La posibilidad de una debacle electoral el próximo 20 de diciembre no ha hecho variar un milímetro la hoja de ruta que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha trazado para su propia sucesión en el año 2019. Convencido de su victoria el 20-D y de que formará gobierno, Rajoy ha pactado con su delfín , Alberto Núñez Feijóo, la no inclusión de éste en las listas del Congreso y el Senado. Según cuentan a SABEMOS destacados dirigentes tanto del PP nacional como gallego, la intención es que, tras la cita con las urnas, el presidente de la Xunta ocupe una importante cartera ministerial y se prepare para el relevo, que deberá hacerse efectivo dentro de cuatro años.

Cabía la posibilidad, hasta el pasado verano, de que Feijóo fuese incluido en las listas del PP para las elecciones generales, en el caso de que los sondeos del partido apuntaran una derrota en los comicios. Sin embargo, los datos que manejan los populares en las últimas semanas han hecho que el presidente del Gobierno y el jefe de la Xunta descarten tal opción, según cuentan a este periódico digital las fuentes citadas.

Ayer mismo Feijóo daba cuenta de que seguirá en Galicia tras la cita con las urnas de diciembre, pero no si repetirá como candidato en las elecciones autonómicas del año próximo.

No iré en ninguna lista ni al Congreso ni al Senado, ni en la lista ni en la sublista de suplentes. Descarto absolutamente esta posibilidad”, dijo en declaraciones a la Cadena Cope. No obstante, Feijóo evitó confirmar si desea aspirar a un tercer mandato como presidente del Gobierno autonómico. Eso sí, se esforzó por dejar claro que él lleva ya dos legislaturas en el cargo y “lo lógico” es permanecer dos mandatos.

Las palabras de Feijóo tienen gran importancia por el hecho de que fueron pronunciadas en plena carrera sucesoria y, sobre todo, después de lo ocurrido el pasado fin de semana en la cumbre de ministros y barones territoriales del PP, convocada en Toledo para lanzar a la opinión pública un mensaje de unidad en torno al presidente del Gobierno y del partido, a dos meses de las elecciones generales.

Aviso a navegantes para otros candidatos

El cónclave de la capital castellano-manchega no sólo tuvo el objetivo de arropar a Rajoy –que no terminó de cumplirse, pues a la foto de familia faltaron tres significados dirigentes territoriales (Esperanza Aguirre, Juan Vicente Herrera y Luisa Fernanda Rudi)-, sino dar por zanjado el debate sucesorio, al menos hasta las elecciones generales.

La intención de la cumbre de Toledo, al entender de destacados analistas políticos, fue dejar claro a determinados candidatos que se postulan a la sucesión dos cuestiones: la primera, que el momento para la toma de posiciones –a nueve semanas de los comicios- no es éste; y, la segunda, que los planes de Rajoy pasan por hacer delfín a Feijóo en el horizonte de 2019, si las urnas lo permiten.

Los analistas políticos interpretan que todo ello se pudo colegir de la puesta en escena del acto de Toledo: el discurso de Feijóo, el último de los intervinientes, en el que el presidente de la Xunta se despachó con sentidos elogios a la figura de Rajoy, ante la atenta mirada de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.

Precisamente, de lo más comentado en el partido durante la última semana ha sido el abandono del letargo ejercido por estas dos eternas contrincantes, algo que se interpreta entre las bases del PP como un claro posicionamiento de ambas ante la carrera sucesoria.

La ceremonia de investidura a título de sucesor

El papel protagonista que el pasado sábado desempeñó Feijóo no ha pasado desapercibido para algunos medios de comunicación. El periódico digital Voz Pópuli escribía ayer que en Toledo “se vivió una especie de ceremonia de investidura de Feijóo a título de sucesor”. “El eterno delfín –añadía- quedó oficialmente designado principal aspirante a tomar las riendas del partido. (…) Si algo ocurre, aquí está Feijóo, líder leal, valorado por todos, bien anclado en el partido y el único presidente (junto con Rajoy) que ostenta una mayoría absoluta”.

Así las cosas, el problema con el que puede encontrarse la hoja de ruta de Rajoy y Feijóo para la sucesión se centra en el hecho de que el PP se quede sin formar gobierno tras los comicios de diciembre. ¿Podrá pilotar Feijóo el liderazgo de un partido en la oposición sin escaño en el Congreso, algo que si tendrán otros candidatos a la sucesión? ¿Está en disposición el PP de afrontar una etapa como la que vivió con el antiguo presidente Antonio Hernández Mancha? Las fuentes consultadas contestan a las preguntas con otro interrogante: “¿Quién ha dicho que Rajoy vaya a tirar la toalla tras las elecciones?”

El sector de Aznar apuesta por Casado

Puede que el presidente del Gobierno esté dispuesto a ejercer la labor de la oposición, pero ¿le dejarán?

Tal y como informó SABEMOS a finales de julio, los más veteranos en el partido vaticinan que estallará la guerra cainita entre los dos principales bandos, si el PP es desalojado del poder. “Rajoy y Aznar, frente a frente, como en los últimos años”. Y es que desde 2003, las principales batallas políticas e ideológicas en el PP –ésas que de verdad han hecho temblar los cimientos de la calle Génova- las han protagonizado sus dos únicos líderes en los últimos 26 años.

Los barones y veteranos del partido interpelados por este periódico digital dan por hecho que entre el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, y el nuevo vicesecretario de comunicación del PP, Pablo Casado, se jugará la sucesión. Al primero lo apoya el llamado clan gallego, en cuyas filas milita y manda Mariano Rajoy. Al segundo lo respalda el aznarismo, con el ex presidente del Gobierno a la cabeza.