Una cosa es irse a la cama con el enemigo, y otra bien distinta es que te prepare el desayuno. Esa parece ser la relación entre Apple y Samsung en cuanto a la fabricación y venta de chips. Y es que ante el apretón de los iPhone 6s y 6s Plus, la compañía coreana ha hecho el agosto, o mejor dicho, el tercer trimestre. Lo malo es que todo tiene fin.

No se trata de ninguna novedad. La relación de Apple y Samsung en torno a la fabricación de los chips del primero viene de lejos. Por ejemplo, en las últimas versiones de su procesador, desde el Apple A4 hasta el A9 que utilizan los últimos terminales de la manzana mordida, todos han sido desarrollo de Samsung menos el A8. Por lo tanto, no se trata de nada nuevo.

Ahora bien, la curiosidad del asunto reside en que gracias a la explosión de ventas de los terminales iPhone 6s y 6s Plus, Samsung ha obtenido unos resultados económicos como hacía tiempo que no veían en la casa coreana. Pero como las alegrías tienen una tendencia natural a durar poco, diversos rumores desde medios asiáticos apuntan a que la próxima generación de chips (A10) de la empresa capitaneada por Tim Cook no estarían perpetrados por Samsung.

Antes de acudir a las posibles malas noticias para Samsung, hay que empezar por lo positivo. Y es que los coreanos han logrado romper su mala racha en el tramo julio-septiembre y ha conseguido ampliar sus beneficios y ventas por primera vez en más de un año.

De esta forma, Samsung amplió su beneficio neto un 29% interanual hasta 4.360 millones de euros, mientras su beneficio operativo creció un 82% para alcanzar 5.915 millones de euros. Las ventas acumularon entre julio y septiembre 49.300 millones de euros, un 8% más que en el mismo trimestre de 2014.

El importante rebote del gigante de la electrónica, que supone el primer incremento de sus beneficios después de cinco trimestres a la baja, responde a los excelentes resultados de su negocio de semiconductores durante el tercer trimestre.

Chips para hoy, hambre para mañana

En esta jauría de números y porcentajes, destaca que la unidad de chips de memoria de Samsung Electronics sumó un beneficio neto de 2.930 millones de euros, dato que supone su máximo histórico y un incremento del 62% por ciento en términos interanuales.

Aquí precisamente es donde entra el juego su enemigo íntimo Apple. Aunque los coreanos producen chips para otras compañías, el grueso de este espectacular crecimiento tiene un nombre propio: iPhone 6s. A esto hay que sumar, según declaraciones que recoge EFE, que “en el tercer trimestre Samsung ha superado a otros fabricantes de semiconductores al ser capaz de cubrir el pico de demanda de chips DRAM, mientras sus principales competidores han sufrido problemas de suministro”, según indica el analista Ahn Seong-soo, de la consultora QUAD Investment en Seúl.

Pero justo aquí es donde empieza el problema de Samsung. Diversos medios se hacen eco de los rumores (cada vez más fuertes) que indican que la próxima gama de procesadores Apple A10, que irían destinados a ejecutar los movimientos del futuro iPhone 7, esatría en manos de TSMC. Esta compañía, que actualmente se encarga junto a los coreanos de suministrar los chips A9 para iPhone, pasaría por lo tanto a tener en exclusiva el contrato de proveedor único de Apple en este segmento.

Los argumentos elegidos para tomar esta decisión tienen que ver con aspectos económicos. Concretamente TSMC ofrecería una reducción de costes que ahora mismo no proporciona Samsung. También, aunque eso ya entra muy de lleno en el terreno de la especulación tecnológica, el cambio se debería a motivos de rendimiento. Y es que los chips (A10) de TSMC podrían ser más eficientes, además de conseguir un engranaje de maquinaria más pequeño con el fin de incluir una batería de mayor tamaño.

Ante esta perspectiva puede resultar que los buenos números de Samsung hayan quedado en nada. Sobre todo en un mercado, el de los terminales móviles, que empieza a moderar su crecimiento. De hecho, ahora mismo todos los fabricantes siguen vendiendo a buen ritmo, pero por debajo de años anteriores. Por lo tanto, tener la capacidad de desarrollar una tecnología como la de chips que sea rentable también es parte del futuro.