La noticia la publicaba El País el pasado 30 de octubre. La mutua Fremap, con un patrimonio quebrado, habría propuesto a la Seguridad Social aplazar el pago de su deuda en 50 años sin intereses. Hablamos de 33,4 millones de todos los españoles, en su mayor parte debidos por los gastos no asumidos por el estado. Gastos como coches de lujo, dietas o marisco . La misma pieza añade que la secretaría de Estado de la Seguridad Social, a cargo de Tomás Burgos, no daría el visto bueno a algo así. Pero no sería la primera vez que hace cosas sorprendentes.

Porque la información no comenta algo harto curioso: El organismo a cargo de Burgos permitió que Fremap vendiese a precio de derribo su sociedad de prevención, cuando había mejores ofertas sobre la mesa, lo que en la práctica supuso detraer de las arcas públicas el dinero que ahora le reclama.

Es cierto que, en 2013, la Seguridad Social impidió que se saldase la compañía al empresario Roberto Cocheteux, por una suma ridícula de 100.000 euros, pero del mismo modo también es verdad que a éste no se le llama, como a Víctor Madera, el ‘ministro de Sanidad en la sombra del PP’, ni acababa de perder inversiones en los seis hospitales que el Partido Popular iba a privatizar en Madrid. 

A pesar de que, en declaraciones a SABEMOS, fuentes de la Seguridad Social han insistido en que no tenían control sobre las operaciones, el informe de la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) era muy claro: “El contrato de compraventa de acciones condiciona la ejecución de la operación a la obtención de las autorizaciones de la CNMC y el Ministerio de Empleo y Seguridad Social”. Si Burgos no hubiese dado el visto bueno, la operación no habría salido adelante.

Hace ya algunos meses, en declaraciones a este medio, Rafael Barberá, director general de Ordenación de la Seguridad Social, afirmaba que las mutuas habían logrado reducir su deuda con la Seguridad Social en unos 40 millones de euros. ¿Pero cuánto habrían conseguido de venderse a otro postor que no fuese Quirón Salud, el coloso de la sanidad privada de Víctor Madera y CVC?

“Cuando compraron la sociedad de Fraternidad pagaron un precio muy alto, y en el sector se pensó que venían a romper el mercado. Pero no fue así, en el resto de operaciones hubo muchas ofertas más elevadas que fueron descartadas con la aquiescencia de la Seguridad Social, que falló en su labor de vigilancia”, subraya un directivo que estuvo implicado en una de estas ventas. 

“Hemos querido que las 19 sociedades se vendan por precios razonables, e incluso algunas han recuperado patrimonio histórico”, afirmaba Barberá. Desde luego, no es el caso de Fremap, que sigue con un patrimonio quebrado. Mientras, los empleados de la sociedad de prevención (que también habían presentado una oferta), esperan que empiecen a rodar cabezas. No será antes de las elecciones, pero todo el mundo coincide y lamenta que sucederá.