Para las compañías tecnológicas es un engorro operar en un mercado, el europeo, que cuenta con 28 marcos legales diferentes. Ante esta situación, las empresas y los representantes del sector público comunitario que han acudido al encuentro sobre economía digital que se celebra en Lisboa han clamado por una solución, que ha de llegar por dos caminos: unidad y regulación.

“Tenemos un mercado interno que funciona bien para los productos en general pero para los productos digitales tenemos 28 mercados digitales, 28 estrategias de ciberseguridad, 28 políticas de la banda ancha y 28 modelos de investigación diferentes. Pero si nos juntáramos seríamos más fuertes. Queremos una europeización de la estrategia digital”, ha resumido el comisario europeo para la agenda digital, Günther Oettinger.

Hoy en día es fundamental apostar por la “estandarización” y la “interoperabilidad”, en palabras del comisario alemán durante la conferencia ICT 2015.

Este alto funcionario ha explicado en declaraciones a SABEMOS que el mercado único digital requiere una integración de la legislación, una nueva regulación que todos los países miembros adopten y asuman como necesaria para consagrar la innovación tecnológica. Tarea para la que se da 3 años.

“Estamos estudiando varias posturas estos días. Vamos a sacar adelante nuestra directiva sobre seguridad de la información y las redes, la directiva sobre protección de los datos, los planes europeos de inversión en infraestructuras, la tabla redonda del sector de la automoción… De hecho, estamos desarrollando un paquete de varias directivas, que estamos negociando con el parlamento y el Consejo; estará disponible dentro de 3 años”, ha contestado.

Günther Oettinger: “Estamos desarrollando un paquete de varias directivas, que estará disponible dentro de 3 años”

Tan importante es alcanzar un mercado digital único que Oettinger ha vaticinado el fracaso de la siguiente revolución tecnológica, la de la quinta generación de redes de datos (5G), si no se consigue. “El 5G no va a funcionar si tenemos 28 legislaciones diferentes sobre el espectro [radioeléctrico]”, ha concluido.

Pero más que europeo, el esfuerzo va a tener que ser global. Por eso el comisario se está reuniendo con representantes de China, Japón y Estados Unidos, con el objetivo de unificar criterios en el desarrollo de esta tecnología.

Para estas innovaciones -y muchas otras más- el comisario calcula que harán falta más personas con formación tecnológica de las que salen de los centros educativos cada curso; concretamente, Europa necesita 160.000 más al año, ha estimado.

Exterior

Pero los retos que afronta la Unión se encuentran también en la información. De un lado cae la defensa de la libre circulación de datos y, del otro, la pertinencia de limitar su viaje a Estados Unidos después de que las actividades de la NSA fueran desenmascaradas.

“Los datos son la sangre de la economía digital, y si los datos no pueden fluir, la economía digital se quedará varada”, ha advertido Oettinger. En este sentido, el comisario ha defendido la necesidad de acabar con el bloqueo de contenidos por derechos de propiedad intelectual según el país en el que los usuarios estén.

En el lado contrario de la balanza, el que sopesa la política internacional de la unión con respecto a internet, Oettinger ve “factible” alcanzar un acuerdo “Safe Harbor 2.0”, que reedite la cooperación UE-EEUU y dote de un nuevo marco legal al almacenamiento de datos europeos en el exterior, después de que los acuerdos hayan sido declarados inválidos tras las revelaciones de Edward Snowden sobre la agencia de inteligencia norteamericana NSA.

Eso sí, el comisario asume que habrá contratiempos en las negociaciones y que van a llegar salvedades desde el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Algunos, como el presidente de Atos, Thierry Breton, ya dicen que tiene que haber una regulación clara: los datos generados por europeos tienen que quedarse en Europa, ha subrayado.