El órdago independentista ha sumido a España en la peor crisis institucional desde el restablecimiento de la democracia. Así las cosas y a menos de dos meses para las elecciones generales, cualquier movimiento de los partidos con posibilidades de vencer puede ser clave para el devenir de los que ocurra en las urnas. Rajoy parecía haber encontrado en la lucha contra el desafío secesionista la llave maestra con la articular un discurso vencedor. El objetivo era presentar a su partido, el PP, como el gran –y único- referente de la unidad del país. Sin embargo, los socialistas -en especial, Susana Díaz- se movieron rápido para evitar que los populares sacasen réditos electorales del órdago independentista.

Al final, a Rajoy no le ha quedado otra que ir de la mano del líder de la oposición, Pedro Sánchez. Ambos almorzaron ayer en la Moncloa y acordaron trabajar coordinadamente en defensa de la Constitución y la soberanía. Otra cosa distinta no hubiera sido entendida por la ciudadanía.

Satisfechos amanecieron el día de ayer los populares con la rapidez con la que Rajoy hizo frente la víspera a la propuesta de desconexión de España que plantean los separatistas. Es más, se desayunaron con artículos de opinión sumamente elogiosos a la contundencia con la del jefe del Ejecutivo supo actuar en esta ocasión. Casi todos los periódicos coincidían en ese análisis. Casi todos, menos uno. El diario El País fue el único verso suelto. Y es que, en un duro editorial titulado “Golpe al Estado, vacío en el Gobierno”, el periódico global acusaba de pasividad a Rajoy.

“No hay explicación alguna a la absoluta pasividad con la que Mariano Rajoy ha asistido al despliegue de la estrategia independentista, sin exponer otra idea que el simple expediente de llamar a los abogados del Estado para que hagan algo a cada novedad emanada del rupturismo. Rajoy ha cosechado un rotundo fracaso en las tres comparecencias ante los medios tras la disolución de las Cortes. Resulta inconcebible que el principal responsable del Ejecutivo no haya explicado plan alguno para Cataluña, ni tampoco haya convocado a los dirigentes de los principales partidos de la oposición en el momento más agudo de crisis institucional creada por la enésima iniciativa de los soberanistas”, concluía El País.

Susana Díaz enarbola la bandera de la Constitución

El testigo del diario progresista no lo cogió el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, sino su archienemiga Susana Díaz. En efecto, la presidenta de la Junta de Andalucía se apresuró a reclamar al presidente del Gobierno la convocatoria de una reunión de todas las fuerzas políticas para trazar una “agenda de convivencia”, más allá de las elecciones generales del 20 de diciembre. De esta forma, Susana Díaz enarbolaba la bandera de la Constitución y la unidad de España, que el PP pensaba tener en exclusiva.

En declaraciones a los periodistas en Madrid, donde asistió al Consejo de Política Federal de PSOE, que ella misma preside, la presidenta de la Junta de Andalucía avisó al presidente del Gobierno de que tiene que entender que “en este momento necesita a todas las fuerzas políticas, porque hay que seguir estando juntos”.

Dio la casualidad que, en esos momentos, el jefe del Ejecutivo acudía a una entrevista en la Cadena Ser. Ante un medio de comunicación marcadamente hostil, el inquilino de la Moncloa no le quedó otra que anunciar su intención de convocar a una reunión al líder del principal partido de la oposición con el objetivo de hablar del asunto.

Justo después de la entrevista, el jefe del Ejecutivo se puso en contacto con el secretario general del PSOE para cerrar la convocatoria de un almuerzo, que tuvo lugar en secreto horas después en el palacio de la Moncloa.

Moncloa se encarga de difundir el encuentro

La reunión se mantuvo en la más absoluta discreción hasta que los algos cargos de la Moncloa la difundieron, conscientes de que si lo hacían ellos, la divulgaría el PSOE, tal y como ha ocurrido en ocasiones anteriores. Fuentes socialistas, no obstante, expresaron su sorpresa por la filtración inmediata del encuentro.

Tal era el enfado por la filtración que uno y otro partido se apresuraron a emitir sendos comunicados en los que explicaban que Rajoy y Sánchez acordaron “trabajar coordinadamente en defensa de la Constitución, la unidad nacional, la soberanía nacional y la igualdad de los españoles”.

Aunque habrá unidad de acción entre el PP y el PSOE, lo cierto es que los socialistas siguen insistiendo –a diferencia de los que opinan los populares- que a los soberanistas se les vencerá “con la ley y con los votos”. Sánchez aseguró ayer que su partido siempre estará al frente de la defensa de la unidad de España, pero exigió al tiempo una respuesta política de envergadura semejante al problema político de primera magnitud que existe en Cataluña, porque está convencido de que “con la ley sólo no basta”.

Así lo señaló el secretario general del PSOE en un acto en el que ha presentado su propuesta de reforma de la Constitución, después de reunir a su Consejo de Política Federal.