Dino Run es uno de los mayores y más antiguos éxitos de Pixeljam, que viene coleando desde finales de la década pasada, cuando una versión en flash gratuita se desveló como perfecta muestra de las intenciones y filosofía del estudio: juegos de raíz clásica, muy sencillos y que aprovechaban las nuevas tecnologías para llegar allí donde los juegos clásicos tenían que pisar el freno por exigencias técnicas.

Juegos como Gamma Bros., un febril shooter espacial, o Glorkian Warrior, mezcla de acción plataformera y pegatiros de naves, son ejemplos perfectos. O este Dino Run, un juego que llegó mucho antes de que los infinite runners se convirtieran en uno de los subgéneros más rentables (e irritantes) del panorama móvil.

En este caso, controlamos a un velociraptor que huye de un cataclismo de lava y meteoritos que le persigue sin descanso, un wall of doom que marca el fin del Jurásico (la era, no el parque). Su carrera no es exactamente infinita, sino que está dividida en niveles, pero lo único que puede hacer es correr, correr y correr. El sencillo control meramente con las teclas de cursor del teclado es más que suficiente para hacerle esquivar los peligros que se encuentra, y también para que vaya devorando las pequeñas criaturas reptílicas que se encuentra y los huesos y restos orgánicos que le permitirán, Darwin mediante, mejorar su ADN.

Son pequeños alicientes estratégicos que le dan variedad al juego y permiten que su sencilla mecánica no se estanque. Los niveles, aunque brutalmente lineales, tienen pequeñas bifurcaciones, desvíos y trampas que favorecen la exploración y el repetir circuitos superados una y otra vez en busca de ese huevo que se resiste (aunque no hay muchos, es el gran pero del juego).

Esta versión DX, además, es la primera de la serie que va mejorando, al estilo crowdfunding, según el estudio va recaudando dinero a través de Steam. Solo así, desde su primera y sencilla encarnación en flash, PijelJAM ha podido añadir mejoras que van desde la mera cosmética (distintos colores para la piel del dinosaurio! ¡cientos de ridículos sombreretes para personalizarlo!) a modos speed-run, desafío o multijugador (que es para lo que sirven en realidad los sombreros: para distinguir a los jugadores).

Al final, en cualquier caso, lo que queda para el jugador es un enfebrecido juego de habilidad y persistencia. Los deliciosos gráficos pixelados y la fenomenal chicharra chiptunera que sirve de banda sonora son los que nos recuerdan que, aunque visualmente se puedan complicar hasta el infinito, es una idea brillante y una ejecución a la altura lo que hace realmente grande a un videojuego.

ficha

Dino Run Dx
PixelJAM
2015