, de modo que serían las nacientes cadenas de cable donde se intentarían recuperar si no el mismo tipo de obra sí al menos un estilo similar en el que mostrar personajes menos amables y, en ocasiones, incluso duales según su trato en público o en privado, como ocurría en El show de Larry Sanders (1992 – 1998), programa de metaficción televisiva en la que las intimidades de un ‘late show’ y sus invitados famosos contrastaban con lo que se veía durante la emisión del programa. 

Podríamos trazar más series que se acercaran a estas nuevas maneras de contar historias complicadas con humor negro y un equilibro entre la sensibilidad y la sentimentalidad, algunas casi de culto como The John Larroquette Show (1993 – 1996), pequeña serie de culto en la que el actor interpretaba a un personaje que reproducía algunos de sus propios problemas como su batalla contra el alcoholismo, y algunas con tanto éxito como Nurse Jackie (2009 – 2015) que se presentó como una respuesta en comedia al melodrama que las series de médicos en general y House (2004 – 2012) en concreto estaban acostumbradas a llevar con más o menos humor negro. El tema de la drogadicción de su protagonista, uno más de los muchos problemas que se abordan en la serie, hace difícil considerarla realmente una comedia pero allí que estuvo, ganando incluso premios Emmy como mejor actriz protagonista y mejor secundaria para Eddie Falco y Merritt Wever. 

Pero creo que la que más fácilmente se puede señalar como padre espiritual de esta línea que ahora se está siguiendo es Louie (2010 – ), la creación de Louis C.K. que siempre se ha movido entre lo incómodo y lo artístico sin dejar fuera tratamientos de temas complicados en los que demostraba un acierto desigual que también era parte del ánimo mostrado por la serie. A partir de esto fue más sencillo ver series en las que los protagonistas principales son imperfectos y oscuros no por una idea de comedia negra que ponga de relieve sus peores cualidades sino como parte de su propia humanidad, algo no buscado por ellos pero que está ahí y es innegable. Situaciones que podríamos encontrarnos en Girls (2012 – ) en el que la problemática es más interna que externa, la personalidad de sus protagonistas es casi tan complicada como la forma de abordar su madurez, frente a lo que muestra Broad City (2013 – ) en la que los personajes son imperfectos pero más reconocibles, menos específicos, de modo que aunque ambas traten temas parecidos la forma de hacerlo -más dramáticas en el primer caso, más cercana a la comedia de situación moderna en el segundo- demuestra la multiplicidad de posibilidades para tratar temas más allá de las clásicas excusas argumentales para los episodios.  

El género importa también cuando la serie creada lo supera, como ocurre en la comedia animada que en teoría es de ciencia ficción Rick & Morty (2013 – ) que con la excusa de ambas categorías habla de temas complejos aprovechando las ventajas que la ciencia ficción les ofrece para presentar puntos de vista sobre la futilidad de la vida o la desestructuración familiar con frecuentes exámenes sobre los diferentes problemas derivados no tanto de los elementos fantásticos como de la propia humanidad. Convirtiéndola en un éxito, aunque lo sea sobre todo entre los aficionados precisamente al género. Un éxito limitado pero un éxito al fin y al cabo.

No siempre estas nuevas series tienen el mismo éxito, en el caso de Review (2014 – ), adaptación de una compleja serie australiana sobre un crítico de vivencias reales, porque el mismo concepto es suficientemente extraño como para que lo que la convierte en un seguimiento de culto la aparte del gran público, sobre todo por su estructura de varias críticas a temas distintos por episodio -incluso teniendo en cuenta que la versión americana se cuida mucho de crear una cierta continuidad entre los mismos, mostrando el arco de lo que hacer este programa le cuesta a su protagonista- de manera que su segunda temporada podría fácilmente ser la última independientemente de lo magnífico de capítulos como “Pancakes – Divorce – Pancakes”.

