Movistar anunciará mañana un acuerdo con BQ para llevar Cyanogen a los móviles, tal y como adelantaba hace casi una semana Miguel Ángel Muñoz en Movilzona . ¿Pero qué es Cyanogen y por qué lo respalda la operadora que dirige Luis Miguel Gilpérez?

La primera respuesta es sencilla. Cyanogen fue una versión de Android creada por un equipo independiente de desarrolladores que, desde casi los inicios de la plataforma, ayudó a resolver algunos de los defectos del sistema operativo de Google. Gracias a que consiguieron dotar a los compradores de permisos de superusuario (¿alguna vez has escuchado la expresión root? Es esto), llevaron las últimas versiones de Android a los teléfonos que los fabricantes iban dejando huérfanos a pesar de tener una enorme base de clientes. Así, lograron crear una vía alternativa para tapar una de las grandes diferencias de Google frente a Apple: la fragmentación de la plataforma.

Android seguía estando muy fragmentado y lleno de agujeros, pero gente como Cyanogen los iba tapando.

Pero muy recientemente este equipo ha pasado a ser mucho más, concretamente una de las alternativas con mejores posibilidades de éxito frente al duopolio de Apple y Google en sistemas operativos móviles. 

Kirt McMaster, CEO de Cyanogen, criticaba recientemente que Android e iOS son, básicamente, “carcasas para los servicios de Google y Apple”. Su aproximación le he hecho granjearse el apoyo de fabricantes de teléfonos como el Oneplus One o, recientemente, el británico Wileyfox, que por poco ha ganado a BQ la banderita de primer terminal con esta versión de Android de serie en EMEA (Europa, Oriente Próximo y África).

¿Pero por qué apoya Telefónica esta versión? En realidad, porque la española está dispuesta a hacer todo lo que esté en su mano por introducir una tercera alternativa a Apple y Google y reducir su dominio de mercado en un sector clave para ellos, el de la telefonía móvil.

Porque operadoras y compañías de Internet tienen una interesante batalla en marcha, relacionada con quién recaba y comercializa mejor los datos de los usuarios. Cyanogen es una alternativa para quien no quiere tanto control de Google de su terminal, pero que mantiene toda la información que recaba Telefónica a través de la red. 

La operadora ya intentó socavar a sus competidores en su momento con Firefox, un sistema operativo que nunca logró imponerse porque a) no estaba preparado y b) no consiguió el apoyo de desarrolladores clave como Whatsapp. De hecho, uno de los motivos de su cuasidesaparición en España fue, precisamente, que no había aplicación oficial del popular servicio de mensajería.

¿Tendrá más suerte ahora? A su favor hay dos elementos clave. El primero, que la experiencia de usuario, a diferencia de lo que pasaba con Firefox OS, es casi idéntica a la de Android, algo esencial en un mercado como el español, con más del 80% de terminales con este sistema operativo. El segundo, que se trata de un sistema que apreciarán quienes temen estar poniendo demasiados huevos en el cesto de Mountain View y que, como fruto de los esfuerzos de una comunidad de desarrollo, tiene el encanto del ‘hacker ético’. 

Sólo el tiempo dirá si funciona.