Esta mañana mi compañero Ignacio del Castillo ha publicado en Expansión el supuesto interés del fondo Zegona , que ya compró Telecable en España, por hacerse con Yoigo, el cuarto operador móvil.

Sin poder desmentir una línea de su (impecable) información, sí considero adecuado hacer una pequeña precisión. Todo el mundo ha estado interesado en comprar Yoigo. El otro día yo mismo me miré en el bolsillo a ver si tenía sueltos 500 millones y podía hacerme con la compañía de la verdad verdadera. Pero no hubo manera.

En realidad, Zegona está mirando Yoigo como yo miraría MediaMarkt si me tocase el Gordo de Navidad. Está en una espiral de compras forzada ya que tiene el compromiso, ante un grupo de accionistas institucionales entre los que se encuentran Fidelity y Standard Life, de montar un grupo europeo de telecomunicaciones, del que la operadora asturiana era sólo la primera pata.

Mira Yoigo porque está en venta. Pero lo cierto es que, según ha podido conocer SABEMOS, los directivos del fondo británico han mantenido diversas reuniones en Madrid con altos directivos de otras empresas, en venta y consolidadas, con el objetivo de hacerse una idea clara de cómo funciona el mercado español.

¿Yoigo podría formar parte de Zegona? No es inverosímil. Hay sinergias inmediatas, como la firma de un contrato de operador móvil virtual que mejorase las condiciones de lo que hoy Telecable paga a Vodafone por su red inalámbrica. Y si finalmente se lleva a cabo la largo tiempo postergada consolidación del cable en el norte, esto mismo podría aplicarse también a Euskaltel y a la gallega R.

Pero que nadie espere una operación inmediata. Zegona está mirando no sólo Yoigo, está obligada a mirar todas las operaciones en venta o que podrían estarlo en varios países europeos. Tiene 5.000 millones que gastar y sólo ha empleado 400. ¿Pero tiene prisa por comprar? Ninguna que nos haga pensar en una compra de Yoigo inmediata, en todo caso.

Porque la operadora que dirige Eduardo Taulet es como una solterona que ya tuvo varios novios y no casó con ninguno. Cada nuevo comprador es una oportunidad más de que no se le pase el arroz.