El borrador del programa electoral de los socialistas contempla ir cerrando todas las centrales cuando cumplan los 40 años. Pero fue la Ley de Economía Sostenible del último Gobierno de Zapatero la que abrió la puerta a que las nucleares puedan funcionar más allá del límite de las cuatro décadas. El Gobierno del PP plantea en el próximo plan de residuos radioactivos ampliar la vida útil de las centrales hasta los 50 años.

El PSOE pretende que todas las centrales nucleares de España echen el cierre definitivo en el momento que cumplan 40 años. Un plan con el que España se quedaría sin ninguna central en funcionamiento en 2028, año en que la más moderna de las instalaciones hoy operativas –la central de Trillo- cumpla la cuarentena.

Así se recoge en el borrador del programa electoral elaborado por el Partido Socialista, en el que aboga por abordar “el gran salto hacia un nuevo modelo [energético] a lo largo de la próxima década” una vez que se apruebe cerrar todas las nucleares.

El PSOE apuesta así por ir clausurando todas las instalaciones nucleares según vayan cumpliendo 40 años de vida útil. Pero fue un Gobierno socialista, el último de José Luis Rodríguez Zapatero, el que hizo posible que las centrales tengan la posibilidad de superar la cota de los 40 años. La Ley de Economía Sostenible, aprobada en 2011 en los últimos estertores de la legislatura, abre la puerta a que las nucleares puedan seguir funcionando más allá de ese límite y fue aprobada con el apoyo del PSOE. No obstante, la posible ampliación de las nucleares fue una condición impuesta desde CiU para dar su apoyo a la ley, y los socialistas acabaron por asumir ese cambio en la redacción final de la norma.

La propuesta socialista llega menos de un mes después de que el Gobierno del Partido Popular desvelara que en el borrador del plan Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR) se plantea la ampliación de la vida útil de las centrales hasta los 50 años. El Ministerio de Industria tiene listo el nuevo PGRR para iniciar su tramitación y en él se establecen dos escenarios posibles para el futuro del sector nuclear en el país: uno con las centrales funcionando 40 años y otro que las lleva hasta el medio siglo.

Cerrar Garoña ya

El borrador del programa electoral de los socialistas apunta explícitamente que el primer cierre del sector nuclear que se produciría si llegan al poder sería el de la central de Santa María de Garoña, en Burgos. La compañía propietaria de la central, Nuclenor -controlada a partes iguales por Endesa e Iberdrola-, ha solicitado la ampliación de la vida de la central de Garoña hasta 2031, cuando la instalación cumpliría las seis décadas desde su entrada en funcionamiento.

En cualquier caso, Nuclenor ha frenado su decisión definitiva sobre la reapertura a la espera de saber quién se hace con el Gobierno tras las próximas elecciones generales. Actualmente, Garoña vive una situación kafkiana: cerrada voluntariamente por Nuclenor, ahora podría reabrir, y el Consejo de Seguridad Nuclear trabaja a la vez para preparar los trabajos para su cierre definitivo y para determinar los criterios que permitirían su reapertura. A la vez.

Tradicionalmente, la vida de diseño de las centrales nucleares (el tiempo en que se espera que funcione según las especificaciones técnicas de su construcción) es de cuatro décadas, aunque algunos países han ido ampliando ya la vida útil de las instalaciones (el tiempo que efectivamente transcurre entre la puesta en funcionamiento y su cierre) más allá de ese límite. Ya el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero permitió que Garoña funcionara hasta cumplir 42 años y, además, avaló con su Ley de Economía Sostenible que las centrales puedan alargar su vida más allá de los 40 años.

Garoña cumplió los 40 años de funcionamiento en 2011, pero ahora mismo no está operatia. El siguiente reactor en alcanzar los 40 años en operación será Almaraz I, en Cáceres, y lo hará en 2021. En 2023 llegarán a la cuarentena Almaraz II y Ascó I, en Tarragona, llegarán a la cuarentena. Cofrentes (Valencia), lo hará en 2024; Ascó II, en 2025; Vandellós II (Tarragona), en 2027; y la última en llegar al límite que quiere reinstaurar el PSOE sería Trillo (Guadalajara), en 2028.