La compañía que dirige Luis Miguel Gilpérez está que trina. La Liga ha presentado las bases de la solicitud de ofertas para la explotación de las competiciones durante los próximos tres años, que se resolverán en breve. Y no son buenas noticias para la operadora. Son muy malas. No existe casi ningún escenario que les favorezca. Y tampoco al usuario: con las condiciones presentadas es casi imposible que se vuelva a ver un escenario de precios como el actual. Despídanse del fútbol de bajo coste.

Toca, en todo caso, hacer una advertencia al lector: los precios actuales del fútbol son irreplicables, teniendo en cuenta los elevadísimos costes de los derechos. El que se haya llegado a vender toda una temporada de Liga y Champions por 6 euros al mes es el afortunado resultado de una carambola que hubiese sido irrepetible hiciese lo que hiciese la Liga. Incluso si hubiese repetido exactamente el modelo de este año, hubiera habido muchas posibilidades de que la situación fuese distinta el siguiente.

Ya hablamos en SABEMOS de los problemas de rentabilizar sumas como las que pretende obtener La Liga por sus derechos. Está en su derecho, por supuesto, de maximizar sus ingresos, y desde luego las bases de la convocatoria demuestran esa vocación.

La propuesta por lotes, después de las objeciones planteadas por la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC), deja al menos cinco grandes agujeros en la estrategia de Telefónica.

1. Se acabó el escenario de superioridad. Pueden comprar dos lotes exclusivos, y luego está obligado a revenderlos. Probablemente sean el equivalente al Canal+ Liga y el Partidazo. Pero es imposible que vuelvan a tener la Segunda División en exclusiva. Muchos partidos pasan a ser en abierto y quedan como la Forta como postor probable, y no va a pujar por los de pago si quiere que sus dos lotes sean realmente relevantes.

El gran problema de no comprar estos dos lotes es que cualquier cosa que compre Mediapro le va a venir devuelta y con un extra de intermediación considerablemente caro. Si compran ellos, al menos el resto de operadores le ayudarán a pagar la factura. Si compra Mediapro, van a acordarse de lo que se ahorraron esta temporada por la Champions.

2. Se acabó Abono Fútbol. Los rivales de Telefónica están, literalmente, dando palmas. El modelo de reventa forzado por la CNMC llevó a los azules a entregarles la señal de unos partidos cuyos comentarios “parecían diseñados para espantar a la audiencia”, lamentaba un rival. “Es que ni se conocían los nombres de los jugadores”. La Liga entregará a sus amigos de Mediapro la producción del campeonato e intentará así preservar la imagen de marca y que Jaume Roures no salga perdiendo de ninguna manera.

3. Adiós a la convergencia. Telefónica, como sus rivales, ha convertido el fútbol en una pata fundamental de la convergencia. La Liga, en los lotes que más interesarían a Movistar, ha dejado claro que tiene que haber “una distribución o explotación vía OTT, o sistema similar (…) de forma que sus clientes puedan contratar los partidos sin vinculación a otros contenidos (paquetes de canales) o servicios tecnológicos (ofertas de servicios convergentes)”. Vamos, que Movistar tendría que comercializar una opción de Yomvi sólo con este canal. A su favor está que podría trucar la situación fácilmente, fijando precios estratosféricos para esta opción, pero desde luego el espíritu de las bases no es ése. Es fastidiar el empaquetamiento de canales dentro de una oferta convergente. O sea, fastidiar a Fusión.

4. ¿Adiós a los bares? Si Telefónica compra los lotes del Partidazo y Canal Liga TV, no podrá tener los bares en exclusiva. Lo que no quiere decir que no vengan otros a comprarlos. Mediapro, por ejemplo, podría pelearse por hacerse con el lote de establecimientos públicos, el Lote 8. Y cada paquete que se lleve la compañía de Roures es una posibilidad más de replicar el pulso de la Champions. Una mala solución.

5. ¿Hola a los partidos bajo demanda? Son una nueva modalidad para ver los partidos en diferido y a través de internet. Difícilmente tendrán un gran público, pero pueden ser una buena opción para determinados usuarios. Nada que ver con Telefónica, pero son, una vez más, partidos que otro podrá comercializar y que no tendrán en exclusiva.

El caso es que La Liga ha creado un escenario endiabladamente competitivo para los operadores interesados con muchísimos escenarios posibles. La única forma que tiene el campeonato de no salirse con la suya es, simplemente, que los operadores decidan no ir en masa a la mayor parte de las pujas. Pero el riesgo de que sean los demás quienes lo hagan es excesivo.