El cuerpo técnico responde a la entrevista del exconsejero Antonio Gurguí en SABEMOS y asegura que la única forma que les permitiría evitar cualquier tipo de presión procedente de la dirección del organismo es “emitir informes favorables entregados en los plazos en que se solicitan, aunque sean de baja calidad”.

Los técnicos del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) siguen en pie de guerra. Cuando el organismo aborda cuestiones tan delicadas como el cementerio nuclear de Villar de Cañas o la eventual reapertura de la central de Garoña, el cuerpo técnico del centro encargado de la seguridad nuclear en España vuelve a la carga denunciando las presiones a la que los profesionales están sometidos en su trabajo por parte de la dirección del CSN.

La Asociación Profesional de Técnicos de Seguridad Nuclear y Protección Radiológica (ASTECSN) arremete en un comunicado contra las “presiones inadmisibles” que la dirección ejerce sobre los profesionales del centro. Unas presiones que, según la asociación, se manifiestan en la paralización de expedientes, en la fijación de plazos sin ningún criterio técnico o en la falta de recursos necesarios para exigir información a los titulares de las centrales nucleares.

La asociación responde así a los comentarios que el exconsejero del CSN Antonio Gurguí realizó en una entrevista con SABEMOS, en la que aseguraba no haber recibido “nunca la más mínima presión” durante su mandato y haber trabajado “siempre con plena libertad” durante los seis años en que ha ocupado el cargo como miembro del pleno del organismo.

La ASTECSN desvela que la dirección del CSN ha llegado a exigir en ocasiones al cuerpo técnico la elaboración de sus tareas con unos plazos fijados “no en función del rigor técnico necesario”, sino en función de “intereses ajenos, elecciones, opinión pública y otras variables políticas”. Al tiempo que la asociación denuncia la “paralización de propuestas de expedientes sancionadores, o de identificación y categorización de hallazgos de inspección sin argumentaciones técnicas” y la “privación a los técnicos de los medios necesarios para exigir en tiempo y forma la información que se requiere a los titulares durante los procesos de evaluación”.

La forma de evitar presiones: emitir informes favorables

En ese sentido, los técnicos sostienen que la forma en que pueden trabajar sin presiones y con plena libertad pasa por plegarse a los intereses de las compañías eléctricas. “Los técnicos del CSN sabemos que, si en el ejercicio de esa libertad emitiéramos solamente informes favorables entregados en los plazos en que se solicitan, aunque fueran de baja calidad, no estaríamos sometidos a ninguna presión. Nadie pediría explicaciones ni se intentaría influir sobre esas conclusiones”, apuntan en su comunicado.

“Sólo cuando el rigor en el trabajo lleva a conclusiones que son contrarias a las solicitudes de los titulares, especialmente en el caso de las instalaciones nucleares, surgen esas presiones inadmisibles”, sentencia la ASTECSN. “Es lícito exigir que no se presione a ningún técnico para que su informe exprese lo que desean” sus superiores en el CSN.

Los técnicos también critican que el exconsejero Gurguí subrayara que sólo los cinco miembros del pleno del CSN han de ejercer su función con independencia, mientras que el resto de empleados están sometidos a una estructura jerárquica. La ASTECSN subraya que “la independencia de los funcionarios expertos en seguridad nuclear y protección radiológica es fundamental y necesaria en cualquier regulador nuclear, y no es un atributo exclusivo del pleno del organismo”.

Y, en paralelo, los técnicos apuntan que las declaraciones de Gurguí revelan la “pobre concepción del liderazgo de las personas que están al frente del CSN, aunque los principales responsables de esta situación son los partidos que los han elegido para una responsabilidad semejante”. En las últimas dos décadas, el pleno del CSN ha estado integrado por dos consejeros propuestos por PP, dos por PSOE y uno por CiU. Tras la salida de Gurguí, el Gobierno ha aprovechado para romper el equilibrio entre partidos y asegurarse un control total del PP en los próximos años con el nombramiento de un tercer consejero cercano a los populares.

 

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