El jade es un durísimo y bellísimo mineral de uso ornamental que llegó a ser más apreciado que el oro y al que la mitología china asociaba con los emperadores que legitimaban en el cielo el poder de los emperadores en la tierra. El jade más valioso del mundo se produce en el norte de Birmania y su comercio está en poder de las élites militares y los grandes señores de la droga de un país que intenta, mal que bien, superar medio siglo de dictadura.

La organización no gubernamental Global Witness acaba de hacer público un informe, titulado Jade: el “gran secreto de Estado” de Birmania, en el que se asegura que, sólo en 2014, el jade que se produce en el convulso estado de Kachin, en el norte de Birmania, alcanzó un valor estimado en 31.000 millones de dólares (casi 29.000 millones de euros), una cantidad equivalente al 48 por ciento del producto interior bruto del país y que supera en 46 veces el gasto público en sanidad. La demanda de este producto procede fundamentalmente de China, principal importador mundial de jade.

El documento denuncia también que el comercio del jade es “un importante eje impulsor del conflicto armado más intrincado de Birmania”, el que enfrenta a las fuerzas del Gobierno con el grupo armado rebelde Ejército por la Independencia de Kachin/Organización por la Independencia de Kachin (KIA/KIO). El jade “genera ingresos para las dos partes enfrentadas en una guerra que ha causado la pérdida de miles de vidas humanas y 100.000 desplazados desde su reanudación en 2011”.

 

Mapa del jade en Birmania y en China

 

“Está claro que, si se gestionase de forma abierta, justa y sostenible, esta industria podría cambiar la fortuna de la población de Kachin y ayudar a impulsar el desarrollo en el conjunto de Birmana”, advierte la organización. En lugar de eso, la población de Kachin se enfrenta a la desaparición de sus medios de vida, al destrozo de sus paisajes, al acaparamiento de sus tierras, a las intimidaciones, a la violencia y a unas condiciones en las minas “fatalmente peligrosas”.

El actual Gobierno reformista de Birmania ha firmado la Iniciativa para la Transparencia en las Industrias Extractivas (EITI, por sus siglas en inglés), el marco internacional para el combate contra la corrupción. Aparte, se han iniciado nuevas conversaciones de paz con el KIA/KIO. No obstante, ninguna de estas iniciativas dará resultado “si no se afronta directamente la necesidad de un sistema de gestión más justo y responsable del recurso natural más importante del país”, advierte la organización.

El ‘who’s who’ de la dictadura

Uno de los aspectos más destacados del informe es la relación existente entre el jade y el régimen militar que se impuso en el país hace medio siglo y que emprendió hace unos años un tímido pero constante proceso de apertura cuyo mayor exponente han sido las elecciones generales del pasado domingo.

“Nuestra lista de las personas implicadas hoy en día en el comercio del jade se podría leer como un who’s who de los días más oscuros de la junta militar de Birmania”, denuncia Global Witness. El listado incluye desde el general Than Shwe, dictador militar entre 1972 y 2011, hasta el antiguo secretario general del partido gubernamental, Maung Maung Thein, o el actual ministro de Ganadería, Pesca y Desarrollo Rural y antiguo general en el estado de Kachin, Ohn Myint. Este último, según la misma fuente, “además de jugar un papel importante en el Gobierno de Birmania, es bien conocido por sus amenazas a la población”.

 

Ohn Myint

 

La lista incluye a otros altos cargos, como el viceministro de Bienestar Social, Ayuda Humanitaria y Reasentamientos (y antiguo general de brigada), Phone Swe; y el viceministro de Comunicaciones y Tecnología de la Información (y antiguo general de división y director de suministros del Ministerio de Defensa), Win Than.

Estas personalidades obtienen inmensos recursos del jade. Las familias de Than Shwe, Maung Maung Thein y Ohn Myint tienen múltiples concesiones que generaron, en total, hasta 220 millones de dólares (205 millones de euros) en beneficios antes de impuestos sólo en 2014. Otra compañía relacionada con la familia de Than Shwe obtuvo otros 150 millones (casi 140 millones de euros) entre 2013 y 2014.

 

Than Shwe, en el centro, junto al actual presidente y entonces primer ministro,Thein Sein (de civil), y varios miembros de la junta militar en 2009

 

El Ejército de Birmania (el Tatmadawn) también participa directamente en el negocio del jade, sobre todo a través de las compañías Myanmar Economic Holdings Limited y Myanmar Economic Corporation. Estas dos empresas venden el jade de mayor calidad a un precio de alrededor de 13.000 dólares (12.000 euros) por kilogramo y han obtenido unos beneficios, entre las dos, de 180 millones (168 millones) en 2014 y cien millones (93 millones) en 2013.

La guerra de Kachin

Las dos empresas, según el informe, se han convertido en una fuente de ingresos adicional, no presupuestada, para el jefe del Ejército y muchos habitantes de Kachin están convencidos de que estos fondos están ayudando a financiar la guerra contra los independentistas.

“Las familias de los militares y las compañías a las que pertenecen la mayoría de las minas de jade saldrían perdiendo en caso de que se llegase a un acuerdo de paz justo” en Kachin, según Global Witness. Aparte, “el jade es la principal fuente de ingresos para el KIA/KIO”,  lo que “convierte a la guerra por el control de los beneficios del jade en una prioridad estratégica para las dos partes del conflicto”.

Los señores de la droga y las empresas “de amiguetes”

Por si fuera poco, el informe denuncia también las conexiones entre el comercio del jade y los señores de la droga birmanos. Es el caso de Wei Hsueh Kang, un rey del narcotráfico que durante muchos años financió al grupo armado étnico Ejército/Partido Unido del Estado de Wa (USWA/P) y sobre el que pesa una recompensa del Gobierno de dos millones de dólares por su captura. Las empresas dirigidas por Wei Hsueh Kang y otros dirigentes del USWA/P participan en el negocio del jade desde los años noventa.

 

Ficha policial de Wei Hsueh Kang

 

Las sanciones impuestas por Estados Unidos a mediados de la primera década del siglo contra los narcotraficantes birmanos afectaron a sus intereses, pero Global Witness ha identificado al menos cinco empresas supuestamente relacionadas con los intereses de Wei Hsueh Kang en el sector del jade y cuyos beneficios rondaron, entre 2013 y 2014, los cien millones de dólares antes de impuestos.

 

Mineros de jade en Kachin

 

Análisis de piezas de jade

 

Otro caso significativo es el de las llamadas empresas “de amiguetes” que emergieron y prosperaron bajo la dictadura de Than Shwe, las más notables de las cuales son el grupo Asia World, establecido por el señor de la droga Lo Hsing-Han, y el Grupo Htoo, del “amiguete número uno”, Tay Za. Ambos figuran en la lista de sancionados por Estados Unidos.

Un ejemplo particularmente importante, y poco conocido, es el del poderoso grupo Ever Winner, que engloba a doce firmas relacionadas con el jade que obtuvieron 190 millones de dólares (177,5 millones de euros) en beneficios en 2014 y 120 millones (112 millones) en 2013. Los propietarios de este grupo de empresas son magnates con fuertes influencias políticas, como Aung Ko Win, director del Grupo KBZ y del banco más importante de Birmania, y el poderoso empresario de los medios Kyaw Win, operador del canal de televisión por satélite Skynet.

 

Imagen | www.globalwitness.org  www.mmbiztoday.com www.irrawaddy.org Immediahk, en Flickr eu-myanmar.org