Las cifras siguen confirmando la gravedad de la catástrofe que sufre Yemen desde marzo de este año. Con más de 4.500 muertos y heridos, el país registra el peor balance de víctimas civiles a causa del impacto de armas explosivas de todo el mundo. Aparte, más de medio millón de niños menores de cinco años se enfrentan al riesgo de malnutrición aguda severa, una cantidad muy superior a los 160.000 que se registraban antes del conflicto.

El 25 de marzo de 2015, una coalición internacional liderada por Arabia Saudí emprendió una campaña de ataques aéreos contra las milicias armadas de los huthis en Yemen. El resultado, hasta la fecha, ha sido un enorme desastre humanitario, el desplazamiento de millón y medio de personas y alrededor de 4.000 muertos, entre los que figuran más de 2.100 civiles, y de éstos, al menos 400 niños.

El pasado 7 de octubre, al menos 47 civiles murieron y 35 resultaron heridos, entre ellos numerosos niños y mujeres, como consecuencia de un bombardeo de las fuerzas de la coalición internacional contra los asistentes a una boda en la provincia de Dhamar, según datos del Minsiterio de Sanidad Pública y Población.

Esta matanza supone, “una vez más”, un ejemplo de “los devastadores efectos del uso de explosivos por todas las partes en conflicto”, según denunció al día siguiente la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA).

“Cerca de 4.500 civiles han muerto o han resultado heridos por armas explosivas en los primeros siete meses del año, un balance superior al de cualquier otro país o cualquier otra crisis en el mundo en el mismo periodo”, añadió el subsecretario de la OCHA, Stephen O’Brien. “El Derecho Internacional Humanitario establece muy claramente la responsabilidad de las partes enfrentadas en la protección de los civiles y en la adopción de todas las medidas posibles para evitar daños a viviendas y otras estructuras civiles”, prosiguió. “Con la tecnología moderna de armamento, hay pocas excusas para el error”, manifestó.

“Con las armas modernas, no hay excusas para matar a civiles por error”, advierte la ONU

“El 95 por ciento de las personas que han muerto o han resultado heridas en Yemen por el impacto de explosivos en las ciudades y pueblos eran civiles, y más de la mitad de los ataques aéreos ocurren en pueblos y ciudades, en zonas con frecuencia densamente pobladas, lo que genera un alto número de víctimas civiles”, aseguró O’Brien.

Según Amnistía Internacional, la zona más castigada por los bombardeos de la coalición es la provincia de Sada, feudo de las milicias chiíes huthis. Su capital, Sada, ha sufrido “más destrucciones que cualquier otra ciudad de Yemen a causa de los ataques aéreos incesantes de la coalición”. “La mayor parte de la ciudad y de sus alrededores están en ruinas y la mayoría de los civiles se han visto forzados a huir”, según indica un reciente informe de la organización.

Más de medio millón de niños con malnutrición aguda

Aparte de las víctimas directas del conflicto armado, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) alertó la semana pasada de que la crisis política y militar que sufre Yemen ha causado unos “niveles alarmantes de malnutrición” entre los niños, a causa del bloqueo y el deterioro de las carreteras, de las restricciones en alimentos y combustibles y de la volatilidad de los precios de los productos de primera necesidad.

“Para afrontar el incremento de los niveles de malnutrición, las agencias humanitarias han intensificado las ayudas y han tratado a 97.000 niños afectados de malnutrición aguda severa en los últimos seis meses, mientras que otros 65.000 niños han sido tratados de malnutrición aguda moderada”, declaró el pasado viernes el viceportavoz de la Secretaría General de UNICEF, Farhan Haq, durante un encuentro con la prensa en la sede de la ONU.

 

Faisal, de 18 meses, atendido de malnutrición aguda severa en el hospital de Sabeen, en la capital de Yemen, Sana.

 

A pesar de las dificultades, “alrededor de 3,8 millones de niños han recibido suministros de alimentos y 933.000 mujeres embarazadas y lactantes se han beneficiado de alimentos adicionales”.

Con todo, UNICEF estima en 537.000 (equivalente a uno de cada ocho) el número de niños menores de cinco años que se enfrentan al riesgo de malnutrición aguda severa, una cantidad que ha aumentado considerablemente desde los 160.000 que se registraban en marzo (una cifra ya de por sí altísima en uno de los países más pobres del mundo), cuando la crisis política se convirtió en un verdadero conflicto bélico a gran escala. Aparte, “casi 1,3 millones de niños menores de cinco años sufren malnutrición moderada, frente a los 690.000 de antes de la crisis”.

 

Imagen UNICEF/UMI191723/Yasin