Casi 400 personas han muerto como consecuencia de los cientos de ataques efectuados por la aviación militar rusa en los últimos 20 días, entre las que figuran al menos 127 civiles, incluidos 36 niños y 34 mujeres.

De acuerdo con los datos recopilados hasta el pasado 20 de octubre por el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Londres pero con una amplia red de informantes dentro de Siria, el balance global de las operaciones rusas es de al menos 370 muertos.

Aparte de los civiles, la ofensiva rusa ha causado la muerte de al menos 243 combatientes del Frente al Nusra (vinculado a Al Qaeda), del llamado Estado Islámico (Daesh), de otras facciones islamistas y de los grupos rebeldes laicos enfrentados al régimen de Bashar al Assad.

Las tropas rusas apoyan directamente a las fuerzas gubernamentales, como quedó patente con el reciente encuentro en Moscú entre los presidentes ruso y sirio, Vadimir Putin y Al Assad, durante el cual el mandatario sirio (en su primera salida al exterior desde que comenzaron las revueltas en 2011) expresó abiertamente su gratitud a Rusia por su intervención militar en el conflicto.

Las operaciones rusas comenzaron el pasado 30 de septiembre, bajo el pretexto de combatir al Daesh. No obstante, los ataques aéreos rusos se han centrado, sobre todo, en allanar el camino a la ofensiva del Ejército gubernamental sirio contra los grupos armados de oposición laicos, en especial el Ejército Libre Sirio (ELS). Moscú ha negado categóricamente estas informaciones, que ha calificado de “pura invención” de Estados Unidos.

 

Pilotos rusos en un aeródromo sirio

 

En declaraciones recogidas por la agencia estatal SANA el pasado 8 de octubre, el jefe del Estado Mayor del Ejército sirio, el general Alí Abdulá Ayud, declaró a través de un comunicado de prensa que los ataques rusos habían causado importantes daños al Daesh y a otras organizaciones armadas.

 

Alí Abdulá Ayud

 

La ofensiva del régimen se dirige a tres ejes fundamentales: el norte de la provincia de Latakia, la llanura de Al Ghab y el norte de Hama, tres zonas controladas por fuerzas de la oposición y en las que no hay presencia del Daesh, tal como recuerda el periodista independiente sirio Mohamed al Jatieb, del diario digital especializado en el mundo árabe Al Monitor. En el norte de Hama, según la misma fuente, se han registrado intensos enfrentamientos entre las fuerzas del régimen y las milicias opositoras, en los que los carros de combate y los vehículos acorazados del Ejército han contado con el apoyo aéreo de las fuerzas rusas.

Bombardeos aéreos del régimen

El propio Observatorio para los Derechos Humanos ha documentado un total de 39.891 ataques aéreos efectuados por las fuerzas del régimen entre el 20 de octubre del año pasado y el 20 de octubre de 2015 contra ciudades y aldeas de trece provincias del país.

En ese mismo periodo, los helicópteros gubernamentales han lanzado al menos 21.285 bombas de barril contra diferentes puntos de las provincias de Región de Damasco, Alepo, Homs, Hama, Al Hasakah, Deir Ezzor, Al Quneitera, Al Suwaydaa, Daraa, Idlib y Lattakia. 

Las bombas de barril son un dispositivo improvisado, fabricado con contenedores de petróleo, bombonas de gas, tanques de gasolina u otros envases y rellenado hasta los topes con material explosivo y metralla. La ventaja de estas bombas tan primitivas es que permiten apelmazar hasta 500 kilogramos de explosivos sin que se pierda impacto en el momento de la detonación, a diferencia de los proyectiles convencionales, cuyo peso está formado en un alto porcentaje por carcasa y alerones. Las fuerzas del régimen de Bashar al Assad han encontrado en este tipo de bombas un recurso muy eficaz para atacar escuelas, hospitales, mezquitas y mercados abarrotados, según las organizaciones internacionales de derechos humanos.

Asimismo, el Observatorio ha registrado en el mismo periodo de tiempo al menos 18.606 ataques aéreos contra zonas de las provincias de Damasco, Región de Damasco, Alepo, Homs, Hama, Al Hasakah, Deir Ezzor, Al Raqqa, Al Quneitera, Daraa, Al Suwaydaa, Idlib y Lattakia.

El Observatorio ha recopilado, como consecuencia de los bombardeos aéreos del régimen, un balance al menos 6.316 civiles muertos, entre ellos 899 mujeres  y 1.344 niños, 33.000 civiles heridos, “decenas de miles de desplazados” y la destrucción de edificios públicos y privados.

Los mismos ataques aéreos del Gobierno han causado también la muerte de al menos 3.378 combatientes del Daesh, Frente al Nusra, otras facciones islamistas y rebeldes laicos.

En este contexto de “incremento de los ataques aéreos por parte de las fuerzas del régimen y rusas sobre diferentes zonas de Siria, sin distinguir entre objetivos civiles y militares”, la comunidad internacional tiene una “responsabilidad moral en los asesinatos que se cometen cada día contra el pueblo sirio”, advierte el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.

Por ello, la organización “reclama al Consejo de Seguridad de la ONU que actúe seriamente para poner fin a las muertes y desplazamientos de los sirios” y para ayudar a “alcanzar un modelo de democracia, justicia, libertad e igualdad que garantice todos los derechos del pueblo sirio sin discriminaciones”.

 

Imágenes | Sputnik/ Dmitry Vinogradov SANA