Cuando se cumplen 40 años de la ocupación marroquí y del abandono de España del Sahara Occidental, este pueblo exiliado sufre las adversidades de uno de los mayores temporales registrados en la zona. Las ayudas estatales se quedan cortas y surgen iniciativas solidarias por doquier.

Un temporal con lluvias torrenciales ha causado graves daños en el campamento de refugiados saharauis de Tinduf, en el sur de Argelia. En ese terreno árido sobreviven unas 200.000 personas exiliadas en el limbo del derecho internacional, la mayoría en casas de adobe o jaimas, con escasez de agua potable y comida donada por la ayuda humanitaria.

Las lluvias más intensas que recuerdan empezaron en octubre y no cesaron durante más de diez días, causando inundaciones y daños generalizados en los cinco campamentos. El más afectado ha sido el campamento de Dajla, el que está más al sureste, cerca de la frontera con Mauritania. El diluvio ha derretido centenares de casas, escuelas e instituciones, cortado suministros y estropeado sus reservas. Afortunadamente no ha habido víctimas.

Situación de catástrofe humanitaria

Según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), unos 90.000 saharauis se han visto afectados por el temporal, pero solo tienen capacidad para asistir a unas 25.000 personas. La ayuda humanitaria para este pueblo siempre es escasa, pero la situación se ha visto agravada con la crisis de las inundaciones. “El presupuesto de la operación de ACNUR para Tinduf sólo está financiado al 20%, lo que deja una enorme brecha y restringe las actividades operativas de la Agencia de la ONU para los Refugiados” informa la agencia.

 

La Media Luna Roja (el equivalente a la Cruz Roja en los países islámicos) Saharaui, que es la otra organización humanitaria que opera en el terreno, ha lanzado un “llamamiento a los estados contribuyentes” para ayudar a los cientos de “habitantes damnificados por este cataclismo con tiendas, alimentos y medicamentos puesto que dependen totalmente de la ayuda humanitaria”.

La primera ayuda recibida para paliar los efectos de estas lluvias fue la de Argelia, el país que les cedió un territorio donde exiliarse hace casi cuarenta años. Posteriormente han llegado envíos de ACNUR, Oxfam, la Unión Africana, Canadá, Italia, Turquía, Australia y Mauritania. España ha sido de las últimas en socorrer a su antigua colonia: La Agencia Española de Cooperación (AECID) acaba de conceder una ayuda oficial extraordinaria de 200.000 euros a ACNUR para “la rehabilitación y reconstrucción de viviendas particulares”. 

Ya no llueve en Tinduf, pero los enseres perdidos no son fáciles de reponer, hay escasez de medicamentos y aumenta el riesgo de epidemias. Mientras llegan (o no) más fondos de emergencia, los saharauis se organizan como pueden y se ayudan entre ellos, llegando a acoger a 50 personas en una jaima en la que habitualmente vive una sola familia y compartiendo sus escasas pertenencias, tal es la hospitalidad saharaui.

Iniciativas solidarias

Al ser insuficiente la cooperación de los estados para restablecer unas condiciones mínimas de vida, varias organizaciones y administraciones locales se están movilizando para mandar recursos a Tinduf, coordinadas por las Asociaciones de Amistad con el Pueblo Saharaui que hay por todo el país. Organizan recogidas de medicinas y alimentos que se envían en caravanas al desierto, así como actividades lúdicas cuya recaudación se destinará íntegramente al pueblo saharaui. Entre todas ya han aportado más fondos para paliar la catástrofe que el Estado español.

Destaca el caso de Canarias, que entre asociaciones, donaciones de ciudadanos y ayudas institucionales han recaudado más de 150.000 euros, el 75% de la aportación de la cooperación española. El ayuntamiento de Málaga ha aprobado 20.000 euros de emergencia y el de Oviedo, 40.000. Palencia, Logroño y Albacete son otros ejemplos de localidades que también han tramitado fondos públicos para responder a la emergencia.  

La Diputación de Huelva ha impulsado una gala benéfica con la Federación de Asociaciones de Apoyo al Pueblo Saharaui en la que participan varios colegios y ayuntamientos y la Universidad de Castilla La Mancha organiza una carrera benéfica. El ayuntamiento de Fuenlabrada contribuye con baloncesto solidario y el próximo 12 de noviembre, varios artistas ofrecerán gratis un concierto en Madrid. 

 SOS Sahara