Reconozco que personalmente no me gustan las pelis de miedo, considero que ya bastante mal se pasa en la vida real, como para ir a una sala de cine, o al salón de tu casa, a pasarlo mal intencionadamente, siempre me ha parecido un acto algo masoquista.

Mi idea de la diversión tiene más que ver con el sentido del humor, y cualquier ocio exclusivamente basado en experiencias terroríficas me provoca bastante rechazo y lo descarto automáticamente.

Igual me pasa con los videojuegos, no puedo con esos solo diseñados para darte sobresaltos de muerte, o sustos morrocotudos en los que acabas maldiciendo la hora en la que instalaste el juego diciéndote a ti mismo “venga tonto… solo por probarlo…”.

Aunque para muchos, pasarlo mal es un disfrute, y en este mundillo oscuro de miedos y sobresaltos, de repullos, gritos y acojone, los reyes del cotarro son los Zombis.

Los Zombis son los ‘monstruos’ más veces representados en películas, series y videojuegos en los últimos 10 años, en un resurgir del fenómeno, que ya naciera a finales de los años sesenta con la película La noche de los muertos vivientes de George A. Romero y que sentó las bases de lo que era un Zombi, aunque en ningún momento aparecía el termino como tal.

Un Zombi pues, es una persona fallecida, resucitada y carente de voluntad, que además tiene la capacidad de ‘infectar’ a otros vivos con solo morderlos, esos infectados pasan a ser también Zombis, su único objetivo es comer carne humana y si son cerebros, mejor.

Su origen lo encontramos en antiguos ritos vudús del Congo y Angola, más tarde traspasados al continente americano en la época de la esclavitud y su etimología es Africana, donde encontramos diversas palabras que suenan como Zombi y que significan cadáver, persona muerta, demonio, cuerpo sin alma, etc.

Estudios científicos han demostrado que se podía ‘zombificar’ a personas, aunque estas realmente no estaban muertas, sino que se producía una especie de muerte inducida, para luego “resucitar” a la víctima y mediante una serie de drogas desposeerlas de voluntad.

¿Pero por qué este fenómeno llama tanto la atención? ¿Por qué una peli o un juego de zombis son seguidos con tanta devoción?

La profesora Sarah Juliet Lauro, en El Transatlántico Zombi hace una interesante comparación entre la sociedad capitalista y los zombis, en cómo el sistema necesita zombis que no se cuestionen el propio sistema y cómo este sentimiento de ser controlados, de impulso irrefrenable arraiga en el subconsciente colectivo. En el también interesante Generación zombi de la profesora Stephanie Bulok se nos ofrecen varias claves para entender el concepto moderno de zombi, sus posibles repercusiones culturales futuras y como ven este fenómeno las actuales generaciones de jóvenes.

Así pues coinciden varios aspectos en la visión moderna y sociológica de este fenómeno que explican el éxito del fenómeno zombi, una es esa liberación personal de no tener que decidir nada, querer solo morder y comer cerebros es una vida bastante sencilla al fin y al cabo, otra es ese concepto de inmortalidad que tanto ha llamado siempre la atención a través de los tiempos, y por último, en esta sociedad cada vez más individual, la confortabilidad de pertenecer a un grupo, de verse arropado por tus iguales es otro de los factores clave.

Estos factores producen atracción hacia el monstruo, pero al mismo tiempo lo tememos por su condición, esa dualidad de atracción/miedo es lo que parece que hace que nuestros muertos vivientes funcionen tan bien en cualquier relato, película, videojuego, etc donde aparezcan, así pues unámonos todos a la moda y como diría el gran Bruce Lee “Be Zombi… my friend

Series: The walking dead, Fear the walking dead, Z Nation, Helix, iZombie, Dead Valley, In the flesh.

Películas: La noche de los muertos vivientes, 28 días, Yo anduve con un zombi, Terroríficamente muertos, Posesión infernal, Soy leyenda.

Videojuegos: Resident Evil, Left4Dead, Dead Island, The last of us, Metal Reaper.