Victoria en plena regla del sector sorayista. Tras el fracaso que les supuso hace dos años la llegada de la Arantza Quiroga a la presidencia del PP vasco, los partidarios de Soraya Sáenz de Santamaría se desquitan al aprovechar la urgencia con la que debía solucionarse la crisis y la debilidad de la secretaria nacional del partido, María Dolores de Cospedal. De esta forma, los sorayistas imponen en un tiempo record a uno de sus principales dirigentes –el ministro Alfonso Alonso- al frente de los populares en esa comunidad autónoma. El sector próximo de la vicepresidenta –que tanto criticó a Cospedal por simultanear la secretaría general del PP con la Presidencia de Castilla-La Mancha- justifica ahora que el titular de Sanidad compatibilice ambos cargos. ¿El argumento? “Otros ministros” hacen lo mismo.

Precisamente, Alonso fue el dirigente que elevó la voz del partido contra la propuesta que Quiroga había presentado en el Parlamento para crear una ponencia sobre paz y convivencia que pretendía alcanzar un acuerdo con todos los partidos políticos, incluido los proetarras de EH-Bildu, y que acabó con la huida de la presidenta de los populares vascos.

La propuesta de Alonso como sucesor de Quiroga, que será elevada a la Junta Directiva que elige hoy al máximo representante de los populares vascos, fue decidida en una reunión celebrada ayer en el Parlamento vasco entre los presidentes provinciales del partido en Euskadi –el mismo Alfonso Alonso, Antón Damborenea y Borja Sémper-, la secretaria general de la formación, Nerea Llanos, y los miembros del grupo en la Cámara. En poco más de dos horas, los populares vascos solventaron la crisis abierta en el partido.

La urgencia del relevo era evidente a dos meses de las elecciones generales y con varios frentes abiertos en el partido: la crisis en el País Vasco, el malestar por las duras palabras del ex presidente José María Aznar y del ministro Cristóbal Montoro atacando a las bancadas populares, las encuestas poco favorables para Rajoy y el varapalo recibido en las elecciones catalanas.

Soraya respalda al nuevo líder del PP vasco

Relajado y sonriente, Alfonso Alonso compareció ante los medios de comunicación en el Parlamento Vasco ya como candidato “consensuado” entre los dirigentes regionales. En esa rueda de prensa. el ministro aseguró que asume el cargo con mucha ilusión, al tiempo que ensalzó el papel “siempre valiente y dando la cara” que ha jugado durante la crisis Nerea Llanos, con la que seguirá contando como secretaria general.

Ahora, “toca ponerse a trabajar, afianzar el proyecto y estar unidos”, dijo el nuevo líder de los populares vascos, que quiere un partido que apueste por el diálogo con otras fuerzas políticas y por la convivencia, pero siempre desde la defensa de la trayectoria del PP, para hacer al partido más fuerte y dar cabida a todas las expresiones.

Satisfecha con el nombramiento de Alfonso Alonso, la vicepresidenta del Gobierno salió a defender la simultaneidad de cargos. Sáenz de Santamaría consideró que el ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad puede compaginar su labor en el Gobierno con la Presidencia del PP vasco como han hecho “otros ministros”, en referencia al titular de Industria, José Manuel Soria, que también preside el PP canario.

Tendrá que echar más horas, pero nada más. Ya hay otros ministros que han sido presidentes autonómicos del partido, con lo que se lleva de la misma manera”, dijo la portavoz del Gobierno.

Al ser preguntada si da por cerrada la crisis, Sáenz de Santamaría quiso dejar claro que los tres presidentes provinciales del PP “han trabajado mucho estas horas” y “lo han hecho muy bien”. “Nuestra gente el País Vasco es de una pasta especial y estoy segura que ya desde este momento está volviendo a trabajar con ilusión y con ganas”, concluyó.

Los sorayistas pusieron el foco de la crítica en Cospedal

El sector sorayista aprovechó la crisis del PP vasco para intentar socavar la imagen de Cospedal, consciente de que la secretaria general de los populares -que hasta el último instante intentó convencer a Quiroga para que no abandonara el cargo (ambas estuvieron reunidas durante la tarde del martes en la sede de la calle Génova)-, no salía bien parada de la situación. Y no sólo por no saber apagar el incendió que se prolongó por espacio de seis días, sino por el hecho de que Quiroga fue apuesta personal de la número dos de Génova frente al sector sorayista cuando hace dos años fue elegida presidenta de los populares vascos.

Precisamente, el grupo de altos cargos que se sitúa en el entorno de la vicepresidenta del Gobierno no dejó pasar la oportunidad de criticar a Cospedal, con el argumento de que no ha sabido manejar la crisis abierta en el PP del País Vasco. “Lo que ocurre es que no tenemos secretaria general en el partido -comentaba ayer un destacado miembro de la facción sorayista en conversación con SABEMOS-. Con este panorama, será difícil ganar las próximas elecciones generales”.