El “tribunal de la Sharia del Estado Islámico” de la gobernación de Deir Ezzor, en el noeste de Siria, ha condenado a tres hermanos a “400.000 latigazos para cada uno”, según revelan “fuentes fiables” al Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

La causa de la condena, según precisa esta organización con sede en Londres pero con una amplia red de informantes dentro de Siria, es “el asesinato de su hermana con el pretexto de que había perdido su honor”. 

Durante el juicio, según las mismas fuentes, el tribunal no pudo reunir el número mínimo de testigos que se requieren para estos procesos. En consecuencia, el tribunal de la Sharia tomó este martes la decisión “cautelar” de condenar a los tres hermanos a la misma pena, 400.000 latigazos para cada uno de ellos, hasta que se alcance el quórum.

Los condenados recibirán 200 latigazos cada día de forma “cautelar”, s a la espera de que se reúna un quórum de testigos

La sentencia empezó a aplicarse el martes, justo después de dictarse la sentencia, cuando los tres hermanos fueron castigados con una primera tanda de 200 latigazos delante mismo del tribunal de la calle Al Arbain, en la ciudad de Al Mayadin, en presencia de decenas de civiles, niños incluidos.

Los tres hermanos permanecerán encerrados en las prisiones del Daesh y recibirán 200 latigazos cada día hasta que se alcance el ya citado quórum de testigos. 

Conviene aclarar que los “delitos de honor” por los que los tres hombres asesinaron a su hermana también están perseguidos por el Daesh. Las relaciones sexuales “ilícitas” y extra o prematrimoniales están catalogadas como Hudud o Zina, un crimen contra Dios y el Corán que se castiga con dureza, en aplicación de la jurisprudencia sexual islámica.

Por ejemplo, el Daesh aplica durísimos castigos para los casos de adulterio: lapidación hasta la muerte, en el caso de que la persona infractora esté casada, y cien latigazos y un año de exilio, en el caso de que no lo esté.

Continúan las ejecuciones

El propio Observatorio ha documentado la ejecución de al menos 317 personas en Siria (incluidos 31 civiles, entre ellos al menos un niño) sólo en el periodo comprendido entre el 29 de septiembre y el 29 de octubre, decimosexto mes desde la proclamación del “Califato”.

 

 

Esta cifra eleva a, como poco, 3.518 el número de personas ejecutadas desde el 29 de junio de 2014, cuando se proclamó el “Califato”, un balance que incluye a 1.910 civiles (entre los cuales 77 niños y 99 mujeres) decapitados, fusilados, lapidados, precipitados al vacío o quemados. 

Al menos 224 de los ejecutados este último mes eran milicianos del propio Daesh, la mayoría de ellos procedentes de Chechenia y otros puntos del Cáucaso.

Entre los motivos de las ejecuciones figuran “delitos” tan “graves” como la brujería, la “participación en la guerra contra la ley de Dios y el Estado Islámico”, la cooperación con los alauíes (la secta del presidente sirio, Bashar al Assad, próxima al chiismo), la sodomía, el adulterio, el “insulto a Dios”, el asesinato premeditado, la posesión de armas no entregadas al Daesh y el suministro de informaciones y fotografías a “los cruzados de la coalición”.