“Es una locura, hemos roto inventario dos veces desde el 7 de mayo, y es muy probable que no todo el mundo tenga sus robots esta Navidad”. Nos lo explica Javier Ildefonso, emprendedor residente en Ávila, fundador de Ildesoft y distribuidor en España de los productos de Wonder Workshop, la compañía estadounidense que creó los robots Dot y Dash y que el año pasado consiguió levantar una ronda de financiación colectiva (crowdfunding) de casi 1,5 millones de dólares.

¿Cómo un directivo que tenía una carrera prometedora en Symantec y que había pasado por LG y HP se lanza a la aventura? “Fue por el nacimiento de mi hija, en mayo de 2013. Cogí la baja paternal yo, porque mi mujer no podía dejar su negocio, y me puse a buscar oportunidades. Wonder Workshop había pedido 250.000 euros para desarrollar sus robots educativos, y consiguió recaudar casi 1,5 millones, en el que hasta el momento fue el mayor crowdfunding de robótica. Ya les conocía, y aunque me ofrecieron empleo, les dije que estaba más interesado en traerlos a España y, de hecho, fuimos el primer país del mundo tras EEUU en tenerlo, ya en diciembre de 2014 muy poco antes que Japón”.

Diseñados en EEUU, son fabricados en China y los distribuye Ildefonso y su compañía Ildesoft, que tiene la exclusiva en el canal minorista para España, Portugal e Italia. La editorial Vicent Vives se encarga, por su parte, de vender directamente a los colegios y organismos oficiales.

 

 

En apenas unos meses en el mercado, ha inundado España con miles de estos robots, ha sido número 1 de ventas en Amazon en su categoría, y se pegan por ellos tanto en los colegios como en las AMPAS (nada que ver con la mafia, nos referimos a las asociaciones de madres y padres de alumnos).

Actividades extraescolares y robots

Dado que tanto la nueva ley de educación como las actividades extraescolares surgidas ad hoc ponen cada vez más énfasis en meter robots en el aula, controlados a través de las tabletas y programados utilizando el sistema de programación elemental Scratch, este tipo de productos son el compañero ideal.

“En Madrid este año hay 130.000 niños que tienen una asignatura obligatoria de programación y robótica, lo que ha hecho que surjan muchas empresas para prestar servicios y hagan falta nuevos materiales educativos. El 88% de los padres querían que sus hijos recibiesen estas clases y sólo estaban disponibles para el 25%. Es la asignatura más demandada, y en los campamentos de verano es el segundo más popular, sólo por detrás de los de idiomas. Incluso en algunos se mezcla ya robótica y programación con inglés”, explica Ildefonso.

Los dos robots de la compañía, Dot (el cerebro de la máquina, una simpática bola que hace las veces de controlador) y Dash (el robot en sí mismo, con ruedas y más capacidades), se venden por separado o en un pack de 300 euros. Pues bien, sorpresas de la postcrisis, un 90% de los compradores se queda con el pack más caro, que incluye accesorios como un xilófono. Se vende en tiendas como Juguetrónica, FNAC, Amazon o El Corte Inglés, “y pronto pasará a comercializarse en las tiendas físicas de Apple”.

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Compatible con Lego

Los vídeos en los que se comprueban las funciones de estos chismes demuestran que los niños tienen posibilidades casi infinitas en sus manos, ya que además es un producto compatible con Lego, lo que permite crear ingenios de todo tipo, como una rudimentaria máquina para dispensar leche y galletas. O, por qué no, batallas de robots.

Se actualiza por vía remota desde la tableta o el teléfono (ojo, sólo funciona con dispositivos con Bluetooth 4.0), y cuenta con una autonomía de 5 horas de batería.

Ildefonso sale de la redacción de SABEMOS con destino a la nueva edición de SIMO Educación, recién inaugurada. Es sólo uno más de los muchos proyectos empresariales prometedores en España que está muchísimo más avanzado no sólo que las leyes, sino también que los políticos que las promulgan.

Afortunadamente, los niños se vuelven locos con estas cosas y nos dan cierta confianza de cara a su futuro. Y del nuestro.