La expectativa de que el Banco Central Europeo (BCE) incremente el alcance y duración de su programa de compras, así como la posibilidad de asistir a una mayor rebaja del interés de la facilidad de depósito del banco central, han empujado por primera vez en la historia hasta terreno negativo la rentabilidad ofrecida por el bono español a dos años.

La referencia, que antes de las palabras del presidente del BCR, Mario Draghi, ofrecía ayer jueves en los mercados secundarios una rentabilidad del 0,357%, recortaba el interés hasta el -0,033%, según recoge la agencia Europa Press.

Por su parte, la rentabilidad de la deuda española con vencimiento a cinco años también experimentaba un notable abaratamiento al bajar hasta el 0,628% desde el 0,816% de ayer.

En el caso del bono a diez años, el interés bajaba hasta el 1,590% desde el 1,620% de la apertura, muy por debajo de la rentabilidad del 1,769% marcada antes de la rueda de prensa del presidente del BCE.

La agencia de medición de riesgos Fitch revisará este viernes la nota de la deuda española, tras mantenerla en abril en un aprobado alto (BBB+) con perspectiva estable, según recuerda la agencia Efe.

El efecto de las palabras de Draghi es notable también en la evolución de la deuda del resto de países de la zona euro, con el interés del ‘bund’ alemán bajando hasta el 0,494% desde el 0,568% del jueves, mientras que la rentabilidad del bono italiano a diez años caía al 1,443% frente al 1,625% del día anterior y en el caso del bono portugués el interés se relajaba al 2,375% desde el 2,515%.

Además, la agencia comunitaria de estadística Eurostat publicará los datos sobre la deuda y el déficit en los países miembros correspondientes al segundo trimestre, y el presidente de Francia, François Hollande, se reunirá este mismo viernes con el primer ministro griego, Alexis Tsipras, para tratar la aplicación de las medidas del tercer rescate y la posible negociación sobre un alivio de la deuda helena.

En el mercado de divisas, la cotización del euro frente al ‘billete verde’ reflejaba el impacto de la intervención de Draghi y, tras desplomarse este jueves, iniciaba la sesión del viernes en 1,1068 dólares, muy por debajo de los 1,1351 dólares anteriores a la rueda de prensa del presidente del BCE.