El partido teme quedar atrapado de nuevo por el debate identitario, que vuelve a marcar la agenda tras el desafío de Junts pel Sí y la CUP. Iglesias y Errejón tratarán de imponer el marco de las reformas institucionales y la corrupción apelando al 15-M, apostando por pequeños eventos “de contacto directo” y dosificando las propuestas.

Es el terreno donde menos cómodo se siente Podemos. El debate territorial sobre la cuestión catalana, que marcó las elecciones del 27-S, configura el escenario antagónico al perseguido por Pablo Iglesias, cuyo proyecto político nació para denunciar los “privilegios” de las élites y defender los intereses del “pueblo”. Fuera de ese marco, el partido sufre, especialmente cuando el issue predominante es la disputa identitaria. Iglesias adopta al respecto una ambigua postura poco rentable electoralmente, al defender a un tiempo la autodeterminación de Cataluña y la integridad de España.

Esa posición intermedia, sintetizada por el propio Iglesias como un “no os peléis” entre secesionistas y unionistas, ya le penalizó en los comicios autonómicos, donde triunfaron las posturas sin aristas y fáciles de explicar. El órdago lanzado por Junts pel Sí y la CUP en el Parlament amenaza con marcar también la campaña de las generales, circunstancia que lastraría a un Podemos que ya cotiza a la baja y que a toda costa quiere evitar esa lógica electoral. El partido tiene lanzada la precampaña, ayer presentó en sociedad al equipo que la desarrollará y hará lo posible para que las reformas institucionales y democráticas que a su juicio demanda una “mayoría social” marquen el debate previo al 20-D.

El partido morado pagó caro el 27-S su apuesta por una posción intermedia entre secesionistas y unionistas

“Las campañas electorales son escenarios. Nosotros nos dedicamos siempre a tratar de actuar en el escenario que nos es más favorable”, señalaba Iglesias en entrevista reciente con Antena 3. Y el frame propicio para ellos es el de “élites/pueblo, arriba y abajo”. En caso de que no sea posible imponer esta lógica, pueden aceptar la de “derecha e izquierda, que no es el escenario que a nosotros nos gusta más, pero es un escenario político tradicional en el que nosotros nos podríamos mover”. Lo que en ningún caso les conviene es la disputa “Cataluña/España”, donde la ya señalada postura salomónica hace que sea “lógico” que se les diga “ey, chavales, estáis fuera de juego”.

Para no quedarse fuera de juego, Podemos ha diseñado una estrategia que tiene tres patas fundamentales: defender por tierra, mar y aire una reforma de la Constitución en base a cinco puntos, dosificar el resto de propuestas electorales para darlas a conocer con cuentagotas y anteponer los actos pequeños a los macromítines. Todo ello se complementa con una vuelta a las esencias que incluye el retorno de medidas aparcadas durante meses, un papel protagonista para Juan Carlos Monedero y la apelación constante al 15-M y a las protestas callejeras que sirvieron de caldo de cultivo para el surgimiento de Podemos.

Reforma constitucional

La reforma de la Carta Magna que propugnan es conocida desde el sábado, pero de nuevo ayer fue reiterada por Iglesias. Recoge el derecho a decidir de Cataluña como elemento a ser regulado en la ley de leyes, pero también las apuestas por reformar el sistema electoral y el judicial, por blindar los derechos sociales y por implementar mecanismos efectivos de lucha contra la corrupción.

Errejón: “No es un patriota quien utiliza Cataluña en campaña para intentar no tener que hablar de recortes”

“Apúntense estas cinco ideas porque van a marcar el futuro político de España”, aseguró ayer Íñigo Errejón, director de la campaña electoral. Según él, “ya hay una mayoría de españoles que quiere un sistema electoral más justo, una justicia independiente, que sabe que necesitamos un acuerdo territorial que nos una en la diversidad, que quieren blindar los derechos sociales porque sin ellos uno no es ciudadano, que sabe que la corrupción no es un problema individual”. Y a ello se van a aferrar para que la cuestión territorial no monopolice el debate, porque “no es un patriota alguien que utiliza Cataluña en campaña electoral para intentar no tener que hablar de recortes o de corrupción”.

Iglesias fue aún más allá y criticó al presidente del Gobierno y al de la Generalitat por buscar un enfrentamiento que a ambos conviene. Rajoy, dijo, “se ha convertido de hecho en el jefe de campaña del señor Artur Mas, del mismo modo que a veces parece que el señor Artur Mas se hubiera convertido en el jefe de campaña del señor Rajoy”.

Y acabó su alegato contra el también candidato del PP a La Moncloa criticando su respuesta al desafío independentista, que según él responde a la convicción de que “se pueden obtener réditos electorales incendiando Cataluña”. “Lecciones de unidad de España no nos las va a dar el Partido Popular, ni nos van a dar lecciones de patriotismo aquellos que han dejado a la gente con una sanidad peor, con una educación peor y con condiciones de trabajo peores”, zanjó a modo de advertencia sobre lo que puede venir en campaña.

Para colocar su discurso social, Podemos dosificará la difusión de las propuestas y no las dará a conocer todas a la vez, como en ocasiones anteriores. “Ha habido otras campañas en las que corríamos de golpe a enseñaros todas las cosas que teníamos, todas las novedades, como los niños pequeños que abren todos los regalos de golpe”, expuso gráficamente Errejón. Ahora, en cambio, “los vamos a abrir poco a poco, vamos a ir gota a gota”. Además, se va a apostar por lo audiovisual -“vais a ver muchos vídeos de Podemos”- y por los actos ante auditorios reducidos y el “contacto directo”.

“Creemos que a nosotros y en particular a Pablo eso nos sienta muy bien”, dijo el director de campaña. Habrá algunos grandes mítines, tres o cuatro “hitos” electorales, pero la prioridad serán eventos “muy pequeños, en los que podamos escuchar, tomar nota, responder”. Todo ello responde, según Errejón, a una estrategia que puede resumirse con la máxima de Mohamed Alí: “Vuela como una mariposa y pica como una abeja”.