En cuanto a la creación de los Hermanos Duplass para la HBO, Togetherness (2015 – ) trata de seguir este camino aprovechando la experiencia de ambos hermanos en el mumblecore,y aunque con críticas en general positivas no ha logrado el mismo impacto e interés que las otras comedias mencionadas. Quizá por la falta de algún tipo de giro en los temas a tratar, más cercanos aquí a un costumbrismo de hombre blanco de mediana edad que parecía ya superado y que explotado en exceso.

Porque esa es otra de las características en esta nueva comedia. No solo hay una forma de tratar el humor y sus temas, también hay una variedad en lo mostrado, incluso cuando el protagonista es un hombre blanco como en Louie se incide en su posición de divorciado con dos hijas para explicar algunas de sus situaciones. En otros casos se aprovecha esta diversidad para ofrecer una visión diferente, incluso cuando es simplemente un tema secundario que demuestra que la excepcionalidad no debería ser tal como en The Mindy Project (2012 – ) consciente en todo momento de su posición como mujer y en cuanto a minoría pero que no por ello deja de intentar seguir un estilo de comedia de situación / romántica moderna antes que el de esta nueva comedia de situación. Un rasgo con alguna otra de sus compañeras de diversidad racial como Fresh off the boat (2015 – ) o Black-ish (2014 – ) que, quizá por el hecho de ser las tres creaciones originales para cadenas generalistas en lugar de para plataformas de cable o ‘streaming’, tienen sus zozobras intentando moverse entre esta nueva sensibilidad y el anterior estilo aceptado ya por el gran público y en el que se mueven las más de las veces. Algo común en cuanto a la diversidad, tanto en razas como en orientaciones sexuales, edades, etc…, en lo que se refiere a la televisión generalista como demuestra que la CBS decidiera enviar a la también generalista pero mucho más pequeña The CW la brillante Crazy Ex-Girlfriend (2015 – ) que, además de un punto de partida problemático y de su condición de híbrido con números musicales, al ser uno de los centros de la misma los problemas psicológicos de su protagonista decidieron era demasiado arriesgada para su canal.

De ahí que esté funcionando sobre todo en esas plataformas de internet de la que hemos hablado antes, en las que resulta más sencillo sacar y mantener obras tan particulares y sacarle además el rendimiento crítico que quizá no hubiera tenido en otras plataformas. No digamos ya el poder centrarse en una programación menor ayudando a moverla en las temporadas de premios. Con suerte desigual, sin duda, pero también con sus grandes triunfos.

Lo que nos lleva a la más exitosa e importante en ese campo, otro de los puntales de este nuevo estilo, la comedia para Amazon sobre transición de género Transparent (2014 – ) que le valió a su actor principal, el siempre titánico Jeffrey Tambor, el premio a mejor actor de comedia tanto en los Emmys como en los Globos de oro, y el premio a mejor comedia para la serie en estos últimos. Un reconocimiento acompañado de multitud de otros premios y de aún más candidaturas que la han convertido en un ejemplo de lo que muchas de estas no-cadenas de internet están buscando en sus series. 

Al final este estilo nuevo se identifica con los nuevos medios de emisión también por esa capacidad de tomar riesgos, de ofrecer historias que quizá no entren con facilidad al gran público, historias sobre la diversidad y sobre los problemas tratados con humanidad y con humor, historias que necesitan cierto espacio para desarrollarse antes que emisiones concretas un día a la semana. Pero que, a la vez, han sabido ir moviéndose por canales de cable menos transitado, creando una tendencia que ha llegado hasta lugares mayores a la vez que las nuevas tecnologías de comunicación lograban  ayudarlas a construir una comunidad de fieles seguidores y evangelistas de sus virtudes. Quizá sea solo un pequeño movimiento puntual, quizá sea el futuro de la comedia, lo que es seguro es que debemos aprovecharlo ahora que está en movimiento. A ver si dura.