La patronal Unesa rechaza las propuestas de los partidos que abogan por el cierre paulatino de las centrales españolas y por acabar con la nuclear a lo largo de la próxima década.

La energía nuclear se ha colado de en el debate entre partidos de cara a la campaña electoral. Mientras el Gobierno del PP ha diseñado un plan de residuos nucleares que plantea ampliar la vida útil de las centrales a los 50 años, PSOE y Podemos abogan por echar el cierre de las instalaciones de manera paulatina y a lo largo de la próxima década.

Las grandes eléctricas también han decidido entrar en campaña con esta materia (entre otras, que también dan la batalla de manera explícita o indirectamente en temas como el diseño de la tarifa eléctrica o el autoconsumo). La patronal Unesa –que agrupa a Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Viesgo y EDP- considera “imprescindible” para el sistema eléctrico nacional que se mantengan activos todos los reactores actuales más allá de 2030.

En 2030, “todas vivas”

“Las nucleares deben tener un periodo de vida que les permita en 2030 estar todas vivas. Es imprescindible mantener todos los grupos que ahora están activos”, ha subrayado Eduardo Montes, presidente de Unesa, durante la presentación de un estudio sobre el sector eléctrico y los objetivos medioambientales de la Unión Europea.

“Es totalmente necesario mantener todas las centrales que hoy tenemos”. Una petición de la que, en principio, y según ha aclarado posteriormente Montes, quedaría fuera la central de Garoña, que hoy no está en funcionamiento pero que ha solicitado la licencia para su reapertura.

El jefe de la patronal de las grandes eléctricas ha subrayado que las siete centrales nucleares que hoy funcionan en España representan alrededor de un 7% de la potencia de generación instalada, pero generan en torno a un 21% de la energía consumida por los españoles. “Es una energía muy eficiente”, ha dicho Montes. Las nucleares tienen entrada preferente en el mercado mayorista eléctrico, por lo que toda la energía que generan es vendida en su totalidad, de ahí la desproporción entre la potencia instalada y la demanda satisfecha.

El frente antinuclear PSOE / Podemos

El borrador del programa electoral del PSOE contempla ir echando el cierre definitivo a todas las centrales cuando cumplan los 40 años. Un plan con el que España se quedaría sin ninguna central en funcionamiento en 2028, año en que la más moderna de las instalaciones hoy operativas –la central de Trillo- cumpla la cuarentena. En paralelo, los planes de Podemos pasan también por incluir en su futuro programa electoral para las generales del 20D el cierre paulatino de todas las instalaciones nucleares del país.

El Partido Popular se encuentra en el extremo contrario: en la defensa, más o menos explícita, del mantenimiento de la energía nuclear. Hace apenas un mes, el Gobierno del PP desveló que en el borrador del plan Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR) se plantea la ampliación de la vida útil de las centrales hasta los 50 años. El Ministerio de Industria tiene listo el nuevo PGRR para iniciar su tramitación y en él se establecen dos escenarios posibles para el futuro del sector nuclear en el país: uno con las centrales funcionando 40 años y otro que las lleva hasta el medio siglo.

Tradicionalmente, la vida de diseño de las centrales nucleares (el tiempo en que se espera que funcione según las especificaciones técnicas de su construcción) es de cuatro décadas, aunque algunos países han ido ampliando ya la vida útil de las instalaciones (el tiempo que efectivamente transcurre entre la puesta en funcionamiento y su cierre) más allá de ese límite. Ya el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero permitió que Garoña funcionara hasta cumplir 42 años y, además, avaló con su Ley de Economía Sostenible que las centrales puedan alargar su vida más allá de los 40 años.

Garoña cumplió los 40 años de funcionamiento en 2011, pero ahora mismo no está operativa, aunque ha solicitado su reapertura. El siguiente reactor en alcanzar los 40 años en operación será Almaraz I, en Cáceres, y lo hará en 2021. En 2023 llegarán a la cuarentena Almaraz II y Ascó I, en Tarragona, llegarán a la cuarentena. Cofrentes (Valencia), lo hará en 2024; Ascó II, en 2025; Vandellós II (Tarragona), en 2027; y la última en llegar al límite que quiere reinstaurar el PSOE sería Trillo (Guadalajara), en 2028.